En una noche trabada y de pocas luces colectivas, River Plate encontró en el talento de Juan Fernando Quintero la llave para abrir un partido que se le había hecho cuesta arriba. El colombiano fue el jugador determinante, el conductor de cada ataque y el encargado de convertir el penal que selló el 1-0 ante Ciudad de Bolívar, por los 32avos de final de la Copa Argentina, en el estadio La Pedrera.
No fue una actuación brillante del equipo de Marcelo Gallardo. Por el contrario, River estuvo impreciso, sin profundidad sostenida y por momentos previsible. Pero cuando el funcionamiento colectivo no fluye, aparecen los nombres propios. Y Juanfer fue ese nombre propio que sostuvo la estructura ofensiva, pidió siempre la pelota y asumió la responsabilidad en cada avance.
Desde el arranque, Quintero se movió con libertad detrás de los delanteros. Retrocedió para iniciar juego, se perfiló para asistir y fue el eje de cada intento millonario. En el cierre del primer tiempo ya había dejado su sello: habilitó a Tomás Galván, que buscó el ángulo con un remate que, tras desviarse, pasó a centímetros del arco.
En el complemento, con Ciudad de Bolívar replegado y apostando a la contra, River necesitó paciencia. A los 3 minutos, Galván sacudió el travesaño con un sablazo dentro del área tras una acción iniciada, una vez más, por el colombiano. Poco después, Juanfer ejecutó un tiro libre que fue desviado y se fue apenas afuera, demostrando que también desde la pelota parada podía inclinar la balanza.
Cada ataque pasó por sus pies. Cuando el equipo se aceleraba, él pausaba. Cuando faltaba claridad, él ofrecía el pase simple o el cambio de frente preciso. Y cuando el partido pedía personalidad, asumió.
A los 40 minutos del segundo tiempo, la jugada que cambió la historia: Freitas se escapó con decisión y fue derribado en el área por Elías Martínez. El árbitro Nicolás Ramírez no dudó y marcó penal.
Quintero tomó la pelota con serenidad. Caminó hacia el punto, acomodó el balón y, a los 86 minutos, ejecutó con potencia, a media altura y al medio del arco. Gol y desahogo. Gol y clasificación encaminada.
Fue el broche perfecto para una actuación en la que no solo convirtió, sino que manejó los tiempos, distribuyó el juego y se convirtió en el faro ofensivo de un River que no encontró sociedades estables ni desequilibrio constante por las bandas.
River 1 - Ciudad de Bolívar 0
Estadio: La Pedrera.
Árbitro: Nicolás Ramírez.
River: Santiago Beltrán; Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Paulo Díaz, Matías Viña; Fausto Vera, Aníbal Moreno, Tomás Galván, Juan Fernando Quintero; Maximiliano Salas, Agustín Ruberto. DT: Marcelo Gallardo.
Ciudad de Bolívar: Agustín Rufinetti; Agustín Paredes, Ezequiel Navarro, Elías Martínez, Emanuel Cuello; Nahuel Yeri, Brian Quintana; Guillermo Sánchez, Arnaldo González, Alex Díaz; Khalil Caraballo. DT: Diego Funes.
Gol: 86’ST, Juan Fernando Quintero (R)




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