Estos tres aspectos son parte de la “argamasa” con la cual hoy se pretenden afirmar las decisiones que, presuntivamente, fueron parte de acuerdos para alcanzar respaldos legislativos en el tratamiento de los proyectos enviados para las extraordinarias.
Las actitudes que normalmente han sido parte de las operaciones que realizaba el mileismo para alcanzar acuerdos o convenir comportamientos políticos, se vuelven a reiterar y ahora alentadas por el empoderamiento obtenido por La Libertad Avanza en las recientes elecciones de medio término que mostró la recuperación ante la sociedad de un presidente que venía perdiendo fortaleza.
Se sumaron varios factores para establecer nuevos escenarios que rindieran sus frutos al partido oficialista, el primero, el recambio de interlocutores, por caso Diego Santilli en su función como Ministro del Interior, reemplazante en los mecanismos acuerdistas a Guillermo Francos, ex Jefe de Gabinete, que sucumbió, pese a su formación política reconocida por propios y ajenos, a los incumplimientos del presidente Javier Milei a los compromisos contraídos con los sectores dialoguistas y afines a las políticas libertarias.
La conformación de una mesa política parecía robustecer el cambio de los dos años que faltan para cumplimentar el mandato presidencial. Manuel Adorni, Karina Milei y Santilli, con el aporte del asesor Santiago Caputo, estaban consignados para lograr el acercamiento de gobernadores dialoguistas, más allá de sus concepciones ideológicas.
Se comienzan a desarrollar las sesiones extraordinarias del Congreso de la Nación para darle tratamiento al Presupuesto 2026 y la Reforma Laboral, además de otros proyectos que deberán ser parte de las deliberaciones que se extenderán hasta el 30 de diciembre y presuntivamente se reiniciarían en el mes de febrero.
En apariencia, las gestiones del titular de la cartera de Interior e integrantes de la mesa política estaban dando resultados, y las charlas con los 20 gobernadores que fueron partícipes de la mesa conciliadora con el presidente Javier Milei eran positivas, dado que se requerían los apoyos y con simultaneidad, se fijaban parámetros para convenir a los planteos de los mandatarios provinciales, fundamentalmente coparticipación, ATN y previsionales.
Más allá de las seguridades que marcaban los protagonistas del oficialismo, esta columna señaló que existía mesura por la otra parte, dado que esperaban concretar sus requerimientos, generados en el apoyo convenido. Naturalmente, existía desconfianza del cumplimiento.
Llegado el momento, y cuando más seriedad y respaldo a sus funcionarios se requería, aparecieron las decisiones presidencialistas que, a través del área económica, comenzó a distribuir ATN, reconocimientos coparticipables más suculentos, pero eligiendo a los destinatarios y soslayando a otros con los cuales se estaba negociando.
La reacción no se hizo esperar y los que dialogaron sin ser decididamente afines y fueron ignorados en el reparto, ya señalan que no acompañarán el Presupuesto, dejando en espera la Reforma Laboral, sin hacer mención a las restantes proyectos presentados.
Los gobernadores de Provincias Unidas amenazan con no votar el presupuesto. La Rosada cerró con cuatro mandatarios del Norte y no les dio ATN ni los lugares que pedían en la comisión de Presupuesto.
En otros ámbitos, gobernadores peronistas se reúnen para formular un requerimiento concreto al gobierno sobre diferencias en torno a artículos de la ley de leyes, que de ser aprobados como están, afectarían -aún más- los debilitados recursos que hoy tienen.
No es demasiado fácil de entender el comportamiento dispar que manifiesta el presidente Javier Milei cuando de reconocer acuerdos se trata. Es evidente que responde, sin demasiado análisis, a los lineamientos que parten de la Secretaria General de presidencia, su hermana Karina, quien en el caso que nos ocupa ha tenido notoria influencia merced al trabajo de sus más estrechos colaboradores, Martín y especialmente Lule Menem, artífices de los pactos con los gobernadores Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz, Raúl Jalil y Hugo Passalacqua.
Se inicia en Diputados el tratamiento de le ley de Presupuesto que logró dictamen en la comisión correspondiente, con innumerables dificultades de parte de quienes señalaban los problemas que entrañarán determinados artículos que marcan cambios impositivos, ganancias y otros que apuntan a cercenar más recursos a los Estados provinciales, a Salud, Discapacitados y a la Universidad, además a un amplio sector de la industria y el empresariado en general.
Todo indicaría que los negociadores del gobierno trabajan a “full” procurando alcanzar el respaldo necesario para asegurarse el número necesario para obtener las sanciones que requieren.
El termómetro marca alta temperatura para un diciembre extremadamente difícil.
“La ruleta está girando”...



Escriba su comentario