MARTES 26 de Mayo de 2026
 
 
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¿Hay un final?...

Pregunta difícil de tener una respuesta certera cuando se procura evaluar dejando de lado ideologías o partidismos políticos si la continuidad de errores, las frustraciones generadas por la tozudez, conllevan a la culminación de un proceso gubernamental.

Ese escenario es el que hoy plantea Javier Milei con su actitud obstinada de concretar todo aquello que propone, sin tener en cuenta que, a su alrededor, partidarios -e inclusive opositores- no buscan que se rompa un gobierno constitucional, sino que proponen vías de acuerdo y negociación que lleven a buen puerto su primer mandato presidencial. 

Cerrado, empecinado, intransigente, el libertario Javier Milei no acepta convenir situaciones que están afectando severamente la paz social.

El evidente menosprecio que demuestra sobre una gran parte de la sociedad es el caldo de cultivo para una reacción, natural, humana, de quienes creyeron pero ya no aceptan que se los siga castigando.

A las actitudes obcecadas presidenciales hay que sumarle la negatividad que transmiten muchos de sus colaboradores que aplauden decisiones que solo conducen a la controversia social, política y económica de la Argentina.

En algún momento se manifestó con sesgo conciliador quien hoy se desempeña como Jefe de Gabinete, Guillermo Francos. Pero ha dejado traslucir que no quiere ser más el “chivo expiatorio” de un manejo que se aleja de concretar un estado de armonía y entendimiento mutuo dentro de la sociedad, evitando la confrontación continua.

Acordar, llegar a determinados acuerdos que están atados con alfileres, dado que nunca son concretos, sino que dependen del ánimo presidencial, ha significado que inteligentemente Francos pugnara por la designación de un Ministro del Interior que asuma la responsabilidad de negociar con políticos y gobernadores. 

Prácticamente una deserción encubierta, tamizada con algunas definiciones sobre la política presidencial, pero poniéndose a resguardo de los cambios de ánimo que muestra Javier Milei.

Una “sangría interna” de La Libertad Avanza señala el deterioro que está sufriendo el recientemente formado partido oficialista “violeta”, donde su presidenta -Karina Milei- está señalada por actos de corrupción que han puesto en tela de juicio la integridad y decencia tan señalada por su hermano.

Se llegó a suponer que la “paliza” sufrida en las elecciones locales de la provincia de Buenos Aires fue donde se hizo notar que pegó muy fuerte el tema Libra, coimas, cargos con precio.

Antojadizas decisiones de la Secretaria General de la Presidencia que se arroga el poder de vetar todo, inclusive aquello que el presidente libertario-anarcocapitalista Javier Milei propone, los haría reflexionar y sin cambiar el rumbo aceptarían una mesa de negociación nacional en serio.

En razón de estas circunstancias es que ya existe en una gran parte de la sociedad el interrogante: ¿Llegará hasta el 2027 Milei?. Para muchos, y algunos lo han hecho público, la situación interna del país está marcando que el año definitorio será el 2026. 

Hay analistas y consultores políticos que señalan que Javier Milei lo sabe. En sus momentos de soledad comprende que los plazos se agotaron y los planes que proclamó y eran el cambio para una Argentina de futuro, ya no existen.

Volver a insistir con eliminar la ley de Emergencia de la Discapacidad, dejar nulos los reacomodamientos para Jubilados; pretender llevar a cabo la destrucción del Garrahan y la universidad pública, marca claramente que su “desvarío” está llegando a niveles impensados. 

Es evidente que no sintió el reclamo social evidenciado en una derrota categórica cuando pensaba junto a sus “secuaces” que ponían el “último clavo” al kirchnerismo-peronista. 

Gobernadores en “pié de guerra”, o parte de ellos, agrupados en el nuevo partido “Provincias Unidas” tampoco le ha generado recapacitar sobre su futuro. 

La Libertad Avanza, debe, a través de Javier Milei, seguir gobernando hasta el 2027 y para ello requiere de la asistencia legislativa que, dado cómo se están conformando los escenarios, resultará un intento que conducirá al fracaso permanente.

Todo una gran incógnita, incertidumbre social y económica. Luchas intestinas. Guerra constante para sostener una estructura de gobierno que se está debilitando a pasos agigantados y que presagia que hay un final. La gran duda es: ¿Cuándo será?.
 

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