DOMINGO 03 de Mayo de 2026
 
 
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“Luces y sombras”...

La información con la que cuentan los diferentes medios nacionales y provinciales es cambiante, a veces distorsiona la realidad y se respalda en sus informantes, variando de un día para el otro los escenarios de los múltiples conflictos que se van produciendo.

Depende de las influencias, motivaciones de carácter ideológico, información no siempre fidedigna -dada la procedencia sectorizada e interesada de quienes emiten el “dato”- y el periodismo, que fiel a su mandato de informar a la ciudadanía, los va volcando, muchas veces confundiendo información con info-opinión, produciéndose los mensajes distorsionados de aquello que está ocurriendo en la realidad.

El segmento informativo, a nuestro juicio más perjudicial, es el que pretende informar como género periodístico, con el que expresa el juicio o punto de vista subjetivo de un autor sobre temas de interés público, buscando convencer al lector mediante argumentos personales.

A diferencia de los hechos verificables, la opinión (doxa) representa valoraciones sobre actualidad, política o sociedad y no es criticable si se logra separar de la noticia y dejar en claro que es un pensamiento propio, con todo lo que ello entraña, pero dejando abierta la consideración de ser aceptado o no por el destinatario, normalmente parte de la ciudadanía.

Estas circunstancias están generando enfrentamientos en todos los ámbitos del país, donde concurren sectores políticos, fuerzas gubernamentales, profesionales del periodismo, hoy redes sociales, y como destinatario una gran parte de la sociedad que diariamente se nutre de aquello que está sucediendo en el país a través de las herramientas que hoy están a su alcance, las tradicionales y las nuevas tecnologías.

Hoy hay un gran escenario montado en el centro de las discusiones que surgen en el país, donde actúa directamente el presidente de la Argentina, Javier Milei, en una batalla pocas veces vista, contra el periodismo.

Según sus propios dichos, cuando se dirige a los responsables de nutrir de noticias a las diferentes comunidades, los ubica como “Basuras inmundas” y habla de un 95 por ciento de los que diariamente se abocan a la tarea de interpretar la realidad política, social, económica, productiva-empresarial y de acuerdo a sus “fuentes” las da a conocer.

Es realmente muy difícil establecer quiénes están involucrados en ese 5 por ciento que se ajusta estrictamente a la verdad más absoluta. Con total honestidad, creemos que ese porcentaje no existe y solo es parte del discurso enojoso presidencial.

Por otra parte, entendemos, y no es la primera vez que esta columna lo expresa, que: La existencia de la verdad absoluta es un debate central en la filosofía, dividiéndose entre quienes la consideran inalcanzable o inexistente y quienes la ven como una realidad objetiva, inmutable y definitiva.

Mientras la ciencia avanza mediante verdades relativas y pruebas acumulativas, perspectivas metafísicas o religiosas sostienen que existen hechos fijos e inalterables.

Estos aspectos señalados nos indican que tampoco el presidente es poseedor de la verdad absoluta dada su inmutabilidad, válida en todo tiempo y lugar, independiente de la percepción o contexto. Hay lo que se puede llamar verdades parciales, que sufren una clara metamorfosis, depende de los intereses que se persigan cuando se expresan. Y ese mecanismo Javier Milei lo maneja con acierto.

La guerra emprendida por el presidente y varios funcionarios de su más cercano entorno, está generando un clima de “luces y sombras”, que confunden a la sociedad, la dividen y provocan un clima de inestabilidad social preocupante.

En esta etapa de episodios agresivos, donde el insulto, el agravio, la denostación personal son las herramientas que ha vuelto a poner en el escenario principal el presidente libertario, anuncia que se hará presente -junto a todo su staff gubernamental- en el Congreso Nacional para respaldar a su Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, mientras procede a dar el informe de gestión y responder a las más de 4000 preguntas realizadas por los legisladores.

Es lisa y llanamente un claro desafío a quienes están esperando al cuestionado Adorni, para que de explicaciones sobre el enriquecimiento que ha sido denunciado que opera en la Justicia y el no cumplimiento del régimen y obligaciones a los que está obligado el funcionario público.

Se puede llegar a presuponer que en vez de un informe oficial, que puede tener momentos álgidos, se está montando un espectáculo con el fin de respaldar al Jefe de Gabinete.

Se habla de poblar los palcos con seguidores de La Libertad Avanza y ya se palpita que habrá cánticos, interrupciones, aplausos y manifestaciones de todo tipo y color para evitar la acometida de la oposición y se logre el objetivo de vulnerar la figura de Manuel Adorni.

Un acto que debería responder a las normativas constitucionales será -eso se presume- desvirtuado, convirtiendo un informe de gestión en una opereta de tristes resultados.

Solo hay que esperar al 29 para saberlo.

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