SÁBADO 01 de Agosto de 2026
 
 
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La microeconomía sigue en caída...

Una situación que no debería sorprendernos más allá de los anuncios oficialistas: que la Argentina va por el camino de la recuperación es la constante caída del consumo.

 

La realidad es contundente y se aprecia diariamente. Los indicadores de analistas, especialistas en evaluación de precios, consultores que observan con preocupación cómo se caen Pymes y empresas que fueron líderes en su producción y hoy están imposibilitadas de competir en igualdad de condiciones con la importación abierta, generan profunda preocupación.

Este marco que plantea una microeconomía que no logra equilibrio está marcando una tendencia hacia la baja en todos los sectores comerciales, industriales y manufactureros que han realizado diferentes maniobras para reconvertir sus emprendimientos, pero igualmente no obtienen resultados positivos.

La desocupación aumenta gradualmente, en la medida que se cierran grandes comercios, se achican supermercados, se producen reacomodamientos en algunos sectores industrializados que están procurando, los más arriesgados, automatizarse y los otros achicar costos.

En todos los casos hay “víctimas”: el obrero que es descartado porque no pueden mantenerlo económicamente; en estos casos sucede que quedan de un día para el otro sin trabajo. Laburantes con más de 20 años de experiencia, otros más, y que están los que se encuentran a escasos años de poder acogerse a una jubilación que hoy desaparece, por lo menos se ve con enormes dificultades para restablecer los aportes que le permitan acceder a ella.

Al dilema que está generando la política libertaria se le suma el achicamiento del parque laboral. Las interminables colas de quienes esperan encontrar un nuevo trabajo señalan claramente que la casi totalidad de los aspirantes son jóvenes de entre los 18 y 30 años, es difícil encontrar personas mayores, arriba de los 45 a 50 años, dado que las circunstancias de una etapa tecnológica de avanzada los dejó fuera del circuito laboral.

Mientras se dan números positivos en la macro se acentúa la caída del consumo, basado en varios factores que no aparecen en ningún mecanismo de gobierno contemplados ni a corto ni largo plazo.

Más de 6 millones, con sus magros recursos de jubilados, se han visto limitados al extremo de tener que elegir entre comer o mantener la compra de los medicamentos que a determinada edad comienzan a resultar imprescindibles para mantener una vida digna.

En el segmento de los trabajadores en blanco, a excepción de un grupo reducido, el resto comenzó a reducir gastos familiares que podrían ser considerados prescindibles, dado que el objetivo principal es seguir comiendo, poder acceder a la educación de sus hijos y mantener vigente una cobertura de salud.

La realidad indica que en la mayoría, pese a sus esfuerzos y a los que se ve sometido el núcleo familiar, los recursos no llegan hasta el ingreso del otro salario, es allí cuando apelan a endeudarse para que no falte lo indispensable.

Tarjetas, préstamos y otras modalidades que hoy son noticia cuando se dan a conocer los índices de alta morosidad que se plantea, fundamentalmente a niveles bancarios. Esta situación ha generado que se procuren planes y metodologías que permitan que la rueda financiera no se detenga.

La situación económica argentina, que corresponde a la de un país emergente y que diversas acciones movidas por el alineamiento con los EEUU intentan motorizar positivamente en los grandes mercados, da resultados en la macro pero en forma relativa, dado que depende de la confianza de los fondos inversores, que aún perciben un debilitamiento interno que no brinda seguridades financieras.

Este elemento quedó nuevamente reflejado en la tensión de los mercados globales, donde el salto del petróleo actuó negativamente para Argentina y reaccionó haciendo subir al riesgo país, que se aleja de los 400 puntos.

Las alternativas que se producen en los mercados del primer mundo y las bolsas internacionales se sacudieron y cayeron fuerte cuando el petróleo Brent regresó a la zona de USD 100 el barril por el recrudecimiento de las hostilidades en Oriente Medio.

Naturalmente esta situación se sintió rigurosamente en el país emergente cuyo pequeño mercado está sujeto a estos vaivenes de la economía del primer mundo, en razón de ello se cayeron los bonos y las acciones de la Argentina, dejando en zona de riesgo a la macroeconomía y, fundamentalmente, generando alertas y pérdida de confianza en los posibles grupos inversores.

En un país debilitado, considerado en una etapa “emergente” que pretende alcanzar el desarrollo a costa del empobrecimiento generalizado, los mecanismos de la micro no funcionan, por el contrario están paralizados.

Según los trascendidos del equipo económico, los anuncios del presidente Javier Milei -que junto a Federico Sturzenegger está elaborando el lanzamiento de una nueva “mega ley bases” que habla de achique, cierre, eliminación de empresas estatales, y otras medidas con las cuales pretende armar la plataforma electoral para el 2027- preanuncia un semestre de extrema conflictividad.

Agosto no solo será el mes de los vientos, también se presagian tormentas sociales.

 

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