DOMINGO 03 de Mayo de 2026
 
 
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“Entre las sogas”...

Argentina se ha convertido en un gran cuadrilátero en el que se está moviendo, haciendo “fintas” y buscando cómo esquivar los ataques que, desde todos los ángulos, apuntan a la estabilidad institucional del gobierno de Javier Milei.

Ya no hay tanta sorna e ironías- herramientas continuamente utilizadas por Milei, los integrantes del “triángulo de poder”, y parte del staff gubernamental- ante la presión que ejercen las circunstancias que plantean una cruda realidad: “Son iguales o peores que los anteriores”.

Aparecen algunos lugartenientes desubicados que intentan ser los héroes del presente, defendiendo actos y acciones que, dada su gravedad, están siendo analizadas e investigadas por distintos ámbitos de la Justicia. Son parte de la “nueva casta corrupta”.

El “farandulesco” presidente argentino ha procurado con algunas salidas periodísticas con sus “afines”, salvarle la “ropa” al soberbio “apenas periodista” Manuel Adorni, que ha dejado demostrado que desde que asumió al gobierno su objetivo fue “llenarse los bolsillos” él y sus amigos colaboradores.

Mientras el actual Jefe de Gabinete, vocero presidencial -por ahora en retiro obligado- está cada vez más comprometido en maniobras inmobiliarias, el ministro de economía Luis “Toto” Caputo, no solo se enfada ante empresarios, los reta y dice que los sacaría a “patadas en el c....”, sino que miente con descaro y donde una gran parte de la sociedad ve hambre, necesidad, retracción del consumo, él -según Milei “mejor Ministro de Economía de la historia”- observa que es el normal desarrollo de un conglomerado social que lentamente se va recuperando.

Y de esta manera suponen salen de las “cuerdas”, adonde se refugiaron para protegerse y no caer del cuadrilátero. El esfuerzo parece inútil y en muchos casos contraproducente, porque deja en evidencia que apelan a cualquier subterfugio para evitar el segundo gran fracaso en su historial economicista.

Se cae la “macroeconomía”, o más bien podríamos decir se debilita, y ya no goza la confianza de los mercados, que actúan con prudencia, exagerando los cuidados para que la debacle no los arrastre, dado que también están atentos a los vaivenes de la guerra que está conmoviendo al mundo entre EEUU e Israel contra pueblos de Medio Oriente, fundamentalmente Irán.

Están en danza los “préstamos” y créditos del Banco Nación, de los cuales se han beneficiado -fundamentalmente- altos funcionarios de La Libertad Avanza. Adorni encontró entre sus amigos a sus peores enemigos, que al pretender no quedar “manchados” se desentendieron de las maniobras del funcionario caído en desgracia.

Su escribana se divierte en notas diversas, realizadas por medios capitalinos, y es quien más sospechas acercó a las maniobras de Adorni. “Yo cumplí mi función y presenté las pruebas requeridas, lo que hizo Adorni, pregúntenle a él”, fueron parte de sus expresiones.

La crisis interna aparenta no tener un final feliz. Sectores de la ciudadanía han salido a la calle reclamando por la ayuda que recibían y les fue retirada con la supresión de los planes trabajar. Otros reclaman asistencia alimentaria, sanitaria, escolar, ahora en razón de la movida del transporte quedan afuera del ámbito laboral, dado que no pueden concurrir a sus lugares habituales de tareas.

Por otra parte, se va a producir un notorio incremento en los pasajes, dado el alto precio del combustible, generado por el peso del barril de petróleo que hoy es el premio que están buscando en la guerra del Medio Oriente.

Los productores retienen la soja enojados por la baja del dólar y cae la industria de molienda. La agroindustria sumó a la caída brutal de la industria que marcó 8,7% en febrero y acumula ocho meses en baja.

La metalmecánica, textiles y materiales para la construcción mostrando unas profundas caídas, muy similar a la que presenta la industria automotriz, resentida por la ausencia de demanda interna, a lo que debe sumarse el tema de las exportaciones que no alcanzan para compensar. El crédito sigue bajo, los salarios rezagados y la actividad se ajusta por cantidad.

La pendiente es cada vez más pronunciada y quienes deberían procurar encontrar revertir ese proceso están en un ring, donde se debaten entre dejarse caer y reconocer la frustración de los fracasos en sus intentos de cambio, o ser abatidos por un KO social que está al borde del estallido generalizado.

El país se mueve en un mar inestable de situaciones que tuvieron un espacio de tiempo para fortalecerse, pero nunca pudieron lograrlo.

Nada se estabiliza, por el contrario van surgiendo episodios estrechamente vinculados al “salvese quién pueda”, que establecer reglas de juego claras, honestas, con propuestas creíbles y fundamentalmente realizables. 

No se puede estar alentando esperanzas a 15, 20, o 30 años para encontrar el país que sueña Javier Milei. 

Las necesidades son hoy y las soluciones perentorias.

La sociedad, o gran parte de ella, dijo basta y presiona para lograr cambios, no solo en sus formas de vida sino dirigenciales.

El gran interrogante es si se alcanzará la mitad del 2026 sin eclosión social.
 

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