El Real Madrid tomó una decisión fuerte y simbólica para atravesar uno de los momentos más delicados de la temporada. Luego de la inesperada salida de Xabi Alonso, la dirigencia anunció oficialmente que Álvaro Arbeloa será el entrenador del primer equipo hasta el final de La Liga de España.
La elección apunta a recuperar estabilidad y orden con un perfil que conoce como pocos la identidad del club.
Más allá de que apenas terminó el partido ante Barcelona, Alonso afirmó que buscaba “mirar hacia adelante”, Florentino Pérez decidió ponerle punto final a su etapa al frente del equipo tras apenas siete meses.
El Merengue tuvo un andar irregular en la Champions (está séptimo) y tampoco se acerca al Barcelona en la cima de La Liga (es su escolta, a 4 puntos). La derrota en la Supercopa de España fue la gota que rebalsó el vaso.
Arbeloa, ex defensor del Merengue, que hasta ahora se desempeñaba como técnico del Castilla, asume el desafío más importante de su carrera, con la misión de encauzar el rumbo tras la caída ante el Barcelona por 3-2 en la Supercopa de España. La apuesta por Arbeloa responde a una lógica interna: continuidad, sentido de pertenencia y un liderazgo forjado dentro de Valdebebas.
Desde 2020, Arbeloa construyó su camino como DT íntegramente en La Fábrica, escalando cada categoría con resultados y convicción. Su estilo, marcado por la intensidad, la disciplina táctica y el apego a los valores históricos del club, fue consolidando su figura como una referencia dentro de la estructura formativa. El punto más alto llegó al frente del Juvenil A, donde firmó una temporada histórica al conseguir el triplete en 2022/23 (Liga, Copa del Rey y Copa de Campeones). Tras ese ciclo exitoso, en junio de 2025 fue promovido al Castilla, último paso antes de este salto.
Más allá de su etapa como entrenador, Arbeloa cuenta con un aval clave: su pasado como futbolista del club. Entre 2009 y 2016 disputó 238 partidos oficiales con la camiseta blanca y fue parte de una de las etapas más exitosas del Real Madrid moderno. Ese conocimiento del vestuario y de la exigencia diaria del Bernabéu pesó fuerte en la decisión de la dirigencia.
Ahora, el desafío es inmediato. Arbeloa deberá devolverle solidez defensiva y confianza a un plantel golpeado, en un tramo de la temporada que no admite margen de error.
Con el respaldo institucional y el ADN madridista como bandera, el ex lateral afronta su prueba más exigente: sostener al Real Madrid en pie hasta el final del curso y empezar a escribir su propia historia en el banco principal.




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