La herida todavía estaba abierta. La derrota había dejado a Ferro Carril Oeste de General Pico al borde de un cierre deportivo que parecía inevitable. Sin embargo, cuando el golpe aún pesaba en el ánimo del plantel y de su gente, surgió una versión que comenzó a recorrer los pasillos del fútbol del interior: el Torneo Regional Federal Amateur podría otorgar un quinto ascenso al Torneo Federal A y, en teoría, lo disputarían los cuatro equipos que cayeron en la denominada Finalísima.
La medida —que todavía aguarda confirmación reglamentaria— fue impulsada por el Consejo Federal del Fútbol Argentino y comunicada a las ligas del interior, entre ellas la Liga Pampeana de Fútbol. Para Ferro, la noticia significó mucho más que un simple rumor administrativo: fue la señal de que el camino aún no está cerrado.
Porque si algo dejó en claro el conjunto piquense a lo largo del certamen fue su estatura competitiva. Construyó una campaña firme, con pasajes de buen fútbol, personalidad para afrontar cruces decisivos y una identidad que lo sostuvo en los momentos de mayor presión. Por eso la caída por la mínima frente a Atlético Escobar, en el Estadio Miguel Morales de Pergamino, resultó tan difícil de asimilar: el equipo no fue superado con claridad, simplemente quedó del lado más ingrato del resultado.
Hoy, ese esfuerzo podría tener una segunda oportunidad.
La principal razón de esta alternativa sería estructural: alcanzar un número par de participantes en el Federal A. De concretarse el quinto boleto, la categoría reuniría 38 clubes, una cifra que permitiría sostener un formato equilibrado, similar al utilizado en temporadas recientes.
No sería, además, una decisión inédita. El Consejo Federal ya ha apelado en otras ocasiones a este tipo de resoluciones para reorganizar sus competencias. Pero más allá del fundamento administrativo, lo verdaderamente trascendente es el efecto deportivo inmediato: equipos que habían quedado al margen vuelven a tener horizonte.
En ese escenario, Ferro integraría el grupo de instituciones que perdieron la Finalísima y que, por mérito deportivo, serían consideradas para disputar ese último ascenso. Junto al Verde aparecen La Amistad, General Paz Juniors y Juventud Unida de Gualeguaychú, todos protagonistas de recorridos sólidos.
El formato que se analiza contemplaría dos semifinales y una final. Uno de los criterios posibles para armar los cruces sería la cercanía geográfica, lo que podría derivar en un enfrentamiento entre Ferro y La Amistad, aunque por ahora no pasa de una proyección.
Si el fútbol tuviera memoria inmediata —que muchas veces la tiene— Ferro debería ser mirado como un equipo que hizo todo para llegar hasta el final. Mostró orden táctico, compromiso colectivo y una idea clara de juego. Supo competir fuera de casa y sostener su protagonismo en instancias límite.
La final perdida no invalida ese trayecto; por el contrario, lo reafirma.
Además, el equipo contó con un respaldo popular que se transformó en uno de los rasgos distintivos de la campaña. Cada presentación importante encontró respuesta en la tribuna, consolidando una comunión que explica, en parte, la dimensión que tiene el club en la región.
Por eso la posibilidad de una nueva chance no se vive como un regalo, sino como una consecuencia lógica de lo que el equipo supo construir.
El fútbol del interior exige una fortaleza particular. Hay que reponerse rápido, transformar la frustración en energía competitiva y volver a enfocarse. Ferro parece estar ante ese desafío.
Donde había sensación de final, ahora aparece un compás de espera cargado de expectativa. El plantel deberá mantenerse preparado, sabiendo que la oportunidad puede oficializarse en cualquier momento.
El Federal A representa mucho más que un ascenso: implica mayor visibilidad, otro nivel de competencia y un crecimiento institucional acorde a la historia del club. General Pico lo sabe y lo siente.
Todavía faltan certezas. El reglamento debe confirmarse y el cuadro competitivo hacerse oficial. Pero hay algo que ya es innegable: Ferro volvió a tener futuro.
Cuando parecía que el telón había caído, el fútbol abrió una rendija. Y Ferro, que durante todo el torneo demostró carácter para sobreponerse a la adversidad, vuelve a mirar hacia adelante.
Porque si finalmente el quinto ascenso se hace realidad, el Verde no solo seguirá en pie: tendrá la oportunidad de demostrar, una vez más, que está preparado para dar el salto.
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