El conjunto dirigido por Mohamed Ouahbi supo resistir el intenso comienzo del elenco canadiense, que generó las primeras situaciones claras de peligro y obligó a una destacada intervención del arquero Yassine Bounou. Sin embargo, una vez superado ese tramo inicial, Marruecos comenzó a imponer su juego, administró mejor la pelota y aprovechó cada oportunidad que tuvo para golpear en los momentos decisivos.
La apertura del marcador llegó apenas iniciado el complemento. A los cuatro minutos, una jugada preparada terminó con la definición de Azzedine Ounahi, que estableció el 1 a 0 y modificó por completo el desarrollo del encuentro. Desde ese momento, los africanos encontraron mayores espacios y manejaron el ritmo del partido con inteligencia.
Canadá intentó reaccionar, adelantó sus líneas y buscó el empate por distintas vías, pero se encontró con una defensa firme y un rival que fue letal en cada contraataque. A los 36 minutos del segundo tiempo, nuevamente apareció Ounahi para ampliar la diferencia tras una asistencia de Brahim Díaz, mientras que, ya en tiempo de descuento, Soufiane Rahimi sentenció la historia con el definitivo 3 a 0.
El resultado reflejó la enorme efectividad del seleccionado marroquí, que volvió a mostrar solidez defensiva, orden táctico y contundencia ofensiva para dar otro paso importante en el campeonato.
Marruecos ya había dado la sorpresa en la ronda anterior al eliminar por penales a Países Bajos y ahora confirmó que su presencia entre los mejores ocho equipos del Mundial no es casualidad. Con confianza y un funcionamiento colectivo cada vez más aceitado, los Leones del Atlas alimentan la ilusión de seguir haciendo historia.
Por su parte, Canadá, uno de los países organizadores del torneo, cerró su participación con sensaciones encontradas. Después de superar a Sudáfrica en la instancia previa, no pudo sostener el buen arranque frente a Marruecos y terminó cediendo ante un rival que fue ampliamente superior con el correr de los minutos.
El rendimiento colectivo volvió a ser el principal argumento del conjunto africano. Con un mediocampo dinámico, una defensa que respondió cada vez que fue exigida y futbolistas desequilibrantes en ataque, Marruecos controló el partido con el paso de los minutos y volvió a demostrar que tiene herramientas para competir de igual a igual frente a cualquiera. La confianza crece partido tras partido y el sueño de seguir avanzando en la Copa del Mundo parece cada vez más posible.
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