Las contingencias económicas de un país emergente como Argentina, es natural que experimenten altibajos de todo tipo y naturaleza, especialmente cuando su gobierno, por caso el libertario de Javier Milei, sostiene que vamos bien, que estaremos mejor, pero la realidad señala lo contrario.
Las recientes declaraciones de directivos de la UIA ponen de relieve que la micro economía, esa que moviliza el bolsillo de los ciudadanos, que genera el consumo y, por lo tanto, provoca una industrialización progresista, no se está dando tal como lo señalan Javier Milei, Luis “Toto” Caputo, Bausili del Banco Central y Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado.
La macro tiene relevancia y, tras haber logrado el gobierno mantener el Superávit Fiscal y el Déficit cero, fueron señales que el mercado internacional captó y transmitió a los sectores inversores que comenzaron a perder la desconfianza que el país les provocaba ante la debilidad del manejo económico-financiero interno.
Resultaron duros los reclamos de la UIA en el Día de la Industria: “La economía no puede medirse sólo por inflación, hay que mirar la actividad”.
El presidente de la entidad fabril, Martín Rapallini, hizo un discurso cargado de cuestionamientos. Antes, Guillermo Moretti, uno de los vice, fue aún más duro y apuntó contra el ministro Luis Caputo: “Estamos manejados por un trader que no sabe lo qué es un torno”.
Señalaron en un detallado informe, que el gobierno prefiere ignorar, qué se está produciendo claramente con las medidas económicas que aplican: un industricidio.
Aclararon que se han cerrado miles de Pymes que representaban no solo una gran fuente laboral, sino el complemento de los grandes emprendimientos industriales. Hoy con el ingreso irrestricto de la importación, sin el contrapeso arancelario y manteniendo el nivel impositivo que soporta la estructura del país, se hace insostenible la competencia.
Entre otros aspectos que fueron portales y desarrollos periodísticos en diferentes medios nacionales, Martín Rappallini remarcó que: “La economía debe analizarse más allá de la evolución de la inflación y considerar el nivel de actividad”. Estas expresiones que fueron compartidas por la mayoría de los industriales presentes fueron expresadas durante el acto por el Día de la Industria, que se realizó en la planta del Laboratorio Elea, en Malvinas Argentinas, ante representantes del empresariado y funcionarios nacionales.
Remarcó que “la estabilización es fundamental para la Argentina. Pero la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad”. El dirigente señaló que existen “sectores muy golpeados” y empresas con niveles de utilización de capacidad por debajo de sus posibilidades, y pidió una “mirada sistémica” sobre el proceso económico.
En varias oportunidades se ha señalado desde esta columna que en Argentina se está viviendo un relato que no tiene relación con la realidad que se percibe internamente.
Cae el consumo estrepitosamente, una gran parte de la sociedad está comprometida económicamente, otra en situación de mora, con un segmento al que las entidades crediticias y quienes las asisten con préstamos, muchos de ellos usurarios, han sido directamente descartados por incobrables.
Este manejo de los que sacan de los listados porque ya no tienen nada, es el número que alegremente algunos periodistas adictos al gobierno libertario sostienen -con extrema liviandad- que la morosidad está en baja, cuando lo real es que los que debían y no pagaban ya no están.
Ayer hubo alegría en el oficialismo económico, el resultado de los grandes mercados oxigenó la macro y el riesgo país rompió el piso de los 500 puntos.
Según un informe del J.P.Morgan: “Los bonos en dólares de la Argentina -Bonares y Globales- son negociados este miércoles con una suba del 0,3% en promedio, mientras que el riesgo país -que mide JP Morgan- descuenta seis unidades, en los 498 puntos básicos”.
Estos son los factores a tener en cuenta para entender porqué se produce la baja del riesgo país y cuáles son los factores que inciden para que así se registre. Equilibrio fiscal: El cumplimiento estricto de la meta de déficit cero genera confianza en los inversores sobre la capacidad de pago del Estado.
La acumulación de divisas generadas por: Las compras de dólares por parte del Banco Central que fortalecen las reservas internacionales. También la suba de calificaciones: Agencias internacionales como Standard & Poor’s y Fitch mejoraron la nota de los bonos argentinos.
Y como resultado final, el financiamiento asegurado para los anuncios sobre préstamos y garantías con organismos internacionales reducen la incertidumbre a corto plazo sobre los vencimientos de deuda.
Pero esto es netamente “macro” que de ninguna manera derrama sobre el grueso de la sociedad que hoy está haciendo malabares para alcanzar a cubrir la canasta básica alimentaria y poder cumplir con los compromisos asumidos.
En el marco de las evaluaciones que realizan sectores empresarios e industriales de la Argentina, la economía zozobra, tiene muchos puntos débiles y está afectando severamente en el orden social interno.
Hay descontento y el gran interrogante es: ¿Cómo se canalizará si se agudiza?.



Escriba su comentario