En la política, durante los últimos tiempos, aparecieron mecanismos transformadores que van acompañando a una sociedad que está recorriendo un nuevo camino al tomar conciencia de que es ella quien tiene realmente el poder.
Es un hecho concreto que han comenzado a jugar diferentes factores en torno a quienes operan en un escenario de acción política, que los mecanismos y estrategias han comenzado a renovarse, y que se proyectan acorde a las circunstancias de un mundo cambiante.
En algún momento la aparición de fotografías, que mostraban a quienes operan en distintos sectores del poder y que, merced a sus funciones, aspiraron a poder alcanzar niveles más altos, tenía un significado circunstancial porque respondían a los sucesos en los cuales habían sido recogidas las expresiones gráficas.
Este mecanismo es claramente un “desafío” para intentar robustecer un mensaje de “nosotros podemos” y “acá estamos”. Pero como todo, las fotografías “envejecen” con el tiempo y dejan de ser importantes.
Hoy quienes se han caracterizado por ser hábiles “titiriteros”, para manejar sensaciones y generar expectativas en torno a posibles candidatos, muestran que van elaborando nuevas técnicas estratégicas que procuran dar movilidad y que se apunte en la dirección totalmente contraria a las verdaderas intencionalidades que persiguen.
A esta altura, y ya en camino de ir pensando cómo serán los escenarios de la política de aquí a un año y medio, salieron todos a jugar manteniendo sus formas. Hay quienes las “aggiornaron” acomodando a los jugadores, no de acuerdo a sus posibilidades concretas sino para que pasen desapercibidos los verdaderos pases internos que se realizan.
Para ejecutar -en parte, dado que hay otras metodologías- se usan las tomas gráficas que se recogen según los acontecimientos que se celebren y donde se juntan “todos”, sonrisas de por medio, mostrando un frente común que no pasa de constituir una expresión graficada, pero que está distante de la realidad.
Algunos -no demasiados- se han percatado de la acción distractiva que pusieron en marcha parte de los sectores que -indudablemente- serán de la partida para el 2027.
Esto los ha llevado a ponerse a la “sombra” y esperar a que todo esté más claro y a que las evidencias respondan a una realidad que hoy no existe. Es el “juego de los más hábiles”.
Mostrar posibles candidatos/candidatas puede significar, claramente, una forma de colocar a determinadas figuras en la consideración pública y poder recoger impresiones que señalen hacia dónde apunta la sociedad.
Se abren puertas de acceso a la generación de nuevas políticas y políticos que mantienen coincidencias ideológicas pero han merituado que “están para más” y quieren desprenderse de la incidencia de los conductores tradicionales que tienen, hoy por hoy, el manejo de las líneas internas o por lo menos sus palabras son de notable influencia al momento de elegir candidatos.
La realidad indica que las fotos forzadas en encuentros “casuales” en ocasión de determinados festejos no suman votos, ni constituyen factores que sean claros indicadores de que están para competir, y mucho menos para ganar.
Se pueden dar apariciones reiteradas, en diversos actos o jornadas, en las cuales pasan a ocupar centralismo dada su incidencia desde los cargos que ocupan. Hasta allí, bien por ellos. Se saben fortalecidos y, en alguna medida, respaldados; pero eso no materializa una tendencia social que hable del voto futuro. Hay más posibilidades, es cierto, pero quienes de alguna manera deben conjugar una fortaleza única, que evite divisionismo, siguen mirando el partido desde un lugar de privilegio, sin emitir juicio al respecto.
Como dice siempre un gran jugador del oportunismo tiempista: “Si quieren jugar y son varios: que compitan y que gane el mejor”. Agregando: “Las elecciones se ganan con votos, no con fotos ocasionales que responden a un momento social, pero no implican hacer política en serio”.
Estos aspectos se han podido observar en las últimas semanas. No sorprenden los silencios de quienes puede ser considerados piezas necesarias para conjugar coincidencias partidarias que faciliten el camino de la unidad.
Con una sociedad acuciada por la incidencia de los efectos de una economía que ha deteriorado notoriamente sus ingresos obligándola a apelar a créditos, los que pueden, en entidades bancarias y los que no, en las denominadas “Fintech” ( empresas y soluciones de origen digital que utilizan la innovación tecnológica para ofrecer servicios financieros de manera más rápida, simple, eficiente y accesible que la banca tradicional). Todos impulsados por la falta de recursos que les permitan enfrentar los costos del consumo familiar.
Esto ha dado origen a un estado de deuda y morosidad por falta de cumplimiento en los compromisos adquiridos, que resulta mucho más preocupante que las “fotografías” y/o estrategias que se elaboren para ganar votantes.
La ciudadanía, o una gran parte de ella, hoy está enmarcada en el “ningunismo” y espera ver reflejado en su futuro ciertos indicadores que le muestren qué conducta deberá adoptar, ya más cerca de un compromiso electoral en donde deberá resolver entre no demasiadas opciones.
Volver ya lo dicen las encuestas: no. Repetir tampoco, sería tropezar dos veces con la misma piedra. La consigna puede ser: BUSCAR UN NUEVO CAMBIO. Y sobre esa base apuntar al crecimiento y al futuro.



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