MIÉRCOLES 17 de Junio de 2026
 
 
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Números y políticas difieren de la realidad...

Desde hace dos años y meses, inicio del mandato del farandulesco -apolítico- semi anarcocapitalista, hoy libertario, Javier Milei, que venimos intentando comprender cómo la realidad que arrojan los datos numéricos que maneja el gobierno no reflejan el quebranto de una gran parte de la sociedad.

 

Un suceso similar ocurre en los estamentos de la política, aunque es más fácil alcanzar a discernir la problemática que encierran las estrategias que diferentes sectores oficialistas incondicionales a medias y opositores conforman, unos para mantener el poder y otros por alcanzarlo.

Algo es cierto, y se plantea como una metamorfosis que resulta indiscutible, las operaciones y los manejos controversiales, muchas veces hacen dudar de estar ante personajes con un sano equilibrio mental, hay que reconocer que tanto Milei como los integrantes del círculo de sus afines más directos han confundido a la ciudadanía, no solo a la que les responde sino a la que los enfrenta por no coincidir con sus paradigmas.

Cuando el libertario, figura “rock star” que canta y baila en diferentes espectáculos, insulta, denosta, pone sobrenombres a quienes se atreven a contradecirlo y se manifiesta como un “mesías”, sale a tratar de convencer a una parte de la sociedad que ellos -los libertarios, violetas- vinieron para ser diferentes y producir un cambio ante fracasos de gobiernos anteriores que difieren ideológicamente están fraguando la mentira y dibujando un futuro que él solo puede ver.

Es en esa oportunidad cuando comienza a trasladar a la comunidad al “país de Narnia”, donde todo es bello, no hay hambre, desocupación, nadie duerme en la calle, los basurales no existen. Lo grave, y enfermizo mentalmente, es que hay muchos argentinos que le creen.

Esto está sucediendo y quienes se atreven a dudar de los objetivos mesiánicos, dado que no resultan fáciles de convencer que la creencia y esperanza en la llegada de un salvador o ungido para restaurar la justicia, instaurar la paz y establecer un orden nuevo o una era utópica, está materializada en los que se sienten respaldados por “Las fuerzas del cielo”, se convierten en los “infieles” a los que hay que destruir.

Parece una historia novelesca, pero conforma parte de la cruda realidad que hoy estamos transitando los argentinos en general.

Los números pueden ser superiores a los que se conocían de anteriores gestiones gubernamentales, pero el desempleo aumenta, las empresas cierran, las pymes han comenzado a desaparecer, la pobreza es indiscutible, así como el quebranto de los sistemas previsionales, cuyos montos no les alcanza para cubrir la canasta básica alimentaria.

Las directivas del Fondo Monetario Internacional, marcando lineamientos y dando indicaciones a los equipos económicos argentinos, ponen de manifiesto que los números que se dan a conocer no responden a un crecimiento y desarrollo futuro, sino que es un reacomodamiento que pretende hacerle creer a los argentinos que estamos mejor.

Y si de políticas hablamos, es notorio que el debilitamiento evidenciado por el gobierno, fundamentalmente la pérdida de imagen y credibilidad del presidente Javier Milei, ha generado movimientos tendientes a ofrecer otras opciones a futuro.

La proyección se está materializando en figuras que -hasta ahora- han estado actuando con afinidad al partido gobernante, el más destacado es el de la senadora Patricia Bullrich, quien fuera Ministra de Seguridad de Nación y a quien en reiteradas oportunidades elogió el presidente Milei, entendiendo que su accionar había sido el que terminó con las políticas antipiquetes, dando por terminado los cortes en distintos puntos de la ciudad.

Hoy enfrentada abiertamente con la Secretaria General de Presidencia, hermana del presidente, Karina Milei, la “multifacética” política que fuera en el 2023 candidata a presidenta de Juntos por el Cambio, liderando el PRO, junto al creador de la línea, Mauricio Macri, tras una tarea afín al gobierno, hoy se ubica en un escenario que se plantea como marco para protagonizar una variable para el recambio en el 2027.

El internismo oficialista sigue manteniendo como árbitro de los desencuentros al presidente Milei, quien está poniendo en juego su imagen y peso político que se degrada en la medida que su círculo “áulico” ve la oportunidad conformar parte del ala que quiere seguir en las estructuras del poder.

La realidad, esa que se palpa en la calle y en los distintos ámbitos del poder, difiere de los argumentos que esgrime el presidente Milei, que no se cansa de repetir que “Lo peor ya pasó”, que “Habrá dificultades, pero las sortearemos como lo hemos hecho hasta ahora con la economía nacional”.

Ya son numerosos los analistas y consultores nacionales e internacionales que se animan a expresar que: “Javier Milei debe ponerle fin a la interna o su mandato está en riesgo”.

Se impone dejar de lado el relato y ajustarse a la verdad que se ve todos los días: una Argentina en estado de efervescencia. 

Como decía Nicolás Maquiavelo en su obra El Príncipe: “El poder se mantiene a través del realismo político y el pragmatismo”. Sino se pierde y el fracaso es inevitable.

 

 

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