SÁBADO 06 de Junio de 2026
 
 
Compartir
Twittear
 

Un mundo diferente

Desde hace mucho tiempo se vienen percibiendo cambios en el mundo, algunos muy profundos, que han transformado sociedades y otros que en menor medida o de acuerdo a los efectos de políticas variables, han comenzado a mostrarse diferentes.

En alguna de nuestras entregas anteriores habíamos señalado que resultaba notorio que estaban desapareciendo los ‘extremos’ y se transformaban los centros, que se convertían en una conjugación de nuevas formas de pensar y actuar.
A nadie escapa que estas modificaciones transitan con el advenimiento de las nuevas generaciones que comenzaron a imponer una forma de ver e interpretar la educación, la política y hasta discutir el alcance de los derechos individuales como parte de las nuevas comunidades, totalmente renovadas.
Si algo nos asombra y nos obliga a releer sus escritos y sus pensamientos, por ejemplo: son las construcciones que sobre el hombre, la política y las formas de gobernar, se conocen a través de Charles Louis de Secondat, señor de la Brède y barón de Montesquieu, filósofo y jurista francés cuya obra se desarrolla en el contexto del movimiento intelectual y cultural conocido como la Ilustración. 
Repasar sus definiciones y frases más conocidas, relativas a la política, nos parece estar leyendo sucesos que tienen una enorme actualidad. Es aquí donde nos surge el gran interrogante: ¿Involucionamos, estamos retrocediendo en el tiempo, o no vemos que hay futuro?.
En su teoría de la separación de los poderes del Estado, Montesquieu sostiene que‘ la distribución jurídica de las funciones ejecutiva, legislativa y judicial sólo podrá limitar el uso arbitrario del poder y salvaguardar la libertad y los derechos de los ciudadanos’. Esta estructura que definiría una formal democracia, sufre -hoy- en sus distintos estamentos ataques continuos para poder dominarlos.
Esto que procede de un pensamiento elaborado del 1700 en adelante, nos coloca en el gran dilema que, para nosotros, es hoy una transformación que nos cuesta aceptar, generándose de esta manera la diferencia sustancial del pensamiento joven, con los que se sienten los hacedores de la república y con derechos a hegemonizarse en los lugares del poder.
Hoy estamos embarcados en la política y concentrados en encontrar, en el marco de los escenarios que se han montado en la Argentina, qué nos depara el futuro y lo que observamos es confusión y muchas dudas.
De ninguna manera queremos convertirnos en adivinos -porque realmente no lo somos- sino solamente encontrar respuestas que, lamentablemente, no las hallamos.
Lo sorprendente de este análisis que pretendemos pueda acercar algo de claridad a una sociedad que hoy se ve confundida, trásladandose de un extremo al otro sin encontrar respuesta, nos permitió indagar sobre algunos filósofos-políticos que influyeron con su pensamiento en el mundo, por ejemplo: en el Reino Unido, Thomas Hobbes, John Locke, Jeremy Bentham, John Stuart Mill y John Rawls; en Francia, Montesquieu, Jean-Jacques Rousseau y Voltaire; en Italia, Niccolo Machiavelli, Cesare Beccaria, Giambattista Vico y Giuseppe Mazzini; y en Alemania, Karl Marx.
Lo llamativo es que hoy estamos repitiendo muchas de sus observaciones y fundamentalmente cómo llegar a esos estados de enajenación política donde la ciudadanía pasa a constituir un medio para alcanzar un fin, más allá del daño que produzcan estas acciones.
Por eso hoy releyendo a Maquiavelo: considerado el padre de la ciencia política moderna, llevando a cabo grandes cambios en cuanto al pensamiento político moderno y a Platón: este hombre que se conoce como el primer filósofo de origen occidental en realizar aportes en cuanto a la vida política, nos encontramos con estructuras mentales de la política actual, que se basan en esos principios, que fueron bases sólidas de los Estados Democráticos, pero que sin el aggiornamiento necesario, retrocedemos en el tiempo.
El mundo ha evolucionado y eso ha provocado grandes cambios. Por eso tenemos el ‘primer mundo’ y en escalas inferiores los que todavía están definiendo su futuro, basándose en sus propias experiencias, dejando de lado la trascendencia que implica adaptarse a los cambios, que hoy, acompañan a las nuevas generaciones, como la Inteligencia Artificial, los avances exponenciales del sistema tecnológico, etapas que estamos obligados a superar para alcanzar un mañana diferente.
El tiempo transcurrido desde el advenimiento de la democracia en 1983 hasta la actualidad, nos muestra claramente que hubo quienes pensaron más allá de los egoísmos y egos personales, para alcanzar una verdadera democracia.
Pero con simultaneidad en otro escenario se centralizaron los que vieron la gran oportunidad de eternizarse en el poder y convertir el respeto por los poderes del Estado, en ‘feudos’ personales que deterioraron a una sociedad cuyo tejido social sufre aún las consecuencias de haberla privado de los valores esenciales, como la cultura del trabajo, la educación, el acceso a la salud, entre otros factores que los transformó de ciudadanos libres en súbditos mantenidos por la prebenda política.
Hoy volvemos a las definiciones de estos pensadores que intentaban mostrar el camino sobre el cual se debía transitar para alcanzar el futuro.
Por eso vale recordar una de las 23 frases más destacadas de Montesquieu: ‘Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder’. Vale la pena pensarlo, estamos en la etapa de la transición.
 

Escriba su comentario

Tu email no sera publicado.