SÁBADO 23 de Mayo de 2026
 
 
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Reprimen a manifestantes 

Máxima tensión en Bolivia

La tensión política y social volvió a escalar el viernes en Bolivia, luego que una movilización encabezada por la Central Obrera Boliviana (COB) y sectores campesinos intentara avanzar nuevamente hacia la Plaza Murillo, en el centro de La Paz, donde se encuentra el Palacio de Gobierno. En respuesta, la Policía respondió con gases lacrimógenos para impedir el paso.

Los manifestantes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, en una crisis social y política que estalló días atrás. La marcha descendió desde la zona de la Ceja de El Alto y derivó rápidamente en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Los incidentes se extendieron por varias calles linderas a Plaza Murillo, mientras los efectivos lograban hacer retroceder a los manifestantes para impedir su paso. La situación se da pocos días después de otro episodio similar cuando el lunes pasado, durante una movilización también impulsada por la COB y organizaciones campesinas había intentado ingresar al mismo sector.

En paralelo al avance de las protestas, el presidente Rodrigo Paz volvió a convocar a distintos sectores a una mesa de diálogo para intentar descomprimir la crisis política.

“Invitamos a todo el país al diálogo porque es tiempo de superar las divisiones históricas. La Patria está por encima de toda ideología”, expresó el mandatario a través de redes sociales.

Por otro lado, el secretario de Justicia de la Federación de Campesinos, Severo Marca, quien responsabilizó al propio Gobierno por el fracaso de un posible acercamiento.

“No hay sinceridad en el pedido de diálogo. La población estaba aceptando el diálogo con mediadores, como la Iglesia Católica y el Defensor del Pueblo, pero el mismo Gobierno ha fregado porque, en vez de dar un mensaje reconciliador, ha dicho que no se va a reunir con vándalos”, afirmó Marca.

Niegan una crisis de Gobierno 

El Gobierno de Bolivia ha rechazado que los recientes cambios en el gabinete respondan a una crisis interna y ha defendido que se trata de una reorganización puntual decidida por el presidente del país, Rodrigo Paz, en el marco de sus atribuciones constitucionales.

Así lo ha defendido el portavoz presidencial, José Luis Gálvez, el día de ayer durante una rueda de prensa en la que ha señalado, además, que las últimas modificaciones en el seno del Ejecutivo responden a una decisión exclusiva del jefe de Estado y enmarcada en una nueva etapa de su Administración. 

“Esto se realiza en función de las necesidades que su persona tiene como presidente en esta nueva etapa de gobierno”, ha defendido en declaraciones recogidas por la Agencia Boliviana de Noticias (ABI).

Gálvez ha insistido en que la Constitución boliviana otorga al mandatario la potestad de designar y reorganizar a sus ministros y ha insistido en descartar una “crisis ministerial” dentro del Ejecutivo.
 

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