Los sucesos que se han producido en el último tiempo relacionados con desaparición de niños y niñas, muertes de adolescentes, entre otros episodios trágicos, muchos de los cuales aún permanecen sin resolverse, plantean que el sistema de contralor, vigilancia y operativo de los institutos que tienen como meta intervenir en estos casos: fallan.
El caso de la joven de 14 años cordobesa ha conmovido a toda
Analizar la actuación del integrante de la justicia cordobesa se instrumentó en un clima donde reinó “la soberbia del magistrado” frente a un sector del periodismo que pretendía saber el procedimiento seguido: el porqué de las demoras en instrumentar el instituto “Alerta Sofía” y la deplorable actuación policial, que fueron derivantes de que el cuerpo de la jovencita se descubriera seis días después de que se dignaron tomar la denuncia por su desaparición.
La episodios de Loan y otros niños en muy corto tiempo fueron -ya lo habíamos mencionado en anteriores entregas- motivo de preocupación periodística, ocuparon las primeras planas, pantallas de
Es allí cuando se produce el descarte del suceso que atrapó a gran parte de la ciudadanía, pero con el tiempo transcurrido y la ausencia de resultados se fue diluyendo hasta que se produce su desaparición. No el olvido, porque cuando aparece otro episodio de similares características la referencia es el anterior.
El caso de Agostina adquiere otras connotaciones, porque alrededor del episodio que termina en la materialización de un crimen perturbador de cual -hasta hora- no se han encontrado motivaciones concretas que permitan saber porqué el crimen y la mutilación de una niña de 14 años.
Existe en este caso una connotación vinculante con la política, como ocurrió con el caso que involucró a Emerenciano Sena y flia, ocurrido en el Chaco, situación que no se daría -supuestamente- en este delito.
Pueden ser tenidos en cuenta para el análisis del entorno que rodea a un acto de criminalidad que conmovió a todo el país, pero entendemos que debería transitar por caminos de investigación separados para alcanzar a tener respuestas positivas concretas y certezas de un asesinato deleznable, que hasta ahora está en una profunda nebulosa y es objeto de innumerables evaluaciones que se ajustan a las formas personales y formaciones profesionales de quienes hacen las interpretaciones de las circunstancias que lo han rodeado.
En estas horas todo pasa por los procedimientos, la actuación del fiscal, el comportamiento familiar de uno y otros núcleos que tenían relación con Agostina, procurando encontrar los errores cometidos en la investigación, las demoras, el snobismo del fiscal y la parsimonia y desinterés policial para conocer porqué se dilató el tiempo que requería una investigación donde se denuncia la desaparición de una persona y mucho más si es una menor de 14 años.
Durante gran parte de las dos últimas jornadas el interés está centrado en las conclusiones a las que han arribado las pruebas forenses que se realizan sobre los restos de la víctima.
De estos aspectos podrían llegar a suponerse motivaciones, formas, participaciones, entre otros detalles que normalmente van apareciendo en la medida que se avanza en el trabajo de los profesionales intervinientes.
Se sigue sosteniendo que existen “patrones” que permiten aventurar y definir causales, aunque la realidad indica que se está ante la presencia de un profundo psicópata que no siente remordimientos por lo realizado y que en todo el procedimiento fue animado el deseo enfermizo de hacer desaparecer la evidencia que lo inculpaba.
Pero es indudable que deben operar grupos interdisciplinarios, que vayan compartiendo lo complejo de una investigación forense con la psiquiátrica del -hasta ahora- presunto autor.
Ampliar a su círculo familiar y verificar comportamientos que puedan conducir, no a juicios apresurados, que no son descartables, pero que hablan en base a sus experiencias, hechos criminales parecidos y aquellos sucesos que van trascendiendo de los detalles que surgen del trabajo que se realiza.
En síntesis: Los errores que pudieron haberse cometido, deben servir para establecer pautas y parámetros que que a futuro no se reiteren.
La sociedad no quiere más Loan, Sofías ni Agostinas. Pretende seguridad en el cumplimiento de las leyes y evitar que depredadores con antecedentes sigan estando en la calle.



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