JUEVES 15 de Enero de 2026
 
 
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Estafa turística 

Piquenses pagaron dos veces para no perder sus vacaciones

Lo que debía ser el comienzo de un viaje soñado al Caribe terminó convirtiéndose en una pesadilla para vecinos de General Pico, víctimas de una presunta estafa cometida por una empresa de turismo local de reciente aparición en el mercado.

La maniobra dejó a decenas de personas al borde de perder todo el dinero invertido y obligó a tomar decisiones extremas a pocas horas del embarque.

El episodio más grave involucró a un contingente de entre 17 y 20 pasajeros que tenía previsto volar a Punta Cana. Con el equipaje preparado y el viaje encima, comenzaron a surgir alertas preocupantes: vuelos inexistentes, reservas hoteleras anuladas y servicios internacionales que figuraban como impagos. La confirmación fue contundente: la agencia contratada no había cumplido con los pagos correspondientes.

La situación se agravó cuando los damnificados intentaron comunicarse con la empresa responsable y se encontraron con las puertas cerradas y sin respuestas. De manera extraoficial, trascendió que el propietario habría sufrido un problema de salud, lo que habría derivado en el cierre temporal de la firma, aunque sin ninguna comunicación formal hacia los clientes.

Con el reloj corriendo y la posibilidad concreta de perder el viaje, una segunda agencia de turismo de General Pico, con amplia trayectoria y reconocimiento en la ciudad, decidió intervenir de urgencia. Su gerente explicó que los operadores mayoristas ya habían bloqueado a la firma denunciada y que ningún proveedor estaba dispuesto a emitir servicios asociados a ella.

El rescate fue posible, pero implicó un enorme riesgo económico y reputacional. La empresa intermediaria debió respaldar las operaciones con su propio nombre y solvencia, logrando reactivar vuelos y sostener las reservas. Sin embargo, el costo fue trasladado a los pasajeros: para poder viajar, tuvieron que abonar nuevamente el paquete turístico.

En la práctica, el grupo pagó dos veces. Si el monto inicial rondaba los 20 mil dólares en total, debieron reunir una suma similar para no perderlo todo. La decisión se tomó en cuestión de horas y bajo una presión extrema. Finalmente, lograron llegar a destino, aunque con una mezcla de alivio y bronca.

Desde la agencia que auxilió al contingente advirtieron que este tipo de situaciones no son aisladas y responden a un patrón peligroso: empresas sin respaldo financiero que ofrecen valores muy por debajo del mercado para captar clientes.

El responsable de la firma evitó exponerse públicamente para no dañar al conjunto del sector turístico, que depende de la confianza, pero aceptó que el caso se haga público como advertencia. Mientras tanto, se multiplican los reclamos de otras personas que también habrían sido afectadas por la misma agencia.

El caso generó fuerte impacto en la ciudad y dejó una imagen contundente: vecinos que lograron viajar, sí, pero pagando dos veces, y una lección que vuelve a repetirse: las ofertas demasiado tentadoras suelen esconder un riesgo alto.
 

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