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No hay certezas

El regreso a la escuela dejó de ser una posibilidad lejana, para transformarse en una realidad cercana. En estos días se están desarrollando reuniones de ministros de Salud y Educación de todas las provincias con las autoridades nacionales de las mismas carteras, para avanzar en los protocolos que signarán la vuelta a las aulas. Es una buena noticia escuchar que ya casi, que pronto, porque los chicos y los docentes necesitan imperiosamente volver a clases.

Y es una necesidad que no solo tiene que ver con aprender, hay algo tan o más importante que aprender y es recuperar los vínculos. Los chicos necesitan reencontrarse con sus compañeros, volver al aula, al recreo, al griterío alegre del patio, las risas, los enojos, la amistad, la competencia, al grupo. Los docentes necesitan volver a la escuela, a relacionarse con los chicos, con sus pares, con sus directivos, encontrarse, intercambiar ideas, discutir, acordar. Unos y otros necesitan, como bien expresó el especialista en educación Gustavo Iaies en una entrevista, “vinculación presencial con el mundo de la escuela”.

La digitalidad y la virtualidad han sido fundamentales en esta etapa, no hubiésemos podido hacer nada sin la tecnología, pero llega un punto en que es insuficiente. “Un grupo de zoom no es un aula” dicen los docentes, y tienen razón, el zoom es fantástico, pero no genera vínculos, no se puede interactuar.

Claro que el regreso traerá consigo muchos dolores de cabeza, no solo por los cambios que implicará la nueva modalidad, la transformación significará mucho más que aplicar protocolos. Cuando volvamos llegará el momento de la verdad, de ver qué aprendieron y qué no, quiénes pudieron y quienes quedaron en el camino. Habrá que decidir alguna manera de evaluar, no para poner una nota, no para aprobar o desaprobar, para saber dónde quedó parado cada uno, cuál es el punto de partida, hacia dónde seguir y cómo avanzar.

Será el tiempo también de poder dialogar con chicos y grandes sobre esta experiencia excepcional, analizar cómo se sintieron, qué creen que han logrado y que no han podido, para poder diagnosticar la situación y evaluar el rumbo. Seguramente habrá que determinar cómo seguir, qué es importante y qué no lo es.

Para los chicos no ha sido fácil, pero para los docentes tampoco, ellos también necesitan volver, encontrarse, analizar e intercambiar con sus pares. Ellos también necesitan que la escuela articule, precisan un equipo que contenga y directivos que propicien el trabajo en equipo, la coordinación vincular, una dirección que organice y respalde. En esta etapa se necesitan muchas cabezas pensando y esas cabezas tienen que estar a la altura de las circunstancias, los liderazgos positivos serán decisivos.

En la nueva etapa seguirán siendo fundamentales las familias, el diálogo con los padres, que han sido pilares del aprendizaje en casa, es importante, así como acordar con ellos las estrategias para acompañar a sus hijos en esta nueva fase, que tampoco será sencilla, porque en poco tiempo habrá que hacer mucho.

Por eso, además de los protocolos sanitarios y la organización de las nuevas modalidades, estructuras y organigramas, este es el tiempo en el que hay que empezar a pensar en la reconstrucción de todo lo que la pandemia arrasó, tal vez empezando por lo vincular, sin perder de vista lo académico, pero arrancando por lo más preciado que chicos y grandes perdieron como consecuencia del aislamiento y que va mucho más allá de la rutina escolar y los aprendizajes.

Los alumnos y los docentes necesitan volver a las aulas, no estamos tan lejos del regreso, hay que invertir el tiempo que resta para repensar, la educación está en un momento bisagra, nada será igual después de esto, habrá un antes y un después de la pandemia, los alumnos y los docentes que regresen serán muy distintos, por eso hay que preparar escuelas diferentes.

Que la vuelta está muy cerca es una excelente noticia, ahora nos tenemos que preparar porque nuestra única certeza educativa es que no hay certezas, no sabemos qué vamos a encontrar, no sabemos cómo será de ahora en adelante el ámbito educativo, no sabemos cuánto aprendieron, cómo vamos a seguir. Sólo sabemos que nada será igual, que los chicos y los docentes necesitan imperiosamente volver a clases y que más allá de aprender, tenemos que recuperar urgente los vínculos.

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