MIÉRCOLES 26 de Agosto de 2026
 
 
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La carrera presidencial...

Aunque aún resta un excesivo tiempo para definir electoralmente el futuro presidente de los argentinos, la campaña ya está lanzada y se inició la ronda de nombres potables que ofrecerían un escenario diferente al que plantea el mileismo.

 

Hasta hace algunos meses atrás, los indicadores, con algunas diferencias ideológicas, mantenían cifras que mantenían la firmeza del actual presidente libertario, Javier Milei, que se consolidaba ante la ausencia de nombres que pudieran ser opciones viables.

Pero, tal como lo señalamos en esta columna, naturalmente no fuimos los únicos, los auto-errores que cometía el gobierno de La Libertad Avanza sumado a los desplantes y a las actitudes disruptivas del presidente, interna e internacionalmente, fueron socavando el apoyo y la credibilidad sobre el cambio prometido.

La afinidad con los EEUU, por el compromiso sin condicionamientos que Milei concretó con el presidente republicano Donald Trump, generó la limitación de las libertades que comprometió la libre acción de Argentina, ajustadas a las órdenes que se impartía deberían seguirse en los planos económicos, financiero y de orden geopolítico.

A esta entrega personal que comprometió a 47 millones de habitantes, hay que sumarle el vuelco al sionismo personal del presidente libertario que lo unió al gobierno de Israel, comprometiéndose en la guerra que se ha desatado el Medio Oriente, dejando a la Argentina, en un lugar de gran incomodidad, fundamentalmente con los posicionamientos asumidos en una guerra ideológica que no es compartida por toda la ciudadanía.

El otro sesgo que ha roto el acuerdo social del libertario con el 56 por ciento de la sociedad que lo llevó al “Sillón de Rivadavia” es el intentar marcar un liderazgo en Sudamérica, ostentando el lineamiento del liberalismo y confrontando con países vecinos que mantienen otra línea de pensamiento ideológico, por caso Brasil, el país más poderoso de América del Sur.

Con un distanciamiento diplomático severo y roces que fueron desde un posicionamiento de intervención en la política interna del país que gobierna Lula da Silva, al franco apoyo al candidato que pretende pelearle la presidencia, el liberal Flavio Bolsonaro.

De la denostación se pasó a los insultos hacia la presidencia del país que estaba visitando el primer mandatario argentino, situación que derivó en una grave tensión diplomática que provocó el alejamiento del canciller brasilero de la embajada de ese país en Argentina.

Todo este accionar persigue concretar los objetivos que persigue el libertario - anarcocapitalista Javier Milei de convertirse -pese a todos los quebrantos que como Nación tiene Argentina internamente-, en un líder del liberalismo en esta parte del cono sur.

Habíamos sostenido en reiteradas oportunidades que la sociedad, o gran parte de ella, no quiere regresar al pasado político ni repetir los nombres, pero comenzaba a mostrar desconfianza de los actos de Milei y a dudar si su voto no había sido equivocado.

Se sostiene, desde distintos ámbitos de análisis de la política nacional, que la figura del primer mandatario Javier Milei está en franca caída y pese a los esfuerzos que está realizando la mesa política que preside Karina Milei no han logrado recuperar la confianza y devolverle la esperanza del cambio a casi el 70 por ciento de la sociedad que ha manifestado, en diversas encuestas, que buscan otra opción para el 2027.

El lanzamiento de Milei y sectores del peronismo-kirchnerista en procura de alcanzar respaldo en la sociedad -hoy disconforme- y tener chances reales para las presidenciales del año próximo, dieron por iniciado el proceso de campaña y este escenario a dejado al descubierto que existe un enorme porcentaje de la sociedad que no tiene candidatos y que busca nuevas opciones.

Mientras la pelea se centraliza entre Milei y el peronismo-kirchnerista se han comenzado a barajar nombres de empresarios de diversos rubros, que dadas sus actividades están conformando un escenario nuevo que habla para que la gente los entienda y se muestran cautelosos en manifestarse abiertamente como posibles candidatos.

Daniel Hadad y Jorge Brito, dos outsiders, han comenzado a tomar relevancia y han generado expectativas reales. Nuevos, apolíticos, con un discurso que todos entienden y fundamentalmente en ningún extremo compartiendo, entendiendo a todos los sectores y fundamentalmente a los más sumergidos.

Ya están en las charlas de café y son motivo de consulta para interiorizarse sobre el desarrollo empresario que han tenido en los últimos años. En la noche del martes, Daniel Hadad respondió con mesura, cuidando las expresiones a los diferentes planteos que el periodista le realizó. Según los analistas políticos tuvo un alto rating y causó buena impresión en gran parte de la sociedad.

Es el nacimiento de una nueva etapa de la política. Más del 60 por ciento de la sociedad votante no quiere volver al pasado; tampoco están decididos a darle un voto de confianza a la continuidad de Javier Milei y están esperando que, como apareció el libertario, surjan nuevas opciones que les devuelva la esperanza del cambio y lograr futuro.

Hay que estar atentos y evitar apegarse al relato. La realidad Argentina va por otro camino, seguramente por ningún extremo, sino en la búsqueda de consenso y esfuerzo mancomunado donde todos, piensen como piensen, estén contemplados.

Se está comenzando a escribir una nueva historia...

 

 

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