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La droga: un flagelo difícil de combatir

Para nadie es una novedad que uno de los azotes que está sufriendo nuestra sociedad es el consumo de estupefacientes, de distintos orígenes.

Para nadie es una novedad que uno de los azotes que está sufriendo nuestra sociedad es el consumo de estupefacientes, de distintos orígenes. Se los obtiene de la naturaleza, producto de su siembra y los hay generados en laboratorios las denominadas drogas sintéticas, algunas de las cuales son extremadamente peligrosas para quienes las consumen.

No es un fenómeno nuevo. Lo que sí debe observarse con extremo cuidado es el notable incremento en el consumo, habiendo pasado de ser un adicional fiestero a reuniones multitudinarias, o como parte integrada a los encuentros de jóvenes en recitales de diversa índole.

En algún momento se evaluó los niveles de consumo en nuestra provincia y dado los índices bajos que arrojaban, se consideró que La Pampa era un Estado provincial de paso hacia el sur o al norte, según fuera la droga y el distribuidor mayorista.

Pero a medida que aumentaban los requerimientos en distintos puntos del país el tráfico se hizo más intenso y como no podía ser de otra manera encontraron una nueva fuente del negocio entre los pampeanos.

Aparecieron los “dealers”, que fueron formando los equipos vendedores y hoy son moneda corriente en muchas esquinas de la ciudad, sobre todo los fines de semana, ubicándose semiocultos y se materializan cuando aparece el comprador, normalmente en autos de alta gama, se detienen un minuto y concretan la transacción.

Esto lo vemos todos y suponemos que también los organismos policiales dedicados a combatir el tráfico de drogas pero el negocio no se termina y parece ser cada vez más floreciente.

También el tránsito por distintas rutas de la provincia ha mostrado un notable aumento y casi diariamente recogemos informaciones relacionadas a operativos que se realizan en los puestos camineros, donde actuando con los canes preparados para la detección de droga, evitan que puedan trasladarse por rutas provinciales.

Recientemente un operativo realizado por el Control de Tráfico Ilícito de Drogas, logró detectar y detener un automotor que ingresaba a La Pampa por el puesto caminero de Rolón que llevaba 2.006 pastillas de éxtasis, que procedentes de Berazategui tenía como destino la provincia de Neuquén.

Si los ‘narcos’ se atreven a trasladar los ‘pedidos’ como si fuera un servicio de OCA, no descubrimos nada si pensamos que por algún otro sector provincial ingresan para abastecer el mercado pampeano.

Esta situación que se viene agudizando está mostrando un severo problema social al que debemos enfrentar con la seriedad y responsabilidad que corresponde.

Los hechos que son noticia, están ocurriendo en Rosario, son una muestra palpable del poder que está alcanzando este nivel de delincuencia. El ‘narco’ es un personaje despiadado, sin conciencia, que medra con la destrucción de un sector de la sociedad, la mayoría jóvenes que alentados por ese momento de ‘brillo’ falso que provoca la ingestión de drogas, se convierten sin darse cuenta en adictos a ‘tiempo completo’.

Pero esta degradación no termina ahí, están los ‘soldaditos’ pequeños niños y adolescentes que al padecer cruelmente la pobreza y la indigencia, encuentran una ‘falsa salida’ a sus problemas exponiéndose, no solo a convertirse en futuros adictos sino a prepararse en el mundo de la delincuencia.

Creo que ha llegado el momento de comenzar a pensar en reformularnos como sociedad. Si el tejido social, se quebranta y va encontrando estas salidas para solucionar sus problemáticas de vida, en no mucho tiempo más seremos otro Rosario.

Sabemos que no es una tarea fácil combatir el tráfico de estupefacientes. El grosero manejo que hace de su poder económico está pervirtiendo un sector de la sociedad cuyas ambiciones desmedidas los convierten en presas fáciles para que la tarea desplegada no tenga una solución.

Nuestra ciudad ha dejado de ser un lugar de paso para lentamente convertirse en un nuevo ámbito para el desarrollo de sus actividades. Debemos comenzar a prestarle más atención, por la salud de nuestros hijos.

Es un imperativo estamos todos obligados a ser consecuentes con la lucha emprendida.

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