LUNES 02 de Noviembre de 2026
 
 
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Procupan los datos del EMAE 

Recesión técnica: La economía argentina crecería apenas 1% en lo que queda del año

La economía argentina entró en recesión técnica debido a que las estimaciones de las principales consultoras privadas confirmaron una contracción económica durante el tercer trimestre de 2026, encadenando dos períodos consecutivos en terreno negativo. Los analistas recortaron sus proyecciones, siguiendo la tendencia del FMI.

Ante el debilitamiento del consumo y la persistente caída de la actividad en los sectores vinculados al mercado interno, los analistas decidieron recortar fuertemente sus proyecciones de crecimiento anual para 2026, ubicándolas ahora en una expansión de apenas el 1% o menos.

De acuerdo con los informes publicados por los especialistas económicos a fines de octubre de 2026, el tercer trimestre arroja un retroceso estimado de 1,2% según el Índice General de Actividad de la consultora Orlando Ferreres, mientras que mediciones como las del Centro de Estudios Cuantitativos en Negocios (CECN) de la Universidad de San Andrés calculan una caída de hasta el 2,66% respecto al segundo trimestre.

Tras un segundo trimestre que ya había sido negativo, el nulo dinamismo del bimestre julio-agosto (caída del 2,8% en julio y un rebote de apenas 0,1% en agosto según el INDEC) selló el resultado a la baja. Para evitar la recesión generalizada, septiembre requería un crecimiento inviable en torno al 8,5%.

Otras consultoras como Eco Go redujeron su expectativa de crecimiento al 0,8%, mientras que por el lado de Equilibra, FIEL y Empiria ajustaron sus cálculos en torno al 1%. La Consultora LCG fijó la zona del 1% anual como un techo, quedando lejos del 3% proyectado por el Gobierno en el Presupuesto.

Incluso, para la segunda semana de octubre, el mismo Fondo Monetario Internacional (FMI) también acompañó la tendencia, reduciendo su previsión de un 3,5% previo a un 2,1%

El EMAE pone en duda la reactivación 

El EMAE avanzó apenas 0,1% en el octavo mes, tras el retroceso de julio. El deterioro de la actividad complica las proyecciones de crecimiento, mientras los activos locales acumulan pérdidas frente a los mercados de la región.

La comparación interanual aporta una lectura análoga, con una contracción del 1,7% en agosto. El acumulado de los primeros ocho meses, por su parte, se moderó hasta un 1,2%, cuando hasta julio todavía mostraba un 1,7%, lo que evidencia el deterioro progresivo del ritmo de expansión.

El mercado laboral continúa reflejando, en paralelo, las consecuencias de esta parálisis. En julio se perdieron alrededor de 13.000 puestos de trabajo asalariado registrado en el sector privado.

La única señal algo más alentadora provino de los salarios, ya que el poder adquisitivo de los trabajadores formales encadenó mejoras en junio, julio y agosto, con un avance del 1% en este último mes. 

El crédito, que debería operar como una de las palancas de la reactivación, tampoco aporta buenas noticias y no repunta desde mediados de 2025.

Mientras los préstamos en dólares crecieron, los otorgados en pesos, incluidas las líneas destinadas al consumo, cayeron en términos reales una vez descontada la estacionalidad. 

El flanco financiero, lejos de ofrecer un respiro, sumó su propia cuota de preocupación con un marcado deterioro del riesgo país. El indicador superó esta semana los 700 puntos básicos, un nivel que no se observaba desde octubre de 2025, en plena antesala de los comicios de medio término.

 

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