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"El fútbol sigue siendo mi pasión aunque lo viva de otra manera"

En su casa, ocupándose de su familia y atendiendo el cuidado de su salud, José Aragonés, el entrenador más importante que –a nuestro criterio- tiene el fútbol pampeano en toda su historia, sigue hablando de fútbol en cada oportunidad que tiene.

Nuestro llamado fue, primero para saber cómo lleva la cuarentena adelante, y así para aprender siempre un poco más de cada expresión de un maestro de nuestro fútbol.

“Me cuido mucho –aseguró-, salgo para algún mandado y fui al banco porque tenía que hacerlo, pero trato de quedarme en casa -como nos indican- y en mi caso porque ya no soy un pibe, tengo problemas de salud y no quiero otra complicación”, comentó José sobre la cuarentena obligatoria en el arranque de esta charla telefónica.

Al preguntarle cómo vive hoy el fútbol, más allá de las circunstancias u obligaciones en la que nos ha instalado la pandemia. “Soy un espectador o un lector más de fútbol. Sigo leyendo los espacios deportivos que tienen los diarios, miro partidos en televisión y voy a la cancha cuando puedo. Últimamente estuve viendo más a Costa que a Ferro u otros equipos, pero trato de ir a todos lados”, aclaró.

“Soy consciente de esta etapa de mi vida –confesó-, donde la de entrenador pasó, además tuve problemas familiares que atender, como la operación en la vista de Angelito (su hijo) y eso me llevó a hacer lo correcto que es estar al lado de él todo el tiempo posible”.

Pero para alguien que vivió más en una cancha de fútbol que en su propia casa, Aragonés reconoció que “es difícil porque uno no deja de extrañar esa gran etapa de mi vida, pero no me bajoneo ni nada, porque todo pasa y ahora estoy en otro momento y con otras cosas importantes que atender”.

Arranque al rojo vivo

José arrancó su gran etapa de entrenador en la década del ’70. Si bien su nombre se asoció al club de sus amores, Costa Brava y a todo lo que logrado con Ferro de Pico, sus comienzos fueron en Sportivo Independiente. “Yo había entrado a trabajar en el Chevrolet, donde los dueños eran los Belfiore, hinchas de Independiente. De esa forma comencé a dirigir en primera división en el ‘Rojo’, donde estuve hasta el ‘78”, recordó sobre sus inicios.

De ahí en más. Aragonés no paró de dirigir, recorriendo clubes y cosechando momentos gloriosos.

De aquel primer tramo de su trayectoria como DT, tiene un muy lindo recuerdo de Cochicó de Victorica. “Fue una experiencia extraordinaria –exclamó- de la que tengo hermosos recuerdos. Desde el trato que tuve de la dirigencia, de la gente y también porque hicimos una buena campaña, llegando a una final que se jugó en la cancha de Winifreda ante Atlético Santa Rosa”.

El mejor equipo

La charla llevó a buscar en el gran baúl de recuerdo que es propiedad de José Aragonés, encontrar confesiones de un ganador incomparable. Y surgieron preguntas como, a su criterio, la del mejor equipo que dirigió.

En principio mostró resistencia a estas respuestas, porque “voy a ser injusto con alguien o con algo”, pero después la aceptó como un juego periodístico.

Y sobre ese mejor equipo, no tardó mucho en responder que fue el “Ferro del 83/84 por todo lo vivido en el Regional y haber podido llegar a ese inolvidable torneo Nacional donde logró jugar ante Boca Juniors en el Coloso”.

“Todo ese momento fue muy fuerte”, insistió ante la pregunta sobre el mejor campeonato ganado. “Porque en lo emotivo haber obtenido campeonatos con Costa fue pura emoción. Pero ese ascenso con Ferro, inaugurando el Coloso, ganándole a All Boys y llegar a jugar con grandes del fútbol argentino, fue único e irrepetible

El mejor de todos

Contar la cantidad de jugadores que José Aragonés formó o llegó a dirigir, llevaría su tiempo y varias ediciones del diario. Pero en esto de meterlo al gran técnico pampeano en tener que elegir al mejor de todos. José recordó inmediatamente a muchos y de diferentes clubes, pero el nombre de Luis Cervio apareció bien arriba. “Porque atacantes como ‘Nico’ Nicoller, volantes como Darío Delgado, fueron únicos, pero Luis fue un fenómeno como jugador y siempre lo ha sido como persona”.

“Luis era un polifuncional notable. Porque hubo y hay jugadores que pueden desempeñarse en distintos puestos, pero Luis era un fenómeno donde lo ponías. Fue un talentoso total, a lo que sumaba su sentido de permanencia a la camiseta, obviamente a la de Ferro”.

Cerivo brilló en Ferro, jugó en aquel histórico Atlético de Santa Rosa (primer clasificado al Nacional) y tantas cosas más. “Luis es el caso de jugadores que podían triunfar donde quisieran. Bueno él quiso jugar todo lo que pudo en Ferro y su paso es incomparable”, repitió.

El mejor entre los mejores

Aragonés no rechaza el justo reconocimiento que el fútbol no se cansa de hacerle, como en definitiva también lo hacemos en esta nota. Pero el mismo se encargó de destacar a otros que fueron parte de su historia de logros envidiables. “El ‘profe’ Hubert fue fundamental para esos logros que se me atribuyen. Los dos teníamos caracteres difíciles, lo dicen todos, pero entre nosotros no recuerdo una discusión. Había una respeto total, y los dos nos definíamos como fanáticos en lo que nos tocaba hacer en un cuerpo técnico”.

Siguiendo con los mejores momentos, le preguntamos por el gol máximo que le tocó gritar dirigiendo un equipo, lo que nos volvió a trasladar a ese Ferro 83/84 y al gol de cabeza de ‘Nico’ Nicoller a All Boys que le permitió ganar el partido, sacarle la punta y clasificar en el camino al Nacional 1984.

¿Cómo fue?, repreguntó si entender cómo no lo recordábamos. Pero igual recordó ante nuestro pedido que “el partido estaba sin goles y nosotros (por Ferro) necesitábamos ganarle, porque All Boys estaba un punto arriba. Y bueno, Luis fue el que metió la pelota sobre el área para que el ‘Panza’ (Cepeda), que fue otro fenómeno, lo habilitara a ‘Nico’ (Nicoller) que, a la carrera y ensayando una especie de ‘palomita’ la metió de cabeza. Inolvidable”.

El partido ante Boca

Siguiendo con momentos únicos, en esta especie de ranking de recuerdos, lo consultamos sobre el lugar que ocupa el partido ante Boca en el Coloso. Lo escuchamos respirar hondo ante de responder y era obvio que lo tiene en el podio de los grandes momentos. “Tal vez fue el empate que más festejé y lo logramos por la experiencia que había entre los jugadores de ese equipo”. “Obviamente que fue un partido que lo empecé a pensar y planificar un mes antes, ya cuando sabíamos que nos tocaba jugar con Boca. Pero en esa estrategia me abrí a que todos opinen sobre lo que pensaba, especialmente a jugadores como Ribolzi o Peraca, que ellos sabían lo que era jugar a ese nivel o esa clase de partidos. Después todo pasó por tratar de disfrutarlo, aunque apenas empezó y vimos cómo se fue dando, con chances para los dos, me olvidé porque pasamos a querer ganarlo como cualquier otro partido”, aclaró.

Fue difícil salir del recuerdo y anécdotas de ese partido, pero también quisimos saber de Aragonés, por ejemplo sobre el mejor técnico que conoció o que decididamente que diga cuál fue el mejor de todos los tiempos.

“Para mí fue Carlos Timoteo Griguol –respondió-, porque es algo que muchos opinan, pero yo tuve la suerte de verlo trabajar de cerca, algo que se dio por un contacto entre dirigentes de Ferro de Pico cono Santiago Leyden, que era el presidente de Ferro de Cabalito. Eso me permitió que me invitara a ir a ver entrenamientos de aquel equipo de Griguol que parecía invencible en la década del ’80.”

“Así fue que estuve más de una semana en Buenos Aires viendo como entrenaba en Pontevedra. Y para mí fue como hacer la Universidad, aprendí mucho”, confesó.

En esa mención de colegas destacados, José también mencionó a Armando Mareque. “A Pico le dio un vuelco positivo total cuando vino a dirigirlo” “Yo me iba a verlo entrenar los sábados –reconoció- y fue toda una revolución para el fútbol piquense lo de Mareque en el ‘Decano’”.

En esto de sentir que el retiro llegó, la pregunta casi obvia fue si siente que quedó algo pendiente. “Por ahí me pregunto qué hubiera pasado si aceptaba irme a dirigir a otro lado. Porque si bien en La Pampa me convocaron para trabajar en lugares como Victorica o también tengo un muy lindo recuerdo de All Boys de Santa Rosa, nunca salí de los límites de nuestra provincia”. “Me acuerdo de un llamado de Cipolletti en aquellos años ’80, donde avanzamos en el contacto, pero no pude convencer al ‘profe’ Hubert de ir, y yo también no estaba tan seguro de hacerlo. Así que dejé pasar el ofrecimiento. Por ahí ahora me pregunto qué hubiera ocurrido si aceptaba, pero bueno ya está y estoy agradecido a todo lo que me tocó vivir con el fútbol, que sigue siendo mi pasión, aunque ahora lo viva de otra manera”, finalizó.

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