Nadie puede hoy asegurar o dar certezas que el cambio emprendido por el presidente libertario Javier Milei, apoyado en el “reformismo” que plantea Sturzenegger, llegará a buen puerto.
La inestabilidad social es creciente y son notorias las reacciones internas de cada sector político, donde se están jugando posicionamientos a futuros.
Que le sigan entregando diplomas de “Doctor Honoris Causa” al titular del ejecutivo argentino, un reconocimiento a título personal nacido de su objetivo de mantener los lineamientos de un liderazgo de esta parte del mundo, donde varios países han orientado sus futuros en el marco del desarrollo que se promueve desde el liberalismo extremo.
Es evidente que le servirán para adornar las paredes de la residencia de Olivos o el despacho presidencial en
Mientras “engorda” su ego, las leyes propuestas en un intento de facilitar los mecanismos para facilitar la extranjerización de tierras en territorio nacional encontraron serias resistencias y tuvieron que sacarlo del debate que se estaba desarrollando en el Senado de
Los intentos que procuró la senadora Patricia Bullrich, algunos que dejaron mucho que desear, sumado a los posicionamientos libertarios enfrentando a Federico Sturzenegger los errores que los llevó a tener que desmembrar el proyecto presentado, fueron parte del fracaso que vivió el oficialismo ante una fallida sesión por
De estos retrocesos que sufren los libertarios se desprende que se achican las posibilidades de reencontrarse con un nuevo mandato, situación que pareciera poco le importa al presidente Milei que tiene su cabeza en el “mesiánico” proyecto de ser el líder de esta parte del continente sur y brindarle a su “mentor” Donald Trump, todas las posibilidades que el posicionamiento geopólítico le permitirá combatir con el avance del gigante asiático: China.
Los “violetas”, que podrían ser considerados “núcleo duro”, mostraban en sus rostros la desazón que les provocó una derrota legislativa que no esperaban.
Fueron varios los que sostuvieron, ante el requerimiento de la prensa, que “Fuimos sabiendo que perdíamos tierra, pero no lo demás. Santilli -el jefe de Gabinete- diciendo que teníamos los votos, la calle en un descontrol y nosotros retirando capítulos para que no se caiga todo. No salió nada bien”.
El enojo de los aliados, que hasta ahora venían acompañando al gobierno, aceptando como “moneda de cambio” solucionar con Diego Santilli problemas en sus provincias, se rebelaron cuando algunos libertarios comenzaron un ataque virulento, llamándolos “tibios”, entre otros adjetivos denostantes, suceso que solo provocó la reacción negativa y el fracaso de lo proyectado por Sturzenegger.
Se establecen nuevos enfrentamientos internos en el marco del oficialismo. Están llegando a extremos insospechados como ha sido el pedido de renuncia a la vicepresidenta y titular del Senado de
La oposición, también en un escenario de constante conflicto, ha bajado los decibeles de sus desencuentros, y observa cómo se “rompen” los acuerdos que había logrado el “libertarismo”, especialmente al sumar a gobernadores que se habían comprometido a responder a los pedidos presidenciales, siempre y cuando se respeten los pedidos realizados y convenidos con los negociadores de turno: el Jefe de Gabinete, Santiago Caputo y los primos Menem.
Pero eso pasa en Argentina; Milei se entera, pero no reacciona, y privilegia sus “laureles” personales buscando sumar adeptos a su proyecto de imponer el liberalismo “azul” en Sudamérica, siendo él quién ejerza el poder de liderarlo e imponer condicionamientos.
Argentina sigue siendo una incógnita; muchas opiniones controvertidas y decisiones erróneas agregan dudas al futuro que prometen.



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