Editoriales | Estrellas Amarillas

Una iniciativa loable

Transformar el dolor en acción no debe ser sencillo, superar un trauma requiere de resiliencia, la capacidad para superar una situación traumática y salir fortalecido. No todos lo logran, mucho menos cuando implica transitar ese recorrido tras la muerte de un hijo. Es sin dudas una transformación positiva que requiere un gran esfuerzo y por supuesto, transitar y elaborar el duelo con todo lo que implica, para luego transmutar la pena y el dolor en amor. Así nació la Campaña Nacional de Concientización Vial Estrellas Amarillas, que hoy componen unos 470 grupos distribuidos en toda Argentina. Trabajan denodadamente con el objetivo de lograr una sociedad que pueda auto educarse en normas viales, manteniendo un respeto íntegro por la vida propia y la de los demás. Su principal objetivo es disminuir la problemática de los delitos de tránsito promoviendo un cambio de actitud a través de la concientización y educación vial.

Su labor es realmente necesaria y encomiable, considerando que los siniestros de tránsito son la principal causa de muerte de personas menores de 35 años y que gran parte de la población queda con algún grado de discapacidad luego de estos, muchos incluso con secuelas para el resto de sus vidas.

En ese sentido, además de las Estrellas Amarillas instaladas en la vía pública para recordar a las víctimas de accidentes de tránsito en los lugares en los que ocurrió el siniestro como símbolo de la memoria para promover la toma de conciencia y recordar que, si fue un accidente, se pudo haber evitado, en nuestra provincia, han propiciado y desarrollado una iniciativa inédita y novedosa: un programa de reeducación para condenados por delitos viales. El programa es el primero de estas características en Argentina, único en Latinoamérica y fue acompañado por los funcionarios del Ministerio de Salud de La Pampa y aprobado por el gobernador Verna.

Considerando que la siniestralidad vial es uno de los problemas más importantes a los que se enfrenta nuestra sociedad, la iniciativa es además de original, loable, y consiste en un conjunto de actividades de sensibilización y concientización cuyo propósito es mejorar la seguridad vial, reducir y evitar la reiteración de las conductas con riesgo vial creando una conciencia colectiva de respeto a la ley y una cultura de conducción según las reglas.

El novedoso curso concluyó hace pocos días su primera edición en la provincia educando en materia de seguridad vial a personas que cometieron delitos originados en siniestros viales, que fueron condenados por un juez y que tuvieron una sentencia. El programa, a cargo de un importante equipo interdisciplinario, promueve la concientización y reflexión acerca de las consecuencias física y psíquicas que los siniestros viales acarrean respecto a sí mismos y a terceros, al tiempo que fomenta una conducción segura y consciente del peligro para evitar la reincidencia.

Durante el dictado del mismo, se analizan las conductas de riesgo que llevaron al sujeto a ser responsable del suceso, se revisan los condicionantes de la conducta delictiva y las cogniciones asociadas a la misma, con el objeto de promover el cambio de actitud y de comportamiento. El propósito final es reducir la reincidencia y lograr que las personas responsables asuman plenamente la responsabilidad por el hecho que cometieron.

Hasta acá, el sistema sancionatorio concluía en la condena, por eso esta iniciativa es un gran aporte, implica trabajar para evitar la reiteración de la conducta negligente o imprudente respecto del manejo de un vehículo en la vía pública, implica trabajar para evitar o disminuir la reincidencia, para prevenir nuevos episodios a través del abordaje de tres temáticas principales: el tránsito y la seguridad vial, los delitos, las sanciones sociales y la concientización vial.

Desde este espacio han sido muchas las veces que hemos abordado esta problemática desde diferentes aristas con el propósito de aportar a la toma de conciencia que este tema exige, siempre haciendo hincapié en la responsabilidad que, como hacedores del tránsito nos cabe a cada uno, y de la necesidad imperiosa de que el Estado intervenga a través de acciones concretas y campañas de concientización permanentes. Por eso entendemos que, ante esta iniciativa, corresponde que además de hacernos eco de la concreción del programa de reeducación para condenados por delitos viales, pongamos en valor la realización del curso de la Fundación Estrellas Amarillas y el acompañamiento del gobierno de La Pampa, porque la siniestralidad vial es un problema que necesita de todos y en ese sentido, es auspicioso ver que nuestra gente y nuestra provincia están actuando en consecuencia.

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