Santilli, que desde hace semanas sostiene una incansable agenda de encuentros con gobernadores, pidió más tiempo para juntar voluntades: 15 días. Las nuevas rondas de negociación incluirán una oferta concreta a los mandatarios provinciales para suspender (no eliminarlas definitivamente) las elecciones primarias a nivel nacional: la incorporación de colectoras.
Las listas colectoras no son una novedad en Argentina. Se trata de un sistema que permite que dos fuerzas políticas compitan en algunas categorías, pero vayan juntas en otra. Por ejemplo, en 2011 Cristina Kirchner sumó votos para su candidatura presidencial con dos listas colectoras que competían entre sí en la categoría para gobernador en la provincia de Buenos Aires. Una estuvo encabezada por Daniel Scioli (PJ) y otra por Martín Sabbatella (Nuevo Encuentro).
Si bien los libertarios aclaran que no se trata de colectoras propiamente dichas ni tampoco de una nueva versión de la Ley de Lemas, ya que la nueva modalidad se implementaría en el marco de la Boleta Única de Papel, la finalidad es la misma: Milei podrá sumar votos para su reelección sin necesidad de sellar alianzas formales con otros partidos, como el PRO y la UCR.
Además, estas fuerzas podrán preservar su identidad, sus propios bloques en la Cámara de Diputados y, en el caso de los gobernadores aliados, tendrán la posibilidad de “enganchar” sus listas locales debajo de la boleta presidencial de Javier Milei, un candidato que les garantizará “tracción” de votos, algo especialmente útil para fuerzas que no tienen un candidato presidencial potente.
El Gobierno justificará esta decisión bajo el paradigma del ahorro y también a partir de cierta saturación de la ciudadanía con la sucesión de elecciones. Sin embargo, el objetivo real no es fiscalista sino político. Le arrebatará a la oposición una herramienta clave para ordenar sus internas y depurar a los candidatos más competitivos.
Además, fuentes con diálogo con gobernadores reconocen que las negociaciones también incluyen la posibilidad de poner candidatos de baja intensidad en las provincias gobernadas por aliados.
Mientras tanto, Santilli también saldrá a buscar los votos para los cambios en la ley de Zonas Frías. Para esto ya se reunió con jefes de bloques aliados a La Libertad Avanza (LLA) en una cumbre que, junto a Patricia Bullrich, repasaron los votos que tienen para convertir en ley la iniciativa.
“Tengo confianza en que se va a convertir en ley”, dijo el funcionario tras la reunión, en la que el “repaso de los porotos” aún marcan que no están los votos para la aprobación del Senado. Actualmente, la iniciativa con la que el Gobierno busca ahorrar unos 250.000 millones limitando el alcance del programa, tiene sanción de Diputados desde mayo.
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