Maximiliano Salas inició una nueva etapa en su carrera. Luego de quedar relegado en River y entrenarse durante las últimas semanas junto al grupo de jugadores que no eran tenidos en cuenta, el delantero llegó a Mendoza para convertirse en refuerzo de Independiente Rivadavia.
La Lepra mendocina apostó fuerte por el atacante correntino para reforzar su plantel de cara al segundo semestre, en el que afrontará el Torneo Clausura y los octavos de final de la Copa Libertadores frente a Fluminense. Tras la salida de Sebastián Villa a Boca, el equipo dirigido por Alfredo Berti buscaba mayor peso ofensivo y encontró en Salas una oportunidad de mercado.
Apenas arribó a Mendoza, el futbolista explicó las razones que lo llevaron a aceptar la propuesta. “Venir a jugar y otra vez demostrar lo que soy”, afirmó. Además, dejó en claro que está a disposición del entrenador para debutar cuanto antes. “Si el técnico dice que estoy para jugar, juego. Cuando él diga”, expresó.
Aunque todavía resta la oficialización de la operación, desde River aseguran que el préstamo será por 12 meses, sin cargo y con una opción de compra de cuatro millones de dólares por el 50 por ciento del pase. De esta manera, el club de Núñez libera uno de los contratos más altos entre los jugadores que no integraban los planes de Eduardo Coudet.
La salida de Salas marca el cierre de un ciclo que estuvo lejos de las expectativas. Hace un año había llegado desde Racing tras la ejecución de una cláusula de rescisión cercana a los ocho millones de euros, en una incorporación impulsada por Gallardo. Sin embargo, nunca logró consolidarse como titular y terminó perdiendo terreno hasta quedar marginado del plantel principal.
Con 37 partidos y siete goles en River, el delantero buscará relanzar su carrera en Independiente Rivadavia, donde tendrá la posibilidad de sumar minutos desde este viernes frente a Estudiantes de Río Cuarto y, si el cuerpo técnico lo dispone, afrontar la serie de Copa Libertadores ante Fluminense.
Escriba su comentario