Es como la representación de un ritual de invocación a la magia, libertad y conexión con la tierra, y su génesis está representada en distintas partes del mundo, en donde se señala a las personas que se reúnen ritualmente para alcanzar determinados objetivos.
Con raras similitudes, La Libertad Avanza está produciendo ese efecto de generar un “abroquelamiento”, sin escuchar otras voces que no sean las de ellos y de quienes los operan para proceder de acuerdo a los mandatos.
Hace dos años y tres meses atrás muy pocos confiaban en la llegada de un personaje que venía transitando por diferentes escenarios de la farándula periodística y que por su desenfado -lenguaje popularmente utilizado con notoria agresividad- ponía un frente de combate teniendo como objetivo reafirmar sus conocimientos economicistas.
En esas circunstancias, eran un grupo que, a medida que transcurría la proyección de la figura central, comenzaron a discrepar, no solo de sus formas de dirigirse a quienes no pensaban como él, sino a cuestionarlo en los aspectos económicos que alentaba y que debían ser puestos en marcha para alcanzar a revertir el proceso de deterioro económico-social-financiero-comercial e industrial de Argentina.
Fue elegido presidente por un importante segmento de la sociedad que se había cansado de repetir con sectores que seguían fracasando y cuyas acciones políticas no mostraban variables que aventurara cambio. Este contenido de la transformación comenzó a generar adeptos, y cuando llegó el momento de ratificar o rectificar el rumbo, decidieron dejar atrás lo que denominaron la “vieja política”.
Anunció Milei drásticas modificaciones, comenzando por lo ideológico que se traslado de un centrismo de izquierda a la extrema derecha, con un liberalismo con una rara mezcla del anarcocapitalismo que marcaba la reducción del Estado paternalista al libre mercadismo como esencia de un proceso desregulatorio que le sacaba al gobierno responsabilidades y se las trasladaba al sector privado, transfiriendo a los Estados provinciales el absoluto manejo de sus economías.
Pero como expresa el refrán: “Del dicho al hecho, hay un gran trecho”. Ese es el escenario principal, en el cual tropezando, a los empujones, nunca retrocediendo -aún en el fracaso o derrota-, sino acelerando y buscando opciones, el libertarismo sigue mandando e imponiendo.
Se movilizan socialmente y comienzan a intentar sacar la cabeza sectores del gremialismo que hasta ahora estaban cómodos, apoltronados en sus sillones de los “nuevos ricos” desde donde decían que defendían a la clase trabajadora. Todo ese movimiento tiende a frenar la desregulación y transformación de toda la estructura económica-social-empresaria y financiera, alcanzando irreversiblemente a los intermediarios que hasta ahora habían tenido siempre un papel participativo con todos los gobiernos, a excepción del que ejerce Javier Milei.
El conductor libertario marca el ritmo y acelera en las curvas, pese al temor de sus seguidores. Une al país a la suerte que le imponga su protector: el presidente Donald Trump, a quien le ha confirmado su total apoyo, siendo incondicional aún en acciones del presidente republicano que, desde el nuevo sitial -la Junta de Paz en la cual está Milei como un miembro- se procura reemplazar a los organismos existentes y que entre sus muchas funciones tiene la de intervenir en cuestiones en donde peligre la paz mundial, y desde esos ámbitos pretende construir el liderazgo latinoamericano.
Y como en un tradicional ritual, sin freno avanzan los libertarios en procura de alcanzar los objetivos que les ha marcado el presidente Javier Milei y su círculo de poder.
Los opositores reclaman y procuran estrategias que se frustran cuando se enfrentan a posiciones muy firmes, tengan o no respaldo constitucional. De esta manera, está saliendo la ley de “modernización laboral”, ya estaría consensuada la nueva ley penal juvenil y se anunció que están en carpeta varias normas que serán instrumentadas legislativamente durante el período de sesiones ordinarias del Congreso.
Javier Milei no ceja en sus propósitos y avanza, sea cual sea el resultado. Negocian y acuerdan a diestra y siniestra. Marca el rumbo para tener claras opciones de repetir mandato y para ello trabaja, sin dejar que el marco opositor logre hacer pié mostrando que les resulta extremadamente difícil alejarse de las internas que provienen de un poder muy debilitado, el de Cristina Kirchner, pero que aún mantiene parte de su núcleo duro, al cual no ha podido acceder ninguno del grupo que la rodea.
El Poder Ejecutivo, un ámbito cerrado que disminuye su incidencia en las funciones que se le conocían y la instrumentación del libre mercado, sin observar la protección adecuada de los niveles productivos, industriales, científicos, educativos y de salud, que deberán remitirse a sus propias posibilidades y el saldo negativo es de quienes no alcanzan niveles competitivos en todos los niveles.
LLA alcanza objetivos, pero aumenta la tensión social. Nadie puede predecir el futuro. Es de esperar que no aumente la presión, por el bien y tranquilidad de la sociedad en general.



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