DOMINGO 01 de Noviembre de 2026
 
 
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La ideología del poder: cuando sobrevivir importa más que convencer

Los argentinos estamos frente a un enorme escenario donde se juegan egos y soberbias personales en aras de conseguir mantenerse en algún nivel del poder político.

Desde diferentes estatus se analiza cómo las plataformas políticas han dejado de ser proyectos de sociedad para convertirse en meras maquinarias de ingeniería electoral. Las fronteras ideológicas se diluyen porque el único objetivo real es alcanzar o retener el poder.

Desde distintos grupos y sectores políticos, ya sea del oficialismo, asociados hoy en relaciones distantes y netamente opositores han comenzado a “tejer” acuerdos y frentes actuales, que no se unen por identidad, sino por conveniencia. Al final, el pragmatismo extremo genera coaliciones tan amplias que se vuelven incapaces de gobernar con coherencia una vez que ganan.

Todos están jugando un partido similar, salvando las diferencias ideológicas de cada ámbito en discusión y las formas: en unos negociadores y a compartir en otros. A excepción de la premisa que pretende hacer valer a cualquier costo Javier Milei: “Únicamente la mía es la que vale”.

Se está enfrentando a la decadencia moral-política y la pérdida de dignidad personal con tal de llegar. Se trata a los frentes políticos como corporaciones en quiebra moral que rematan sus valores al mejor postor. Ya no hay militancia, hay transacciones; no hay ideas, hay cuotas de pantalla.

Este síntoma es visible por una gran parte de la sociedad y ya ha comenzado a reflejarse en analistas y consultores, que procuran morigerar el lenguaje, pero no pueden perder credibilidad si mantienen los mismo criterios que sustentan los partidos políticos nacionales.

“Asistimos al espectáculo grotesco de partidos que antes se acusaban de traición a la patria y hoy comparten boleta, demostrando que su único dios es el algoritmo y su única brújula, la encuesta del próximo lunes”. Esta frase ha sido reiteradamente utilizada en diversos medios que hoy se abocan a entender y orientar sin contaminaciones ideológicas el pensamiento y la información periodísticas.

Hay un proceso que nos lleva a repensar el camino que adoptamos cuando, desde esta columna, procuramos llevarle información del acontecer político, intentando no contaminarla con la “info-opinión” que hoy está tan en boga, casi en forma similar a las “fakes news”. 

Dado este paradigma de trabajo es que intentamos desenmascarar la mentira del “consenso”. Explicar que estos frentes no se unen para salvar al país, sino para salvarse ellos. Son pactos de impunidad mutua donde se canjean principios por ministerios y cajas públicas.

Se los ve -hoy- reunidos en un marco extremo de falsedad integral. Hasta hace un tiempo atrás se cruzaban con expresiones de distinta naturaleza pretendiendo hacer creer que “ellos de ninguna manera eran iguales”. 

Llaman la atención por lo descarado de la acción que han emprendido. Ayer leíamos que radicales y algunos de los otros que se pretenden “amuchar” manifestaban sueltos de cuerpo que ellos: “no pretendían la unidad de un frente opositor para combatir el peronismo”. Esto se podía ver en nuestra provincia. Lamentable, triste, rayando en la inmoralidad política, pretendiendo vender una gran mentira.

Hasta hace no demasiado tiempo eran los mismos que, si podían, “colgaban” de la plaza San Martín de Santa Rosa a un dirigente polémico, con escasa empatía social, que en circunstancias se convirtió en “mala palabra”. Hoy está cerrando el círculo de los que quieren seguir en algún cargo y cerca del poder.

El viernes pasado, en la ciudad de Santa Rosa, dirigentes que representaban a la Unión Cívica Radical, el PRO, la Libertad Avanza, el MID, el Mofepa y CO trataron diversos puntos relacionados con los aspectos de una agenda que intenta generar el armado de un frente contra el peronismo. Claramente, ellos mismos señalan que solos no llegan a ser oponentes con posibilidades.

La frase que recogieron varios medios: “No somos anti nadie, somos una alternativa”, adolece de sinceridad y honestidad política, dado que si se hace el “rejunte” es porque ellos están convencidos que su poder está acotado en la provincia de La Pampa. Hay una gran realidad: “Ideologías en liquidación: el gran bazar de la política sin principios”. Ese es el esquema actual. 

Hacer el esfuerzo por exponer la mentira del “consenso” resulta una tarea arto dificultosa. <EM>Explicar que estos frentes no se unen para salvar al país sino para salvarse ellos, marca una realidad: son pactos de impunidad mutua donde se canjean principios por ministerios y cajas públicas, es otro marco real con el cual nos enfrentamos a diario.

“Nos venden estas alianzas como ‘responsabilidad histórica’, pero no son más que un matrimonio por conveniencia donde los cónyuges se desprecian. El problema es que el divorcio lo pagará, como siempre, el ciudadano con más inflación, parálisis institucional y desgobierno”.

Al final del día, el gran embrollo de los frentes políticos nos deja una certeza brutal: las ideologías no murieron, simplemente cambiaron de rubro y hoy cotizan en la bolsa del oportunismo.

En este gran bazar electoral, la coherencia se remata por monedas y los principios se entregan en parte de pago. Que nadie se sorprenda mañana, cuando la coalición de turno se desmorone ante la primera crisis; después de todo, nadie debería esperar que un producto empaquetado exclusivamente para ganar una elección sirva, además, para gobernar un país. 

El fraude social está a la vista, la pregunta es si el ciudadano seguirá “comprando”.
 
 

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