Es una pregunta que muchos se están haciendo, especialmente los analistas políticos internacionales que tienen una visión más amplia y menos comprometida con la política, quienes tienen conclusiones que parecen disparatadas, pero en política, lo que se supone alucinaciones son realidades manejadas con estrategias “rasputinianas”.
De toda esta movida que se ha generado a partir de la figura de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que está purgando una condena de seis años de prisión e inhibición perpetua para desempeñar cargos públicos, se está armando un escenario donde aparecen abogados extranjeros que “mágicamente” producirán que organizaciones mundiales ser expidan y reviertan la sentencia que cuenta con la convalidación de la Corte Suprema de Justicia.
Una gran “nube de humo” que surge de repente y formula las bases de un nuevo escenario político, donde las figuras centrales son Javier Milei, presidente libertario, y Cristina Fernández -que legalmente no puede aspirar a nada políticamente, y que solo puede ser el arma que destruya otras opciones factibles que surjan en los próximos meses, en el marco de un peronismo reciclado que hoy muestra un “invotable” Axel Kiciloff que aspira a competir, ante la realidad que indica que no aparece nadie que pueda ser aceptado por el sector de la sociedad que sostiene: “Ni Milei, ni kirchnerismo-peronista del pasado, queremos algo nuevo”.
Todos, o casi todos, los medios comunicacionales del país tienen como tema central los movimientos que se producen en torno a la figura de la ex presidenta.
Se ha producido una centralidad que a todas luces luce como improductiva, más allá de las diferentes argumentaciones que se esgrimen para mostrarle a la ciudadanía que ellos tienen la precisa.
Pero surge que se está poniendo en el escenario principal de la discusión de la política nacional, y en muchos casos provincial, a personajes que no pueden ser candidatos como una opción real.
En este caso hay condena e inhibición, ratificada por todos los niveles judiciales a los cuales se apeló y finalmente con la determinación de la Corte Suprema que avaló sin consideraciones que puedan merecer un análisis diferente al que arribaron nueve jueces y dos fiscales, que tuvieron a su cargo sellarle la vida política a la ex mandataria.
En un claro posicionamiento que favorece a consolidar la “nube de humo” aparecieron las declaraciones del abogado del presidente Javier Milei, Francisco Oneto, que contrariamente a lo sostenido por otros profesionales, sostiene que la presentación ante el Comité de DDHH que depende de la ONU “no tendría incidencia en la condena, pero facilitaría abrir una puerta para revisar el fallo”, agregando que “ese es en definitiva el objetivo de Cristina Kirchner”.
Nadie o muy pocos se atreven a sugerir que todo este movimiento en torno a un imposible puede resultar una hábil maniobra que estarían jugando desde el sector oficialista, alejando toda posibilidad que pueda concretarse el armado de algo diferente, con nombres y proyecciones sociales que constituyan una opción. Claramente, Cristina o Kicillof no lo son.
Para el presidente Javier Milei significa pelear contra nadie o mejor digamos ante quien no puede ejercer un derecho que la Justicia le sacó en forma perpetua, sumado a la condena que cumple domiciliarmente.
La presencia de profesionales de la jurisprudencia internacional, con actuaciones en situaciones similares -pero no iguales- han aparecido como promotores de una campaña que no tiene destino final.
La realidad indica que Milei y su staff aplauden alborozados estos movimientos e insisten en combatir a quien fuera mandataria de la Argentina durante dos períodos y hoy es una condenada que juega fuerte en una rara combinación de víctima y victimización de su estado.
Para Milei y la mesa chica política es un camino alfombrado, porque el planteo de las opciones es claro y ha tenido resultado contundente en anteriores procesos electorales.
Hay un altísimo porcentaje de la sociedad que asegura no repetirá el voto al kirchnerismo-peronista y hoy muestra un similar posicionamiento en relación a Javier Milei y está a la espera del resurgimiento de nuevas opciones.
Mientras esto no se produce, Javier Milei junto a la mesa política que encabeza su hermana y hoy mandamás de LLA Karina Milei, además de los aportes de Santiago Caputo, los primos Menem y Diego Santilli enarbolan la bandera mileista contra la aspiración de la ex presidenta condenada.
Es una, por ahora, impenetrable “nebulosa” que le deja el camino expedito -al libertario- para lograr el respaldo -que hoy no tiene- para alcanzar la reelección que lo catapulte a su segundo mandato.
Sin lugar a dudas, y salvando las especulaciones interesadas que se manejan, Milei corre con el caballo ganador.
Habrá que esperar a ver si los operadores opositores lo perciben o se dejan llevar por los manejos de quien llegó a la presidencia por descarte entre lo malo que había y lo desconocido que se ofrecía y que pretende repetir.



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