El presidente argentino Javier Milei, utilizando como mecanismo poco creíble un premio que le fue entregado en su reciente visita a Brasil -en el Estado de San Pablo- transformó el sentido del reconocimiento al brindarle el apoyo a Flávio Bolsonaro, candidato de la derecha que intentará destronar al presidente actual Lula da Silva.
Desde el punto de vista político es una evidente intromisión en los asuntos internos de otros Estados, acción que realiza bajo la investidura de presidente de una Nación vecina, situación que genera una falta de respeto y consideración a la independencia y autodeterminación de cada nación.
La advertencia del presidente Lula da Silva fue precisa y directa, entendiendo que irrumpe, por coincidencias ideológicas con la familia Bolsonaro, en una clara actitud intervencionista, procurando imponer su doctrina liberal-libertaria en esta parte del mundo, del cual se siente el “mesías” y, en rigor a la actualidad, en un líder que responde al alineamiento que mantiene con los EEUU, a través del presidente Donald Trump.
De alguna forma sienta un precedente negativo en torno a las relaciones diplomáticas que podrían afectar a futuro los acuerdos comerciales que subsisten desde hace tiempo y que hoy se han incrementado en razón de la actividad desplegada en el Mercosur y los entendimientos comerciales con la Unión Europea, entre otras naciones del primer mundo.
Javier Milei asistió como presidente de los argentinos, atribuyéndose un poder que solo le puede ser conferido -en estas circunstancias de carácter internacional-, por el Poder Legislativo.
El libertario puede desconocer esa obligación y esto queda demostrado en esta visita de carácter político que compromete a toda la Nación.
En el discurso pronunciado en el acto de lanzamiento del candidato del Partido Liberal Flávio Bolsonaro -hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, quien está cumpliendo una condena por haber sido encontrado responsable de un intento de golpe de Estado-, dejó conceptos muy fuertes de la política interna que hoy desarrolla Brasil a través de Lula da Silva, expresando: “No hay otro capaz de terminar con el Riesgo Lula”, refiriéndose a la figura de Flávio Bolsonaro.
El Presidente habló en el acto de lanzamiento del candidato del Partido Liberal. Tildó al mandatario brasileño de “ladrón” y recordó: “La basura calva no me permitió ver a mi amigo Jair”. Una clara afrenta de un presidente a otro, provocándose una tensión inevitable y que podrá tener graves consecuencias a futuro.
Se ha tensionado vínculo diplomático entre ambos países. Javier Milei dio su apoyo rotundo a la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro, quien fue presentado como el postulante del Partido Liberal, el principal espacio que competirá en las elecciones del 4 de octubre contra el brasileño Lula da Silva, quien va en busca de su cuarto mandato.
El presidente argentino participó de la Convención Nacional del Partido Liberal y no dejó de tener expresiones agraviantes hacia la persona del presidente brasilero a quién trató de “ladrón”, “presidiario” y “totalitario”.
Esas fueron algunas de las palabras utilizadas para denostar a su par del vecino país, en el cual estaba como invitado, dejando abierta la puerta para que se establezca un escenario de fuerte conflicto entre ambos países, situación que podría derivar en acciones perjudiciales para las relaciones futuras.
Las más altas autoridades del gobierno se mantuvieron reunidas en el Palacio do Planalto -la sede del Poder Ejecutivo de Brasil- desde donde siguieron atentamente el desarrollo del acto realizado en San Pablo, dejando conocer que el presidente argentino había cruzado la “línea roja” al realizar ataques personales contra su presidente.
Entre algunos de los conceptos más sobresalientes y que se entendieron como denostaciones y agravios que gratuitamente vertió el presidente Javier Milei, en defensa del liberalismo-libertario, dijo: ‘‘Si en Argentina tenemos como factor económico lo que llamábamos el Riesgo Kuka, acá en Brasil hoy tienen el Riesgo Lula y se refleja claramente en el mercado accionario”.
Agregando: “¿Por qué se ve amenazado? Porque hay alguien que está dispuesto a hacerle frente y convertirse en la voz de esa mayoría silenciosa que ya sufrió abusos. Hablo de Flávio Bolsonaro. Confiamos en tí para lograr parar a la basura socialista”.
Milei sostuvo que “Brasil va camino a una crisis de deuda derivada de que Lula no hizo el ajuste fiscal que la situación demandaba y ahora la está empeorando para tener chances para ganar. Es decir, el despilfarro, tarde o temprano, se paga y esperemos que lo pague aquel que lo causó perdiendo en las urnas en octubre”.
En términos generales fue un discurso de campaña, duro, sin concesiones de ninguna naturaleza y marginando el grado de diplomacia que corresponde cuando el trato es entre dos países que mantienen como cláusula fundamental de sus democracias “La autodeterminación de los pueblos”. En este caso, tanto argentino como brasilero.
Cerrando su alocución Milei expresó: “Vinimos a acompañar la ola azul. Espero que terminemos de pintar el mapa como corresponde de una vez”, le dijo el libertario al dirigente del PL, quien le respondió: “Vamos a combatir el terrorismo juntos”.
Hoy están girando las expresiones vertidas en el lanzamiento electoral del Partido Liberal con la figura central del Flávio Bolsonaro como el oponente de Lula da Silva para las próximas elecciones presidenciales.
Difícil predecir a esta altura las posibles reacciones que surjan del poderoso país vecino. Lo cierto es que habrá consecuencias y se presume no buenas para Argentina.



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