Durante el acto se leyó un documento firmado por distintas fuerzas políticas que reclamó justicia y advirtió sobre los riesgos de la violencia política. Luego, Máximo Kirchner tomó la palabra, transmitió un saludo de su madre y cuestionó el contexto político, judicial y mediático que, según sostuvo, precedió al atentado.
La actividad comenzó a las 18 con la entonación del Himno Nacional Argentino. Desde un escenario montado entre los militantes se leyó el documento titulado “La democracia no admite la eliminación del adversario”, impulsado por dirigentes de diferentes espacios políticos.
El documento que reclamó justicia y advirtió sobre la violencia política
El texto planteó la necesidad de analizar las condiciones que hicieron posible el ataque contra Cristina Kirchner y llamó a defender la convivencia democrática: “Creemos necesario volver a reflexionar sobre las condiciones políticas, culturales y comunicacionales que hicieron posible que un arma cargada fuera gatillada a centímetros de su rostro”.
Los firmantes sostuvieron que el atentado no puede analizarse como un hecho aislado y remarcaron la influencia de los discursos de odio, las campañas de estigmatización y las operaciones de desinformación.
“Durante años, la Argentina asistió a la instalación sistemática de discursos de odio, campañas de estigmatización, noticias falsas, operaciones de desinformación y distintas formas de violencia política dirigidas contra quienes participan de la vida pública y, de manera particularmente intensa, contra Cristina Fernández de Kirchner”, expresó.
En otro tramo, advirtieron sobre el riesgo de trasladar la confrontación política al terreno de la violencia física: “Existe una frontera que ninguna democracia puede permitirse cruzar: cuando la eliminación simbólica del adversario abre paso a la posibilidad de su eliminación física. El 1º de septiembre de 2022 la Argentina estuvo a centímetros de atravesar definitivamente esa frontera”.
El texto concluyó con un llamado a resolver las diferencias dentro de los marcos democráticos. “Los partidos políticos, cualquiera sea su identidad ideológica, deberían ser capaces de establecer un acuerdo elemental: en democracia, al adversario se lo enfrenta con ideas, argumentos, organización política y votos”.
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