MIÉRCOLES 16 de Septiembre de 2026
 
 
Compartir
Twittear
 

Lucha de poderosos...

Es sabido que cuando se enfrentan los países considerados como los más poderosos del primer mundo por cuestiones económicas, o ampliar el espectro de poder, estando en juego determinados territorios estratégicos, sufren los más débiles que se encuentran planificando su desarrollo y crecimiento.

Ni qué hablar de los emergentes, que se encuentran en tren de franca recuperación, basados en sus riquezas provenientes de recursos naturales como el petróleo, el gas y los minerales que generan grandes ingresos para un país, a los que se denominan recursos naturales no renovables o, desde una perspectiva económica y fiscal, riqueza de recursos naturales o rentas extractivas.

En estas circunstancias se encuentra el mundo de hoy; donde los “poderosos”, EEUU, China, Rusia, Reino Unido y en menor medida India, Unión Europea, Brasil, se disputan primacías económico-comerciales y apuntan a sentar bases sólidas que les sirvan como anclas estratégicas, para imponer condiciones en la apertura de un nuevo orden mundial.

Sin lugar a dudas el primer paso lo comenzó dando China, que en su programa expansionista estableció un nivel de competencia comercial mundial eligiendo puntos específicos que le brindaba la posibilidad de establecer negocios, más tarde, expandir a nivel de Supermercados, entre otras actividades, y abrir la puerta para instalar plantas de carácter científico que le permitieran hegemonía territorial.

Rusia, en la otra punta del continente, llevada por la ambición de Vladimir Putin, respaldada en el crecimiento que lo catapultó a ser el “uno de los grandes enemigos de occidente”, procura su expansión territorial y es así como inicia la guerra con Ucrania hoy, un país semidestruido que busca ayuda fuera de sus fronteras para seguir siendo libre e independiente.

Mientras generaba un crecimiento silencioso, pero con profunda incidencia en lo comercial y tecnológico, surgió la India, favorecida por la conveniencia impositiva y arancelaria que le abrió las puertas a las grandes empresas del mundo que buscaban abaratar costos para alcanzar primacías comerciales globales.

Algunos de los aspectos que proyectaron a la India fueron “Reliance Industries Limited”: Conglomerado gigante con operaciones en energía, comercio minorista (retail) y telecomunicaciones a través de su plataforma Jio. (TCS): Uno de los pilares tecnológicos de la India y líder global en servicios de TI, consultoría y transformación digital. HDFC Bank: Una de las instituciones financieras y bancos privados más grandes del país, enfocada en banca minorista y corporativa “Bharti Airtel”: Gigante del sector de telecomunicaciones con una enorme cuota de mercado en conectividad digital.

Ante esta avanzada se despertó un gigante dormido, frente a los proyectos de crecimiento que planteó el presidente de los EEUU por el partido Republicano, quien logró destronar a los Demócratas, Donald Trump, un multimillonario que va por su segunda presidencia y promete llevar a su país al primer lugar en el mundo en todos los terrenos: comercial, tecnológico, económico y financiero, comenzando a esbozar el liderazgo “trumpista” en el primer mundo y la avanzada estratégica sobre los emergentes; lugares donde ya ha sentado bases el “gigante asiático”.

Y la “pulseada” lleva un tiempo, se han sacado ligeras ventajas, que van equilibrándose cuando apelan a disputarse los derechos vitales con aportes económicos sobre países que están en lucha por salir del subdesarrollo y alcanzar el grado de emergentes para tener opciones de negociar en mejores condiciones y obtener beneficios reales de sus recursos naturales.

Trump, tal vez el más visible en la disputa emprendida, va golpeando sucesivamente a distintos países o conglomerados en los cuales pretende digitar su futuro. Lo concretó con Venezuela, y hoy es quien ordena y manipula la cuenca de petróleo más importante del mundo.

Le puso condicionamientos a la Unión Europea y, ante la presunción de un revés apuntó a otros sitios del “gran mundo poderoso”. Confrontó en la última semana con el primer ministro del Reino Unido y dejó caer varias amenazas que encontraron respuestas a través del funcionario inglés.

El gobierno de Donald Trump exige que los países europeos y el Reino Unido inviertan más dinero en su propia defensa y dependan menos de Estados Unidos. Para obtener resultados, Trump advierte según informes publicados por The Telegraph y difundidos por Cadena 3, que Washington usará la disputa por la soberanía de las islas Malvinas como una herramienta de presión. Hasta ahora, Estados Unidos dice que es neutral y reconoce el control británico de facto, pero no define a quién pertenece la soberanía.

Era de esperar la reacción del Reino Unido quien, en una respuesta de gran firmeza expresó que “la soberanía de las islas no está en discusión y que su compromiso con los habitantes locales es inquebrantable”.

La disputa continúa para Donald Trump y su círculo de poder conformado por Marco Rubio, Scott Bessent, Elon Musk y Howard Lutnick (poderoso CEO de la firma financiera Cantor Fitzgerald, quien ejerce como Secretario de Comercio y maneja directamente la dura agenda arancelaria y de negociaciones comerciales de la Casa Blanca), el motor político, encabezado por Sussie Wiles, Jefa de Gabinete, Stephen Miller, ideólogo de políticas migratorias y J.D. Vance, vicepresidente de los EEUU, quienes son un escuadrón que responde incondicionalmente a las decisiones del presidente y van imponiendo reconvertir a los EEUU en el país más poderoso del mundo y ser su guía y ordenador.

Todo esto lo hemos procurado resumir, aunque existen más negociaciones subterráneas como Países Bajos, Alemania, Francia, Italia -entre otros- que, mediante mecanismos de subsistencia van manteniendo la legitimidad de sus acciones, negándole intervencionismo a los considerados “Trípode del poder mundial”.

La realidad nos está indicando que el mundo tiende a cambiar y no por obra de algunos que se sienten iluminados, enviados de “fuerzas celestiales” o elegidos como “mesías” para conducir al nuevo orden.

Los avances tecnológicos están marcando un hito transformador que señala en qué lugar estarán ubicados los nuevos “líderes mundiales”.

El futuro recién está comenzando a vislumbrarse y dependerá de quienes operen con más habilidad y mejores estrategias operativas.

 

Escriba su comentario

Tu email no sera publicado.