DOMINGO 26 de Julio de 2026
 
 
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“La guerra continúa”...

No es una sorpresa, y mucho menos constituye una novedad para la sociedad argentina, que los resquemores permanecen, de un lado y del otro, no desaparecen simplemente porque un funcionario de alto rango, manchado por la corrupción, tras muchas artimañas, se aleje del gobierno.

La frase “la guerra continúa” significa que los conflictos, las tensiones o las luchas ideológicas persisten sin tregua. Se utiliza para señalar que, a pesar de los esfuerzos realizados para morigerar las embestidas de los sectores opositores, las raíces del conflicto siguen activas y la confrontación se adapta a otros escenarios.

La “doliente” carta de despedida de Manuel Adorni, donde señala la necesidad de apartarse del cargo para alivianar las tensiones al “dúo” presidencial, fue una confesión de parte, suceso que señala que se hace innecesario el “relevo de prueba”, como dice el refrán popular. 

Reveló tangencialmente una serie de hechos que no estaban siendo investigados en este momento; que podrían surgir y eso lo animó a sacarlos a la luz, entendiéndose, de acuerdo al razonamiento que el ex Jefe de Gabinete ha venido sosteniendo, “si admitís el error no sos ni ladrón ni corrupto”. En este caso sos muy delincuente y además “burro”.

Sorprendieron a propios y opositores las dolientes frases de despedida de la actual Secretaria General de Presidencia y ferviente defensora de Adorni, Karina Milei, quién señaló: ‘‘Sos una persona íntegra, valiosa y muy querida por todos nosotros”.

Agregando en un mensaje en redes sociales: ‘‘Querido Manuel, gracias por tu incansable trabajo durante todo este tiempo y por defender las ideas de la libertad con una pasión y un compromiso que pocas veces se ven”.

Es evidente que la poderosa mujer presidencialista tuvo un lapsus y se le borraron los hechos que acusan a su “trabajador incansable” de una manera de malversar fondos públicos, enriquecimiento ilícito, aprovechamiento desmedido de las bondades del poder, crecimiento injustificado de propiedades de lujo.

En síntesis, Karina Milei sufrió una amnesia repentina que aparece como un escudo protector a futuras reacciones del ex vocero y ex Jefe de Gabinete, cuando deba justificar ante la Justicia su enriquecimiento repentino.

Porque esta situación, a todas luces anómala, no ha tenido un final, dado que le dieron “munición gruesa” a la oposición para generar ataques a la figura presidencial cuando se llena la boca expresando que se inicia la etapa de la “moral política” en un gobierno que -según relatan- “no se parece, en nada, a los anteriores”.

Además está pendiente de tratamiento la cuestión judicial que está desarrollándose en la etapa primaria, de reunir pruebas y antecedentes, las que al finalizar darán lugar al pedido del fiscal, que entiende en la causa, a pedir la comparencia, tanto de Adorni como de su esposa, a los fines de que pongan en claro las situaciones que hoy plantean enriquecimiento ilícito, un manejo no declarado y muy extraño de las operaciones cripto; además de los negocios inmobiliarios.

De no satisfacer las explicaciones, sobrevendrá una etapa mucho más grave y el ex Jefe de Gabinete y su esposa se verán sometidos a un procesamiento que podría llegar a culminar en condenas. 

Este suceso es el que percibe el malogrado delincuente Manuel Adorni, “esforzado trabajador” para Karina Milei, y en razón de ello fueron las “frases que sonaron como clara amenaza” que hablaría para salvar su accionar corrupto.

¿A quién se refería; a quiénes apunta, qué es lo que sabe y tiene como salvoconducto Manuel Adorni?

Ahora es tarea de la Justicia, pero con simultaneidad ya existen adversarios políticos opositores, algunos que fueron del “palo” y que se alejaron y fueron denostados por LLA, que se hayan abocado a encontrar las líneas que unen al ex alto funcionario, que siendo un “discreto periodista”, con mínimos recursos, pudo llegar a ser un millonario empoderado, que se dió el lujo de ser defendido, hasta que él quiso, por la pareja presidencial integrada por Javier y Karina.

Algo existió en el transcurso de estos dos años y medio de mandato mileista, que convirtió a Manuel Adorni en un intocable y no fue precisamente “el ser honesto”, como dice el presidente para justificar su defensa.

El presidente Javier Milei, en un ataque de furia contenida, comenzó a buscar responsables de la caída de Adorni, señalando directamente al ex presidente Mauricio Macri.

Tras su arribo al país tomó contacto con determinados funcionarios y tras conocer el texto de la carta del ex Jefe de Gabinete, reescribieron la historia, dado que, como ha sido su costumbre, cada vez que pretendió aclarar algo solo oscureció más el panorama.

No obstante, los trascendidos de un encuentro privado de varias horas entre el titular del ejecutivo y el alto funcionario cuestionado, fue desmentido, y solo quedó flotando en el “chismerío” político que se originó. La verdad, sólo ellos la conocen.

Milei no se ha cansado de repartir acusaciones de diverso tenor hacia quienes él considera fueron los responsables del alejamiento de Adorni. Para el presidente ni los antecedentes y pruebas de enriquecimiento ilícito, ni las mentiras, ni las compras con tarjetas de sus empleados, entre otras “jugarretas” del funcionario, legitiman que sea separado de su gobierno. Todo fue una maniobra para sacarlo del gobierno.

De acuerdo a todos los datos e informaciones que trascienden, sumado a los personajes que están participando de uno y otra lado, la salida de Adorni fue solo una batalla, la guerra sigue en pleno apogeo y hay que esperar reacciones presidenciales, que se comenzarán a conocer la semana próxima.

Javier Milei, haciéndose eco de una frase del presidente Donald Trump, supone que “A veces, al perder una batalla, encuentras una nueva forma de ganar la guerra”. Habrá que ver si pone en práctica ese consejo.
 

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