MIÉRCOLES 29 de Abril de 2026
 
 
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Sin ver el futuro...

Hubo una primera etapa de estos dos años y meses del gobierno de Javier Milei, que pareció se venían ajustando a un programa estudiado, analizado en profundidad, buscando dar un vuelco a un sistema de gobierno que había finalizado en diciembre del 2023 y que ahora ideológicamente transformado a la extrema derecha, buscaba el gran cambio.

 

Hubo y hay analistas de mercado interno y externo, economistas que -en un primer momento- trabajaron con y para Javier Milei, y hoy se sienten defraudados entendiendo que el presidente libertario jugó con sus buenas intenciones para armar el escenario que lo transformara de un ámbito de la farándula, siendo un “rockstar”, a la primera magistratura del país.

Marcó un ritmo en las formas de hacer una política diferente. A los que habían pasado los llamó “casta corrupta”, la “mala política” y comenzó a marcar diferencias.

A los que pregonaban que el camino iniciado, merced a los dictados emanados de un trabajo de profundo ajuste obra de Federico Sturzenegger, era reiterativo y ya había fracasado en la etapa del gobierno del creador del PRO y generador del frente Juntos por el Cambio, Mauricio Macri, se los comenzó a denostar y entre los muchos apelativos presidenciales que se les abrochó, pegó el de “degenerados fiscales” y “econochantas”.

Todo porque el poder libertario, basado en leyes y experiencias sustentadas en un extremo liberalismo y el anarcocapitalismo, apostaba ciegamente a que achicando el Estado, desregulando el sistema de gobierno y el poder descentralizado que se manejaba con fondos públicos y transformando el Estado para ceder espacio al privado e imponer el libre mercadismo, fijaba condicionamientos donde, los paradigmas inamovibles eran Superávit Fiscal y Déficit Cero.

Estos dos valores llevaban a cuestas una profunda metamorfosis de la sociedad, rompía con el escenario de la empresa nacional, acometía la industrialización, afectaba el comercio, apuntaba a los entes descentralizados técnicos y científicos; buscaba achicar los costos de la formación universitaria y en parte convertirla en un nivel pago para quienes buscaban profesionalizarse y tener futuro.

Eran las nuevas generaciones, los mismo ocurrió con salud , niveles iniciales y medios de educación.

Era aquello que denominaban el cambio. El operativo y la puesta en marcha se imaginaba extremadamente dolorosa para la sociedad, porque empezaba a perder derechos que, hasta ese momento, ejercía para dar lugar al manejo del negocio privado.

Impusieron el libre mercado y para ello abrieron las puertas de la importación, antes limitada por efectos arancelarios que protegían la industria y comercio interno. Desaparecidos esos impedimentos se comenzaron a destruir las Pymes, organizaciones fabriles e industrializadoras que no podían competir con el ingreso irrestricto de la producción de países del primer mundo, por caso China, India, y avanzó la tecnología cuyos costos marcaban notorias diferencias con los emprendimientos locales.

El país se rompía, se cerraban empresas pequeñas medianas, grandes y los factores del desempleo aumentaban considerablemente, comenzando a crecer los indicadores de pobreza e indigencia y se hacia irreversible la pérdida de nuevas generaciones.

Esta alteración constante de una manera de gobernar diferente, particularizada y por momentos antojadiza de quien pretende ostentar un poder absoluto en una comunidad que, desde hace más de 200 años, intenta sentar bases sólidas de una democracia pluralista, se ha visto alterada y deambula en una gran incertidumbre.

El tema hoy plantea un conflicto que no encuentra salida, atento a las diferencias internas que sufre el oficialismo, sumado a las presiones opositoras, a los quebrantos económicos y financieros que está sufriendo el país, donde se cae estrepitosamente el consumo, los salarios pierden ante la inflación y el tejido social muestra los efectos de políticas de ajuste que ya no soporta. Es un túnel sin salida.

El presidente Javier Milei enfrenta decisiones que ponen en juego la estabilidad y el equilibrio de su gobierno.

El desacierto de Manuel Adorni, la inestabilidad del “triángulo del poder” dados los roces de Karina Milei y Santiago Caputo, sumados a los planes de Desregulación y Transformación del Estado, que está llevando a cabo Federico Sturzenegger, sin dejar de considerar los armados en el interior del país donde, La Libertad Avanza está en plena pelea por los cargos para el 2027, muestran un terreno fangoso sin opciones propositivas.

Se supone que habrá cambios, la salida de Adorni es cuestión de tiempo y el tema es su reemplazante, donde Martín Menem encabeza los posibles candidatos y con ello se reafirma el poder de Karina Milei -hoy la funcionaria mas poderosa del gobierno oficialista-, aunque ya comenzaron a circular otros nombres como el de Santilli, la legisladora María del Pilar Ramírez del equipo de la hermana del presidente, y otros que están en consideración.

Se programan las sesiones del Congreso de la Nación, donde también se están jugando internas, que de acuerdo al resultado gravitarán en temas trascendentes que requerirán mayorías y que LLA las tenía consensuadas, aunque hoy esas seguridades han comenzado a debilitarse.

Se había estimado que estos primeros seis meses del 2026 serían cruciales para el proyecto eleccionista de Milei para el segundo mandato. Los inconvenientes que se perciben extienden el plazo hasta octubre, fecha en la que ya deberían estar resueltos los problemas internos y definidas las mayorías.

Sigue sin materializarse un escenario opositor con profundos cambios de nombres y propuestas. Es una reiteración con algún nombre diferente, pero que no varía la esencia de la política que rechazó en el 2023 la ciudadanía o gran parte de ella.

Por ahora, seguimos en escenarios muy conflictivos que Javier Milei -por el momento- no ha podido manejar. Nadie puede aventurar que el panorama mejore.

Salvó la “tempestad Adorni”, celebrando en cadena nacional el resultado de un juicio que obligaba a la Argentina al pago de 16 mil millones de dólares, merced a la gestión de Donald Trump y el Secretario del Tesoro de EEUU que apuntalaron las acciones jurídico legales que se habían emprendido para rechazar esa obligación, liberando al país de un pago que complicaba la macro economía y las inversiones.

Fue un festejo en privado donde el Gobierno celebró el fallo de la justicia de Estados Unidos y rápidamente buscó explotarlo para dominar la agenda.

Milei apuntó a confrontar con CFK y Kicillof, pero en un terreno discutible. El tema no logró opacar o sacar de escena el problema Manuel Adorni, su presencia junto al presidente en las últimas apariciones solo han generado rechazo social.

Nada pareciera -hasta ahora- dar por terminada la turbulencia que se ha generado en torno a una manifestación de corruptela, dádivas y enriquecimiento ilícito de la segunda autoridad gubernamental de Javier Milei y revertir la caída producida en el tejido social.

Todo indica que se inicia una semana que plantea dificultades, alejamientos y un intento por recuperar peso político e imagen, dos factores que se cayeron estrepitosamente en los últimos días.

 

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