Agropecuarias | Senasa | marea roja

Senasa informó sobre la marea roja y las formas de prevenir intoxicaciones

El fenómeno, que atrae la mirada de miles de personas, se produce por la concentración de millones de microorganismos de toxinas. El potencial peligro para los humanos.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) informó sobre las características de la denominada “marea roja” y las consecuencias que la misma acarrea a la salud de los humanos.

La marea roja es un fenómeno que se produce cuando se concentra un número extraordinario de microorganismos productores de toxinas en el mar junto con determinados factores del medio ambiente (temperatura, luz, pH, disponibilidad de ciertos nutrientes, salinidad, entre otros) que se tornan favorables para su multiplicación. Estos microorganismos producen toxinas que envenenan a peces, mariscos y mamíferos.

Debido a que estos microorganismos poseen pigmentos, su acumulación sobre la superficie del mar puede ser visualizada como manchas de extensión variable, de color rojizo, pardo o verdoso, lo cual le ha dado el nombre de ‘marea roja‘.

La marea roja es potencialmente tóxica para el ser humano. Los organismos como moluscos bivalvos (almejas, mejillones, cholgas, berberechos, ostras) o gasterópodos (caracoles de mar) pueden acumular las toxinas en su cuerpo al alimentarse. Las toxinas no afectan a los moluscos, ni les producen cambios perceptibles en su olor, color o sabor. No obstante, si los moluscos contaminados son consumidos por las personas, pueden ocasionarles un cuadro de intoxicación, cuya gravedad dependerá del tipo de toxina y de la dosis ingerida.

Es importante destacar que las toxinas no son inactivadas por la cocción, el agregado de vinagre o limón, o por el consumo de alcohol. Tampoco existen antídotos.

Al principio, la intoxicación suele manifestarse a través de un hormigueo en los labios, lengua, boca y cara; luego se extiende y se pierde la fuerza muscular (puede desencadenar en parálisis, dificultad respiratoria, náuseas, mareos y vómitos). Estos síntomas suelen aparecer dentro de los 30 a 60 minutos después de la ingesta, pero si los moluscos concentran una elevada cantidad de toxina, la intoxicación puede ser mortal y desarrollarse en muy poco tiempo.

Para prevenir casos de intoxicación, el Senasa propone: no recolectar moluscos y/o mariscos en las playas para el consumo casero; respetar las disposiciones, ordenanzas y avisos públicos de vedas a la extracción y consumo de moluscos; no adquirir preparaciones elaboradas con mariscos (conservas, ensaladas, paellas, etc.) en puestos callejeros o locales que no tengan habilitación bromatológica ni comprar mariscos frescos “al pie del barco”, en escolleras o los que puedan ofrecer recolectores no autorizados. Tampoco comprar moluscos que no cuenten con el correspondiente certificado sanitario emitido por un organismo oficial, y comprar o consumir mariscos solo en pescaderías, restaurantes o locales de comidas debidamente habilitados.

El Senasa realiza la toma de muestras de moluscos, su análisis en laboratorios oficiales, la fiscalización sanitaria en plantas de expedición y en transportes, y la aplicación de vedas a la extracción de moluscos en las zonas marítimas afectadas por la presencia de toxinas. Además, realiza la evaluación periódica en muestras de agua para evaluar la concentración de microorganismos productores de toxinas y el monitoreo de zonas costeras donde los moluscos pueden ser obtenidos por lugareños o turistas para consumo particular.

Dejá tu comentario