MARTES 10 de Marzo de 2026
 
 
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“La mentira tiene patas cortas y la verdad siempre la alcanza”

Una frase simple, comúnmente utilizada por los más entrados en años, afectos a manifestarse con expresiones que servían como sistema educalizador para los más jóvenes, quienes apelaban a decir las medias verdades para justificarse o disimular sus errores.

Hoy estamos volviendo a los viejos paradigmas, que planteaban la necesidad de enseñar verdades, aún aquellos que resultarán dolorosas, a los efectos de no deformar la realidad y convertir lo bueno en algo malo.

Alguien dijo “la mentira y el engaño tienen fecha de vencimiento, al final todo se descubre y comienza a desaparecer la confianza”. Una realidad que los políticos -no todos, pero en su gran mayoría- pretenden desconocer y apelan a sus “verdades”, que normalmente son interesadas y persiguen fines no queridos.

Hace pocas horas, el presidente libertario-anarcocapitalista Javier Milei se dejó llevar por quienes los asesoran y se fue en un viaje relámpago a los EEUU, con la idea, así nos la vendieron, de establecer formalmente las “relacionales carnales” con Donald Trump y obtener beneficios en varias áreas, fundamentalmente en la reformulación económica que pretende instrumentar para Argentina.

Uno de los factores de este “nada baratito viaje” al país del norte era entrevistarse con el presidente norteamericano, reunión que, según dejaron trascender fuentes diplomáticas, ya estaba pactada y allí, entre otros aspectos, hablar sobre el -no sabemos ahora si es real- Tratado de Libre Comercio; morigerar la aplicación de los aranceles con los cuales condicionó Trump a medio mundo y lograr la intervención del gobierno en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.

La realidad es que Trump, si lo vió a Milei y tuvo una reunión, fue a escondidas, porque los informes periodísticos estadounidenses no reflejaron que eso haya figurado en la agenda “trumpista”.

Frustración que señala que procuraron un relato atado con lana muy fina, que rápidamente se cortó. Restaría saber si Javier Milei, que fue a buscar un intrascendente premio, que nos resulta bastante caro a los argentinos, al margen de considerar que es un tema particular, que “pagamos todos”, fue a la “pesca” de una foto que lo mostrara con el presidente Trump, tal vez también con Musk y de allí se reafirmara la existencia de un liderazgo compartido, no solo ideológicamente sino en los manejos internacionales.

Salvo que usen inteligencia artificial, la foto no apareció y la entrevista pactada, aparentemente, nunca existió. Fue la existencia de otra “mentira de patas cortas”, con las cuales pretenden que la sociedad crea a pié juntillas los relatos que se “cocinan” entre ellos.

Mientras este escenario se montaba externamente, en Argentina se sacudía el presunto poder libertario ejercido por el “triángulo de hierro” con la determinación del Senado de la Nación de mostrar que es un ámbito independiente, que se rige por normas constitucionales. 

De esa manera, y por primera vez desde que asumió el gobierno libertario, puso las cosas en su lugar y ellos pasaron a demostrar que siguen siendo uno de los pilares Constitucionales de la Argentina. 

Un revés importante para las ambiciones totalitarias del presidente Milei y de quienes lo secundan fue el rechazo del Senado de la Nación a la pretensión de nombrar por Decreto a miembros de la Corte Suprema de Justicia.

Que existen cosas por corregir, ninguna duda cabe. Los vicios del poder son una enfermedad contagiosa y a la vista lo tenemos; quien se mostraba como el motivador liberal de un gran cambio, que echaba por tierra con un marco de corruptela que estaba minando al país y que Milei llamó la “casta política corrupta”, hoy vemos que tiene su correlato en muchas de las acciones que está pretendiendo llevar a cabo el gobierno mileista.

Al parecer aquella desgraciada expresión que marcó una época y que estaba basada en los principios de la propaganda de Joseph Goebbels: “Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá”, pareciera ser uno de los matices reveladores de un relato que pretenden que todos los argentinos creamos.

Hoy en una medida morigerada y adaptada, se pretende -a través del relato- mostrar un escenario inexistente o por lo menos de dudosa existencia. 

La semana culmina tras diversas alternativas políticas de enorme conflicto. El decepcionante enfrentamiento entre quienes componen la fórmula presidencial, Javier Milei y Victoria Eugenia Villarruel, pone en riesgo la futura institucionalidad de los manejos que se desarrollen a nivel gobierno y que dependan del Poder Legislativo.

Hay fracaso de por medio, todavía no demasiado claro a quiénes afecta. Al presidente seguro, también a su hermana Karina, Secretaria General de Presidencia y titular de LLA, y ni qué hablar de la frustrante actividad de Santiago Caputo, el asesor “estrellado” que no repara en medios para lograr determinados objetivos que revaliden su poder.

En líneas generales, una pésima semana para Milei y La libertad Avanza. 

Vienen horas de replanteos, porque en estos casos no tiene validez ni el suficiente respaldo el “Ir por todo”.

Lo difícil a esta altura es que lo hayan comprendido.
 

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