Un episodio inesperado alteró la tranquilidad de la mañana del sábado en una panadería del barrio Rucci, en calles 107 y 4. Un hombre de edad avanzada que realizaba una compra se descompensó de manera repentina, cayó hacia atrás y atravesó la vidriera del frente del comercio, que terminó completamente destruida.
Según la información, el cuadro que sufrió el señor habría sido compatible con un síncope. La situación se desarrolló en apenas unos instantes: mientras aguardaba para pagar, el cliente comenzó a perder estabilidad y, pese al intento de la empleada por auxiliarlo desde detrás del mostrador, no pudo evitar la caída.
El impacto fue violento. El cristal frontal estalló y los restos quedaron dispersos tanto en el interior del local como en la vereda, con fragmentos adheridos al marco. Tras romper la estructura -ubicada a unos 50 centímetros de altura- el hombre cayó pesadamente y golpeó la parte posterior de la cabeza contra el suelo.
Según trascendió, tras el golpe, el hombre no respondía de inmediato a los llamados, lo que generó gran preocupación, aunque minutos después comenzó a reaccionar y pudo brindar sus datos personales al personal médico.
Vecinos y transeúntes acudieron rápidamente para asistirlo hasta la llegada de efectivos de la Comisaría Primera y del Servicio de Emergencias Médicas. Los profesionales constataron un traumatismo importante en la zona craneal, además de heridas cortantes y excoriaciones producto de los vidrios.
Posteriormente fue derivado, consciente, al Hospital Gobernador Centeno, donde quedó internado en observación para realizarle estudios y controlar la evolución de las lesiones.
Afortunadamente el desenlace no fue grave, aunque vecinos del barrio quedaron conmocionados por la escena que pudo haber tenido consecuencias mucho más severas debido al grosor del vidrio y a la fuerza del impacto.
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