LUNES 16 de Marzo de 2026
 
 
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Una justicia de “pantalones largos”...

Vale la pena reconsiderar esa expresión popular donde se procura una salida rápida a procesos que requieren más tiempo y que impacientan a los que quisieran manejar la situación, pero no tienen mandato para hacerlo. Es la respuesta autoritaria para imponer un orden que no siempre es el deseado por la mayoría.

Ejercer autoridad o control: alguien “se pone los pantalones largos” para tomar el mando o imponer una forma en una situación, especialmente si se siente que no hay un control adecuado. 
Esto se ha logrado materializar con el fallo por jurados en el Chaco, la justicia. Las condenas surgirán del análisis y fundamentación jurídica que realizarán los jueces que interpretaron los hechos.
La causa tenía como inculpados a la familia del “hombre fuerte de Capitanich”, Emerenciano Sena, su esposa y al autor del horroroso femicidio de (su esposa) Cecilia Strzyzowski. Todos fueron encontrados culpables porque ocultaron la verdad pretendiendo respaldarse en la impunidad, que previamente les había permitido ser el brazo ejecutor de los planes del ex gobernador y luego intendente Jorge Capitanich, quién pretendía generar un feudo a lo “formoseño” de Gildo Insfrán.
Pero es evidente que aquí se registró una enorme presión social, la cual nos hizo acordar al suceso criminal que terminó con la hegemonía de los Saadi en Catamarca tras el crimen de María Soledad Morales, víctima de los hijos del poder.
En aquel caso, la lucha de la familia de la joven, acompañada por toda la sociedad, terminó por resquebrajar al poder despótico que gobernaba la provincia bajo el mando de la familia Saadi. Se pudo terminar con un feudo a costa de una víctima de los desatinos, que se cometían a merced de la impunidad que gozaban los poderosos.
Cada expresión de esta naturaleza que se materializa nos señala que la sociedad en su conjunto crece, y se siente responsable por cada uno y todos los ciudadanos. Asumiendo que el Poder Judicial es una de las columnas fundamentales, que sostienen el fiel de la balanza judicial, para lograr concientizar bajo la norma el hecho de que todos somos iguales y responsables ante la ley...
Las condenas a César Sena, Emerenciano Sena y Marcela Acuña por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, dispuestas por un jurado popular, demostraron que la sociedad puede hacerse responsable de analizar y enjuiciar a quienes se sienten protegidos por el poder político y bajo ese esquema transgreden la ley, la cual muchas veces no actúa con la celeridad, y cuando lo hace, influenciada por otros poderes, deja de escuchar a la ciudadanía.
El Poder Judicial tiene en la actualidad varios sucesos entre manos que involucran directamente a la clase política. Una parte, que se ha desempeñado a lo largo de varias décadas, ha logrado hacer de su actividad una metodología dolosa para pasar de servidor público a convertirse en un millonario poderoso que goza de una rara y sospechosa impunidad.
Otros ya están en el banquillo de los acusados por segunda o tercera vez y enfrentan -a largo plazo- la posibilidad de aumentar sus condenas, si es que la resultante del juicio que se realiza encuentra en los plexos probatorios el material necesario para emitir sentencia de culpabilidad.
Quedan flotando situaciones que la justicia las mantiene “reposando” porque moverlas sería enfrentar la realidad de otro poder, en este caso el ejecutivo, donde varios de sus funcionarios están sindicados como partícipes de actividades consideradas actos de corrupción dibujada como acciones que no tenían ese objetivo. 
Las vulgares y simples expresiones de: “La culpa es del otro”, “Yo no fui, ni sabía”, son parte del argumento que esgrimen y que con abogados en influencias políticas van tirando para adelante.
Está en el aire “el caso $Libra”, silenciado porque las denuncias involucran a empinados funcionarios gubernamentales. Las “coimas” del 3 por ciento que apuntaron al “Jefe” político de LLA, la Secretaria General de Presidencia, Karina Milei, quien amparada en su cargo no se ha presentado ante la comisión investigadora legislativa.
También ha comenzado a retomar atención judicial el tema de ANDIS, que hoy tiene al ex presidente de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo y a cinco miembros más como presuntos responsables de operaciones que no habrían respetado los lineamientos orgánicos, y desde donde se habrían producido el pago de coimas en licitaciones que desarrollaba el citado cuerpo.
Cabe recordar que Spagnuolo aparece públicamente tras haber mantenido relaciones con varios funcionarios del elenco gubernamental que rodea a Javier Milei y que implicó a la Secretaria General de Presidencia como una de las destinatarias de un porcentaje de las coimas que se recibían de las licitaciones ganadas por empresarios del sector de insumos y medicamentos.
Es evidente que, como expresa vulgarmente el Poder Judicial, se debe comenzar a “Escuchar el viento” y ver que dentro del marco de los cambios prometidos existe un paradigma que el presidente Milei no deja de reiterar: transparencia y honestidad en el desempeño de la función pública.
Como expresa la ministra de seguridad Patria Bullrich: “QUIEN LAS HACE LAS PAGA”. 
Así la sociedad avanza.
 

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