DOMINGO 03 de Mayo de 2026
 
 
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Milei: ¿Juega a perder?...

Una pregunta difícil de encontrar y una respuesta adecuada que brinde un panorama real de aquello que acontece en los distintos escenarios que se arman en el país.

Nadie que se pueda evaluar razonablemente como racional e inteligente acomete una etapa política que define su horizonte profesional con ideas renovadoras y lo hace para perder.

Esta situación se origina en razón de las actitudes controversiales que agitan notablemente el tejido social cuando, en la realidad, debería obrar atendiendo situaciones que un Estado no puede descartar para el logro de objetivos económicos y éxitos políticos.

Cuando sorprendía y ganaba poder mediante la instrumentación de nuevas normativas que atendieran a las necesidades sociales, eliminando a los intermediarios y coartando un negocio que había plasmado la clase política para tener respaldo electoral cuando lo requerían, comenzó a ser visto de una manera diferente y ganando espacios que antes se le presentaban como inaccesibles y ya cooptados por otros espacios de la política tradicional.

Se trataba de reordenar el sistema de ayuda social, y eso se generaba desde el área del Ministerio de Capital Humano que encabeza Sandra Pettovello -uno de los principales alfiles del presidente Milei- que tenía como objetivo fundamental terminar con la prebenda y la intermediación que había corrompido el sistema, convirtiéndose en los nuevos millonarios, con aquello que le sacaban a quienes realmente lo necesitaban.

Hasta allí, había coincidencias que no tenían nada que ver con cuestiones ideológicas, sino en procedimientos que Javier Milei tenía como paradigmas de un gobierno libertario donde la moral y la decencia fueran columnas que sostuvieran las primeras etapas de un gobierno en las antípodas de los que habían pasado en las últimas décadas.

En ese análisis, un sector de la sociedad marcaba diferencias claras que tenían estrecha relación con la forma de gobernar, achicando el Estado, reordenando la administración pública, la incorporación del libre mercado y la obtención de ajustes que permitieran Superávit Fiscal y Déficits negativo, todos fueron parte de esas fórmulas de un gobierno nuevo con tendencias definidas hacia el liberalismo extremo.

Ese andamiaje fue caracterizando un presidencialismo donde el poder estaba concentrado -o se suponía que lo estaba-, y a excepción del “triángulo de poder” integrado por los hermanos Milei y Santiago Caputo, todo el resto del staff era material desechable si no se ajustaba estrictamente a los dictados presidenciales o del “Jefe”, Karina Milei.

Hasta allí, gustara más o menos, Milei era Milei: el disruptivo, e insultador serial, que había llegado para concretar un cambio, mejorar la vida de los argentinos y comenzar a transitar un camino de alta moral política y manejo decente de los fondos públicos.

Pero con el correr de los meses y ya enfocando la segunda parte del mandato iniciado en el 2023, comenzó a verse que lo transparente e impoluto no era tan así. Abundaron denuncias de coimas, fondos empresariales que se sumaban a la campaña de LLA, los episodios generados por el $Libra-gate; aún sin resolución en la justicia.

Tuvo un efecto totalmente negativo el proceso generado por el legislador y hombre de confianza de Milei, José Luis Espert, al denunciarse su implicancia en casos con narcotraficantes de quienes, según las últimas investigaciones, recibió cifras millonarias de las arcas de los popes narcos. Y la “basura bajo la alfombra” comenzó a salir y los Milei a intentar taparlas, utilizando diferentes mecanismos como distractivos y asumir la agenda política que estos episodios postergaron para ocuparse de la interna Karina-Santiago y el pseudo periodista moralista -que no era tal-, Manuel Adorni, hoy sujeto a una profunda investigación judicial.

Un incendio que Javier Milei y su entorno procuran apagar poniendo por delante acciones que por sus efectos sociales deje de lado los hechos de corruptela que hoy han generado una profunda caída en la imagen y la gestión de gobierno de Javier Milei.

A estos factores se le suma un escenario con nuevos ataques a la Discapacidad, Salud Mental, Universidades, procurando el interés del Poder Legislativo y gobernadores con una Reforma Electoral, la cual incluye la eliminación de las PASO y financiamientos de campañas, que se supone será motivo de mucha discusión.

Todo hace presuponer que Javier Milei está accionando contrariamente a lo que es dable pensar, y pareciera estar apurando su salida. Ya hay algunos analistas que profundizan en los temas que rodean al gobierno libertario y sostienen que todos los mecanismos utilizados -hasta ahora- representan un retroceso en lo que se refiere a su imagen y proyección de gobernabilidad que han comenzado a materializarse en las encuestas que señalan números -que de mantenerse serían una carta de salida en el 2027- sin posibilidades de repetir mandato.

Pero Javier Milei ha demostrado que siempre tiene “cartas en la manga”. No podemos asegurar que esta sea una de esas veces. Pero aquello que no manejan y hoy está en plena efervescencia es el clima social; eso es definitivo y marca un camino que pareciera pretender ignorar Javier Milei y sus adláteres.

 

 

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