JUEVES 29 de Enero de 2026
 
 
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La interminable lucha por el poder...

Los escenarios políticos, donde se mezclan lo económico con los comercial, empresario y financiero, son una “bolsa de gatos”. Todos procuran ganar la pulseada y el país se ha convertido en un gran cuadrilátero donde la pelea principal es “todos contra todos”.

El oficialismo celebra poder estar pagando las deudas contraidas, bonistas, devolver lo pedido para ganar una elección, el Banco Central hace malabares para lograr estabilizar sus carteras, el ministro de economía Luis “Toto” Caputo sonríe pero la realidad es que la procesión va por dentro, como dice el viejo refranero popular.

El presidente libertario Javier Milei sigue intentando que el presidente norteamericano Donald Trump le sonría y palmee la espalda, dando un signo de seguir respaldándolo y estar feliz que Argentina, a través de lo mencionado por su máxima autoridad política exprese que “responderá a los EEUU hasta las últimas consecuencias”.

Nos plantea alguna duda que las manifestaciones presidenciales sean compartidas por toda la sociedad. Tal vez un sector que ve su propia realidad resulte consecuente con ese gesto de sumisión; del resto habrá a quienes no les importa y están los que se muestran más preocupados en saber cómo llevan mañana la comida a la mesa familiar.

Mientras, estas alternativas, muestran las notables diferencias que se están estableciendo ante una transformación que, podríamos encuadrar, como “el nuevo orden político-social-económico, empresario-industrial, productivo y financiero”.

En tanto, en nuestro país, Diego Santilli, el ministro del Interior, con pocas vacaciones tomadas, ya salió a establecer acuerdos con gobernadores afines y no tan afines, pero sí dialoguistas.

La idea es lograr tener plafón legislativo para la segunda etapa de extraordinarias, si es que el presidente Milei decide llamarlas para concluir con los temas que fueron postergados en las primeras, realizadas durante el mes de diciembre, para dar tratamiento fundamentalmente a la Reforma Laboral o “modernización”, como la distingue el gobierno de LLA.

Un tema preocupante que ha generado la reacción de todas las organizaciones gremiales, que no coinciden con varios capítulos de la normativa que se propone y están reuniéndose procurando acordar morigerarlas, dado que entienden afectará a todo el marco laboral.

En otro escenario están: empresarios poderosos y las Pymes, que alientan transformar una legislación que se ha convertido en una barrera para quienes pretenden ingresar en la rama laboral, dado los temores existentes por el problema indemnizatorio y aquello que se ha denominado la industria del juicio.

El tema es álgido y el oficialismo sostiene que la reforma laboral es una exigencia de los nuevos tiempos y se hace necesaria para instrumentar adecuadamente el empleo privado generando un aumento que acompañe al proyecto desregulatorio y a la transformación del estado, dando lugar al cambio del libre mercado y a la gestación laboral privada sobre la estatal.

Sudamérica está dividida por el alineamiento con la administración Trump y el caso Colombia. El peronismo está alineándose en busca de materializar su propio proyecto consensuado con la CGT. Saben que los “viejo nombres” ya no alcanzan para poder ser opositores con respaldo social. Todo indica que se avanza hacia el cambio global.

Otra faceta del panorama que ofrece el inicio del 2026 es el convencimiento de la caída de Cristina Fernández de Kirchner, las notorias debilidades de la Unión Cívica Radical y un escenario sin definir donde militan los macristas y, naturalmente, los problemas judiciales que están irrumpiendo en la actividad deportiva, que por efecto de manejos espurios, hoy es un centro de corrupción que pretenden romper.

Internacionalmente no estamos mejor. Semi ignorados por Trump, más allá de los esfuerzos del presidente Milei por hacer ver otra relación. Argentina se choca con la reacción del presidente brasilero Luis Lula da Silva, quien se resintió ante las diatribas del mandatario argentino, resolviendo que su país dejará de representar a la Argentina en Caracas, tras asumir ese compromiso a mediados del 2024. Tal vez, a futuro, un mal negocio para los argentinos.

La definición de Lula exhibe el quiebre cada vez más nítido entre la Casa Rosada y el Palacio del Planalto, y la polarización extrema a nivel regional. También exhibe la decisión irrestricta de Milei de reconfigurar un espacio conservador que podría plasmarse en una reunión de los países alineados con la doctrina Trump en la Argentina para el primer semestre.

Javier Milei está pretendiendo constituirse en el eje de los países del cono sur que tras los procesos electorales presidencialistas han variado su orientación y hoy se muestran tras los principios del liberalismo adaptado a cada idiosincrasia.

Esta transformación se adecua a los objetivos del presidente estadounidense que geopolíticamente eligió a la Argentina como su centro de apoyo y desde estos dominios manejar con su política expansionista y sumar a sudamérica al poder de los Estados Unidos.

El nuevo orden recién comienza. Los cambios son parte del metabolismo de un principio al que las diferentes sociedades deberán adaptarse.

Nada está definido, todo es cuestión de tiempo.

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