Utilizamos una paradoja para alcanzar a entender las alternativas que describe una situación donde el intento de supervisar, limitar o dirigir algo es tan exagerado, rígido o invasivo que termina generando el efecto contrario: caos, frustración o una pérdida total de operatividad.
Es un proceso sujeto a medidas controvertidas que dejan dudas sobre la eficacia o el resultado positivo de los objetivos que se persiguen, generándose un caos social, dados los posicionamientos a favor y los que se manifiestan abiertamente en contra.
Sigue manteniéndose el internismo oficialista en todos los niveles del gobierno y eso queda evidenciado en los trascendidos que, en su mayoría, proceden de operaciones que procuran el desgaste entre los que están disputando más cuota de poder.
Se materializa una forzada reunión de la denominada “mesa chica política” y con cara de pocos amigos se sientan quienes no pueden disimular la incomodidad que les produce estar exponiéndose al posar fotográficamente con funcionarios a los cuales han denostado y que prefieren estén fuera del gobierno.
Terminada la “amable reunión”, en la que,
“Fue inútil el esfuerzo de Karina” -sostuvieron- le cedió la ‘cabecera’ a Adorni, pero nadie le dio ‘pelota’. Según el comentarista, esa rejuntada fue contraproducente y contrario a los objetivos que perseguía el presidente Javier Milei.
En psicología y relaciones interpersonales ocurren estos desfasajes cuando una persona ejerce un exceso de control sobre su vida, sus emociones o su entorno (hipercontrol).
Paradójicamente, esta actitud nace de una profunda inseguridad y del miedo a la incertidumbre y eso hace que provoque errores y tenga actitudes controversiales que señalan claramente inseguridad personal.
Al intentar supervisarlo todo de manera extrema, la persona vive en un estado de alerta constante que desgasta sus vínculos, le genera mucha ansiedad y, ante el mínimo imprevisto, le produce una sensación de descontrol absoluto.
Esto estaría sucediendo con el presidente Javier Milei, que de pronto aparece con actitudes comprensivas, intentando analizar los sucesos, teniendo en cuenta aquellos que piensan diferente, hasta que le “salta la térmica” y se produce el cortocircuito que pone en tela de juicio el famoso equilibrio emocional activado que señaló Patricia Bullrich.
La interna está en pleno apogeo, con un agregado que pretende desconcertar a la ciudadanía mostrando un escenario de cordialidad y trabajo en conjunto, cuando todo indica lo contrario.
Nada indica -según las evaluaciones de analistas y consultores- que el presidente libertario esté recuperando posiciones. Sigue siendo evidente el rechazo social y abre posibilidades ciertas a quienes ya se ven como parte de las disputas políticas que surgirán para el periodo que se inicia en el 2027.
Han aparecido en el escenario nacional de diferentes sectores políticos no menos de media docena de posibles nombres que estarían trabajando en el armado de estructuras que les facilite ser partícipes de un proceso eleccionario presidencial que se registrará dentro de algo menos de dos años.
Empresarios, banqueros, industriales, son sectores de donde surgen nombres con posibilidades, por trayectoria, ser de la partida.
También están alineados los de la política tradicional que están buscando un nombre que logre entusiasmar a un sector de la sociedad que hoy se muestra desilusionada y ha perdido la esperanza que el cambio prometido se concrete en lo que resta de este primer mandato del presidente libertario.
La búsqueda es un poder que se mueva en un centro que compatibilice los extremos y resulte una apertura negociadora con todos los sectores.
El tema no resulta fácil y, salvo algunos nombres que hoy han comenzado a circular, la mayoría ya ha probado suerte y hoy está lejos de alcanzar el apoyo de un votante que pretende mantener el lineamiento del cambio pero, con simultaneidad, tener abiertas las posibilidades de futuro.
Nada está bajo control ni está totalmente descontrolado, eso marca un alto grado de incertidumbre. Falta demasiado tiempo, aunque el trabajo de campaña ya comenzó y lo prematuro puede sepultar muchas ambiciones.
En política está definido claramente: Si te adelantás, te desgastás y perdés oportunidades. Si dejás pasar la oportunidad es como si hubieras perdido el tren, esto no vuelve. Quedan únicamente los que acierten con el tiempo y la claridad de sus programas de gobierno a futuro.
Y esos son los menos...



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