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Depende de vos

Sos responsable. El coronavirus es la primera pandemia en la era de WhatsApp, Facebook, Instagram, Twitter, YouTube, Snapchat, Telegram, plataformas que con noticias falsas están generando una psicosis colectiva que vos podés propagar o frenar. Las redes sociales y la conectividad han convertido a miles de millones de personas en un medio de comunicación en sí mismas, miles de millones de personas generando datos, audios, videos, imágenes y textos, verdaderos y falsos. Tener canales masivos de intercambio es una gran ventaja, siempre y cuando se usen responsablemente, y no lo estamos haciendo.

El impacto de esta pandemia informativa está infectando el mundo. Hasta la Organización Mundial de la Salud se ocupó del tema, y advirtió acerca de la sobreabundacia de información que rodea al virus. Son muchos los países que están tomando medidas de contención contra este fenómeno que se intensifica y causa mucho daño.

A la sobresaturación de información sumamos este agravante peligroso: recibimos y reenviamos noticias falsas todo el tiempo, noticias que circulan gracias a cada uno de nosotros a la velocidad de la luz, masivamente y sin ningún control, sobre todo por WhatsApp, donde no rige ningún tipo de regulación. Elevamos así a la enésima potencia la histeria generalizada que provoca el miedo natural al contagio.

Si recibís noticias falsas y las compartís, vos también contribuís a la psicosis colectiva. No decimos que lo hagas por maldad, seguramente todos y cada uno lo hacen porque quieren ayudar a difundir, porque quieren advertir y propiciar que el otro se cuide. Esto no se trata de agitar fantasmas ni de suponer que hay detrás una organización con fines conspirativos. La información falsa circula porque son muchas las personas que están en casa recibiendo y enviando mensajes no verificados creyendo “contribuir”, sin saber que el efecto es exactamente el contrario.

En la gran mayoría de los casos, no media ninguna malicia, aun así, no te hagas eco, no reenvíes, y mucho menos si lo que recibís habla de algo tan grave como “casos confirmados” en nuestra provincia o nuestra ciudad, como ocurrió días atrás. Si difundís información no verificada que puede tener gran impacto, no estás ayudando, no estás contribuyendo, estás entorpeciendo y sumando peligrosidad y psicosis en un momento en el que necesitamos todo lo contrario.

La desinformación es un arma y puede resultar imparable. Es imposible estimar el daño que puede causar una información falsa reenviada en cadenas hasta el infinito.Por eso, primero chequea y si tenés dudas, lo más conveniente es que muera en tu teléfono. Es muy grave lo que está ocurriendo con las noticias falsas, no te sumes, porque si bien la inmensa mayoría de lo que circula corresponde a gente de buena fe, hay un porcentaje que obedece a mensajes de personas insensibles, “graciosas” o asustadas, y uno que corresponde a imbéciles que juegan con el problema, como si lo que hacen no agravase el horror que estamos padeciendo.

En esta contingencia la información es un tema de salud pública. Los argentinos estamos apenas empezando a cruzar la puerta del brote real del virus, esto recién empieza, la magnitud con la que nos impactará la pandemia es imponderable, pero algo está claro, una gran parte depende de lo que cada uno de nosotros haga, del comportamiento y de la responsabilidad individual para cuidarnos y cuidar al otro. Las acciones del Estado como coordinador de la contención son fundamentales, la responsabilidad del Gobierno es superlativa e indelegable, pero la nuestra es decisiva. De vos también depende.

No hay manera de avanzar sin información, pero con información falsa es imposible, la información falsa es una pandemia que infecta tanto como el Coronavirus, no la propagues, no te hagas eco de ninguna información que no provenga de fuentes confiables, no des nombres y apellidos de posibles infectados, esperá a que las autoridades provinciales lo hagan, no repliques historias, no importa si quien te las envía es alguien de tu confianza, si no sabés la fuente no reenvies. La responsabilidad informativa en tiempo de redes sociales es de todos, tuya también y lo que está en juego es la salud pública.

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