Las palabras del arzobispo García Cuerva, como parte del Tedeum, que con la presencia del presidente Javier Milei y funcionarios nacionales fueron escuchadas en la Iglesia Catedral Metropolitana, en conmemoración a la fecha del 25 de Mayo, fueron un claro y contundente llamado a la cordura, a la sensatez y el respeto generalizado como baluarte de la convivencia ciudadana.
Fue notoria la ausencia de la vicepresidenta de los argentinos Victoria Villarruel, tachada de la lista de invitados a la tradicional ceremonia, por
En el mensaje ante el presidente libertario Javier Milei, el arzobispo Jorge García Cuerva marcó con claridad el lugar que tiene la sociedad en el marco del desarrollo de la política que se está llevando a cabo, dejando evidenciado que existen diferencias sustanciales que no se comparecen con la realidad.
Una definición que define a toda la comunidad argentina estuvo basada en: “las formas en que conserva fe, capacidad de esfuerzo y una reserva espiritual heredada”. Agregando con sentido crítico: “Este capital no encuentra correspondencia en quienes toman decisiones. Basta de arengar la polarización”. Fue un reclamo reiterado a lo largo de su exposición.
Este encuentro marcó claramente el divisionismo que hoy es parte de las denominadas internas que agitan al oficialismo y al marco opositor. El reclamo del arzobispo, citando expresiones del Papa León XIV, fue desgranando el marco de una situación alterada por diversas circunstancias, citando como una de las principales la ausencia del diálogo, la comprensión y el sentimiento de lograr objetivos con el aporte de todos.
Tras el acto protocolar, el presidente Javier Milei y el staff ministerial que lo acompañaba, se dirigieron a
Una de las fotos que se hicieron conocer fue la de Javier Milei rodeado por los dos funcionarios más poderosos del staff, Karina Milei y Santiago Caputo, marcando con este gesto una unidad que habría quedado sellada a partir de la fecha, poniéndole coto a los roces e intentos de evaluar poderes e influencias.
Un acto donde claramente se mostró un simbolismo político y religioso por el 25 de Mayo, aunque el escenario montado exprofeso alcanzó una significación institucional, donde funcionó como una demostración pública de poder y, sobre todo, como un mensaje interno después de semanas de tensión expuesta dentro del oficialismo.
Más allá de este intento del presidente Javier Milei por mostrar un fortificado núcleo gubernamental que debe dejar de lado las internas y las luchas por los lugares del poder, las piezas estaban, pero los gestos y algunas evidencias materializaron que las desconfianzas siguen persistiendo, y que todo resultó una “mise en scéne” que no convenció demasiado.
Fue claro el mensaje del “triángulo de hierro” consolidado -para la tribuna-, aunque es difícil predecir si en esa demostración primó la sinceridad o fue solo un gesto para conformar a “tirios y troyanos”.
La acción estratégica de Javier Milei alcanzó -medianamente- a suavizar las rispideces existentes. El desarrollo completo adquirió un valor político que se requería para frenar el desgaste que se estaba produciendo.
Naturalmente procuraba un valor político, que se formalizó cuando, primero, el Presidente intervino públicamente para bajar la tensión; después, definió a Caputo como “un hermano”; más tarde, lo incorporó a una ceremonia de la que no había participado en años anteriores; y, finalmente, apareció junto a él y Karina Milei en el balcón de
De todas maneras, fue un escenario apropiado y montado a partir de la necesidad que tenía Javier Milei de evitar seguir siendo el más perjudicado de ese internismo que lo sometió al escarnio de gran parte de la sociedad. Nadie puede asegurar que con esta actuación se acabaron los problemas de
Hoy se reúne la mesa política y seguramente habrá -si están todos- fricciones, dado el posicionamiento que varios de los integrantes de la misma plantean para no correr riesgos de ser rechazados por una gran parte de la sociedad que ve reflejado en acciones de funcionarios mileistas actitudes de inconductas institucionales, que ponen en tela de juicio la moral política que anunció el presidente sería el paradigma de esta segunda parte del primer mandato presidencial.
Javier Milei hizo el intento, más allá de seguir demostrando que su perfil de amigo-enemigo está presente, y remarcar que el poder pasa por dos andariveles, uno de los cuales maneja su hermana Karina Milei que volvió a demostrar que para ella quienes no se entregan dócilmente -por caso la vicepresidenta Victoria Villarruel- son enemigos irreconciliables, actitud a la que responde incondicionalmente su hermano el presidente. Se desprende que los cambios son pocos. Solo es intentar apagar el fuego que aún sigue encendido.
Lo dijo el arzobispo Jorge García Cuerva y coincide con opiniones diversas de analistas políticos, consultores nacionales y extranjeros, la fractura del tejido social conduce a un final de fracaso y a la pérdida de la paz de los argentinos.



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