Una interesante pregunta que se realiza la mayor parte de la sociedad, dado que de esta pelea por ganar o mantener espacios de poder apunta a desgastarlos: todos pierden.
Se había mostrado confrontativa la senadora -ex ministra de seguridad de Nación- hoy presidenta del bloque de LLA de la Cámara Alta, Patricia Bullrich, alegando al derecho que le asiste hacer uso de “la libertad de conciencia”, cuando el “berretín” de la hermana del presidente, Secretaria General de Presidencia, Karina Milei, le bajo el “dedo” a uno de los pliegos que su hermano, el presidente Javier Milei envió al Congreso para ser analizados, primero en comisión y luego tratados por el pleno para ponerlos legalmente en funciones. Trámite que culmina con un Decreto y publicación en el Boletín Oficial del gobierno.
Pero la falta de sometimiento del periodista-investigador Alconada Mon y el haber publicitado acciones poco claras -algunos indicios de corruptela del gobierno de Milei-, todo fue visto con desagrado y es allí cuando surge la pretensión de retirar el pliego de un familiar del citado periodista, hecho que marca claramente el abuso del poder, con el cual hoy pretenden los hermanos Milei domesticar a miembros de la ciudadanía, que desean tener pensamiento propio.
Ayer el gobierno intentó una demostración de fuerza, cuando en una sesión que logró quórum con 37 senadores se procuraba sean aprobados 74 pliegos de jueces, fiscales y defensores, menos el de Verónica Michelli, la candidata profesional que Karina no quiere..
Los senadores votaron en el recinto pasar a un cuarto intermedio, para resolver las diferencias por la cantidad de pliegos que fueron tratados durante la sesión.
La discusión tuvo que ver con la incorporación de 23 pliegos para jueces y funcionarios del Poder Judicial que no habían sido considerados en la reunión de labor parlamentaria que había sólo evaluado 50 candidaturas. El número final de pliegos judiciales a tratar entonces fue de 73 pliegos, algo que la oposición buscó re discutir.
Los cruces se dieron desde el inicio de la sesión, fundamentalmente cuando la oposición se mostró contrariada por la incorporación de nuevos pliegos que los “metieron” último momento sin haber sido discutidos ni analizados en comisión.
La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, llegó tarde al Palacio Legislativo como consecuencia de una gripe que la aqueja, y objeto el procedimiento que encabezaba Patricia Bullrich, que entendía como un “desmanejo” de parte del bloque de La Libertad Avanza, espacio al que también pertenece; aunque el presidente Milei y su entorno no la consideren.
Tras el cuarto intermedio que debieron aceptar realizar para evitar el fracaso de la sesión, se llegó a incorporar el pliego que Karina Milei no quería, el perteneciente a quien, de ser aprobado sería nueva jueza del juzgado número 3 de La Plata, Verónica Micheli.
Una sesión importante para el gobierno, pero de una pobreza institucional que debería preocupar a la ciudadanía.
Todo se está desarrollando en un clima incierto, con roces y cruces que políticamente, marcan que el país está transitando uno de sus momentos más difíciles y conflictivos.
Un sistema presidencial que pretende que sus decisiones sean inapelables frente a socios afines que se sienten “ninguneados” y pretenden que entienda el oficialismo que sin su aporte no podrían lograr absolutamente nada a nivel legislativo. Una “cinchada” aún sin ganadores.
Enfrente, una oposición que intenta aprovechar el desgaste que está sufriendo el poder mileista, pero la ausencia de fortaleza necesaria que le permita impedir avanzar a quienes están discutiendo posicionamientos internos, pero son enemigos irreconciliables con los sectores peronistas-kirchneristas y de izquierda, está siendo una clara limitación a los deseos presidenciales.
El interrogante inicial de la entrega no ofrece alternativas solucionables, en tanto una gran parte de sus asociados-afines y macristas están operando para lograr constituir, a futuro, una de las opciones a las pueda apelar ese segmento de la sociedad que se manifiesta en las encuestas no estar dispuesto a volver atrás, pero tampoco revalidar la confianza en Javier Milei, cuyas promesas no se han cumplido.
Se percibe un camino sin salida, por lo menos por ahora.
Por el contrario, se han agudizado los mecanismos de ajuste, achique y uso de la motosierra, de acuerdo a los adelantos del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, objetivos que persigue el presidente Javier Milei para sus fines. Anuncios de más conflictos.
Mientras continúan las internas como un mecanismo que parece haberse instaurado como un sistema para evaluar inserción social, aunque -hasta ahora- sus resultados solo han configurado una clara demostración de la ambición personal de quienes están abocados -a esta altura del año- en ya ir viendo cómo le dan continuidad al ejercicio de la política futura.
La Argentina sigue convulsionada, mostrando incertidumbre en la sociedad ante los manejos políticos por encaramarse en el poder.
Por ahora, no se puede hablar de futuro.



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