MIÉRCOLES 17 de Junio de 2026
 
 
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“Un presente incongruente”...

Si nos atenemos estrictamente a la significación de ambos términos, tendremos medianamente claro que nos referimos a este momento que transita la vida de los argentinos.

El presente puede ser, entre otras cosas, “el hoy”, “el aquí y ahora”; lo incongruente describe algo que carece de coherencia, que es desproporcionado, absurdo, o que resulta inapropiado para una circunstancia determinada.

Un presente incongruente es tener un estilo de vida que contradice los valores o metas que una persona dice tener. En filosofía o psicología, “ocurre cuando hay una brecha evidente entre el ‘yo real’ y el ‘yo ideal’ de un individuo”.

Estas circunstancias se están dado en nuestro país, ante sucesos controversiales que no terminan por definir objetivos claros, precisos, que le permitan a la ciudadanía estar adecuadamente preparada para las contingencias de un futuro con enormes dificultades.

Este 25 de mayo hemos sido testigos de una serie de puestas en escena que procuraban mostrar una estructura gubernamental que se ordena y pone límites al internismo que se ha suscitado en su desarrollo político.

También hubo gestos que mostraron actitudes egoístas, de odio y enojo, que no pasaron desapercibidos, más allá de actitudes histriónicas a las que apeló el presidente Javier Milei para mostrar la otra cara del dúo familiar, dado que Karina no pudo ocultar enojo hacia el asesor Santiago Caputo y a la senadora Patricia Bullrich.

Fue una pobre muestra de que se impone la autoridad presidencial y como parte de una broma pesada “Todos hacen lo que el pretende”, aunque la última palabra la tenga su hermana, quien ordena políticamente el staff y las acciones del gobierno.

Ayer, en un despacho de la Casa Rosada se reunió la “inútil” -según lo expresa Patricia Bullrich- la mesa política. Otra obra teatral que procura mostrar, puertas afuera, que las internas han comenzado a diluirse y la paz reina entre todos.

Sonrisas forzadas, algún que otro cruce que no llegó a mayores, y pocos trascendidos de aquello que realmente se trató en una mesa política, donde sobrevoló, aunque lo disimularon bien, por lo menos para la foto, que en la mesa hay un alto funcionario -Jefe de Gabinete- que está en las puertas de ser llamado a indagatoria judicial para que aclare una situación de manejo de fondos que hasta ahora son imposibles de blanquear.

En la misma mesa que criticó por inútil, estaba la senadora Patricia Bullrich, intentando dibujar una sonrisa que no le sale, aunque sí evidencia la enorme incomodidad que siente al estar compartiendo con “El Jefe” Karina Milei, que la destrata públicamente, y con Manuel Adorni, a quien le está exigiendo que presente la declaración jurada que correspondería para blanquear su situación y liberar a La Libertad Avanza del contrapeso que hoy le genera un deterioro social muy importante.

La convocatoria fue realizada por Manuel Adorni y se hicieron presentes los principales dirigentes políticos del oficialismo, reunidos por más de dos horas. Definieron qué proyectos se van priorizar en el trámite legislativo y qué nuevas iniciativas enviarán en el corto plazo. Es inminente una reforma en el Régimen de Sociedades. Esto es lo trascendido que, sumado a la gráfica oficial, pretende hacer creer que todo está solucionado.

La realidad indica que una cosa es mostrar sonrisas forzadas pretendiendo hacer ver que las disputas internas han comenzado a desaparecer y el otro escenario es que se sigue cocinando individualmente que no tiene nada que ver con haber “fumado la pipa de la paz política”, sino desarrollar una nueva estrategia de vender “pescado en mal estado” a ese margen de la sociedad que se ha manifestado totalmente en contra de las operativas del gobierno de Javier Milei y de seguir sosteniendo la figura de Manuel Adorni.

Los argentinos estamos transitando por algo que carece de lógica, sentido, o que no encaja con su entorno. Se utilizan estrategias armadas especialmente para confundir el presente, aunque es muy notoria la falta de armonía y la persistente contradicción entre lo que se piensa, se dice y se hace.

Esos escenarios están generando aspectos “ciclotímicos”, traduciéndose en un trastorno del estado de ánimo, caracterizado por fluctuaciones continuas entre episodios de energía elevada (hipomanía) y tristeza/decaimiento.

No hay concordia interna en lo político; se está soportando un clima social de gran inestabilidad e incertidumbre, dadas las características de una microeconomía que agudiza su deterioro y castiga duramente a los sectores más desprotegidos, los nuevos y viejos desempleados, la pobreza creciente que no está en relación con la ecuación numérica del gobierno -porque sus recursos no le permiten alcanzar la canasta alimentaria-, sumado a quienes son parte de las generaciones que fueron quedando afuera del circuito y hoy la pelean como pueden y son los indigentes que duermen en las calles, mendigan comida, o son habitantes permanentes de los basurales.

El país no sale de su estado de emergencia, apenas pueden algunos sectores sentirse entre los privilegiados de un desarrollo que les permite estar en el gran mercado, el resto sufre los avatares de una economía que no logra estabilizarse y hoy es claramente manejada por intereses ajenos a la sociedad argentina.

El futuro está comprometido.

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