Las delegaciones de ambos países se preparan para unas difíciles conversaciones, tras acusaciones cruzadas de incumplir el acuerdo. Aún quedan muchos asuntos que podrían descarrilar la tregua para un acuerdo más amplio que ponga fin permanente a los combates.
En una clara señal de ese contexto frágil, poco antes de su arribo a Islamabad el influyente presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, había advertido que “dos de las medidas sobre las que las partes llegaron a un acuerdo aún deben aplicarse antes del inicio de las negociaciones: un alto al fuego en Líbano y el desbloqueo de los activos de Irán” por las sanciones estadounidenses.
Por su parte el vicepresidente estadounidense JD Vance, quien lidera la delegación de Estados Unidos, llamó a Teherán a “no jugar” con Washington, al tiempo que prometió antes de embarcarse hacia Pakistán “intentar mantener una negociación positiva”.
El alto el fuego, de dos días de vigencia, ha detenido la campaña de bombardeos aéreos de Estados Unidos e Israel sobre el régimen islámico. Pero hasta ahora no ha hecho nada para calmar la guerra paralela que Israel libra contra el aliado de Teherán, Hezbollah, en el Líbano, ni para poner fin al bloqueo del estrecho de Ormuz, que ha provocado la mayor interrupción de la historia en el suministro mundial de energía.
“Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, ciertamente estamos dispuestos a tender la mano. Si intentan jugarnos una mala pasada, van a descubrir que el equipo negociador no será tan receptivo”, declaró a los periodistas el vicepresidente norteamericano.
Según informó el Washington Post, los negociadores estadounidenses planean solicitar a Irán la liberación de los ciudadanos norteamericanos detenidos como parte de las próximas conversaciones orientadas a poner fin al conflicto, aunque ese pedido podría demorarse si el diálogo entre el equipo del presidente norteamericano y Teherán se torna complicado.
No obstante, Islamabad seguía adelante con los preparativos para las conversaciones de alto nivel con un fuerte operativo de seguridad y un cierre total por feriado público, anunciado a último momento, con un perímetro de seguridad establecido para una “zona roja” de 3 kilómetros alrededor de un hotel de lujo del que se ordenó desalojar a todos los huéspedes para dar lugar a ambas delegaciones.
Según la Casa Blanca, las reuniones tendrán lugar este sábado y en ellas participarán Vance, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, el yerno de Trump. Según NBC News, el presidente norteamericano es “muy optimista” sobre la posibilidad de concluir un acuerdo.
Del lado iraní son más las incógnitas. Funcionarios paquistaníes se mostraron herméticos sobre el momento exacto de la llegada de la delegación iraní, que estará encabezada por el presidente del parlamento.
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