LUNES 16 de Marzo de 2026
 
 
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Milei avanza hacia el fin de un modelo...

En algún momento se llegó a pensar que todos los gestos provocativos, desafiantes y agresivos del dúo dinámico, Javier Milei y su hermana Karina Milei, se frustraría y volverían a recomponerse filas de una política tradicional que tiene décadas de historia buena y mala.

 

Quienes vaticinaron con diferentes enfoques el fracaso mileista se olvidaron, o no supieron leer el contenido de un personaje diferente, que no sabe de fracasos, no tiene frustraciones de ninguna naturaleza y solo mira hacia adelante, con el juego de montar escenarios con planes optativos.

Un “triángulo de poder” integrado por Javier Milei, Karina Milei y el asesor Santiago Caputo impuso una conducta dictatorial entre quienes aceptaban integrarse al staff. “Si sos obediente y servís quedas, sino sos descartable y buscamos en el banco de suplentes”.

Es evidente que quienes permanecen han aceptado estas reglas de juego, donde solo hay un objetivo, una palabra y un poder unipersonal que lo ejerce el presidente. Es una muestra del cambio sostenido, como plan elaborado para estos cuatro años de gobierno, ideológicamente identificado con el liberalismo-libertario y el anarcocapitalismo, desarrollando las normativas de Federico Sturzenegger.

Los que creyeron que era una utopía o un mal sueño, hoy tienen que reconocer que se equivocaron. Una política disruptiva, donde solo importan objetivos de supremo liderazgo ratificado en la elección del mentor internacional -uno de los países más poderosos del mundo, comandado por un similar mental, pero con muchísimo más respaldo, solvencia y poder-, el republicano Donald Trump que ingresó -sin tener con qué- en la mesa de los grandes.

Comprometió fidelidad y un incondicional apoyo a todo aquello que proponga el empresario republicano, quién lo palmea, sonríe y mantiene como un fiel valet.

De esta manera, Argentina se vio enfrentando a gran parte de los sectores poderosos con los cuales desarrollaba acuerdos comerciales, negociaba futuro de empresas nacionales y lograba mercado para la producción genuina, granos y carne.

Hoy peleamos y no tenemos demasiado asegurado el futuro en ese terreno, dado que Argentina, en un momento cabeza y ejemplo de crecimiento, desarrollo y progreso, pasó al último lugar. Pasó de liderar a ser último en la cola de los sudamericanos. Por eso nos eligió Trump como aliado estratégico. En realidad lo somos, por eso optó China y comenzó a invertir y generó empresas que se extendieron a lo largo y ancho del país, contra las cuales lucha Donald Trump.

Hoy es objetivo estadounidense desplazar al gigante asiático, debilitar las relaciones con la UE y mermar la incidencia del Mercosur. Un plan que se está desarrollando y que aún no tiene definiciones claras.

En estas instancias, Milei avanza y materializa uno de sus objetivos: tener presencia y estar a disposición del presidente republicano cuando el lo requiera. En razón de ello, viaja y pasea por el mundo, con “la nuestra”, sin agenda que nos indique que Argentina se ve beneficiada con futuras inversiones y/o generen posibles avances de capitales que abran posibilidades ciertas de recomponer un tejido laboral totalmente deteriorado.

Pero esos avances no son solo en ese escenario, sino que internamente se apresta, en apenas una semana, a mostrarnos que su poder político en el orden nacional pasó de ser de un debilitado intento a tener el poder de resolver sus proyectos con mayorías legislativas, no solo con sus “violetas”, sino con los incondicionales que resolvieron cambiar y darle el mando.

El domingo próximo se presentará nuevamente en el Congreso de la Nación para dar el discurso anual dejando inauguradas las sesiones ordinarias correspondientes al periodo 2026. Lleva como banderas triunfalistas el haber logrado inclinar la balanza y encamina a sancionar la baja de la edad de imputabilidad -nuevo régimen penal juvenil- y la reforma laboral.

Si bien Milei todavía necesita 34 diputados y 16 senadores para alcanzar mayoría propia, es notorio que su estrategia de volcar adhesiones va obteniendo resultados frente a un frente opositor debilitado y sin conducción que intenta demostrar que aún tiene poder, pero resultan intentos que no responden a la realidad que demuestran las votaciones en el Congreso.

El fin trazado y operado con estrategias coordinadas están obteniendo el éxito que Javier y Karina Milei pretenden. El proceso de lograr un período parlamentario que los favorezca está recorriendo un camino positivo y logrando que tenga plena vigencia la sigla TMAP -Todo Marcha Acorde al Plan- organizado y dirigido por el asesor Santiago Caputo.

Sin oponentes fuertes, se materializa el poder de Javier Milei y lo reafirma en todos los ámbitos, recientemente ratificado en las elecciones de concejales de la provincia de Mendoza, donde logró avanzar notoriamente y quedarse con tres departamentos de seis que había en juego y logrando desplazar al peronismo y fuerzas locales.

Encaminado a lograr sus metas, reafirma el peso político en gran parte del país, fundamentalmente en provincias del norte y centro del territorio nacional, logrando mantener abierta las negociaciones con gobernadores de otros distritos que procuran acordar para recuperar su autonomía, hoy supeditada a que Nación les de el visto bueno, o sea, recursos que les sacó.

Javier Milei y el poder libertario crecen a expensas de la ausencia de otros sectores que paulatinamente van desapareciendo o decidieron pintarse de violetas.

Lo “tradicional” ya es historia. Se impone la búsqueda de nuevas opciones, así lo marca la dirección del viento...

 

 

 

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