El INDEC informó que la CBA, que determina la línea de indigencia, cedió desde el 2,2% al 1,1% en el cuarto mes del año, la variación más acotada en ocho meses. De este modo, una familia compuesta por dos adultos y dos niños en edad de escuela primaria necesitó, según el organismo, un mínimo de $665.053,35 para no caer en la indigencia.
Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT), que mide la línea de pobreza, subió 2,5%, mínimo en siete meses. En este caso, la merma mensual fue bastante inferior, ya que en marzo el alza había sido de 2,4%. Con estos números, una familia “tipo” requirió $1.469.767,89 para no ser considerada pobre.
Vale recordar que para la construcción de la canasta alimentaria el INDEC combina las necesidades nutritivas imprescindibles para la subsistencia de una persona con los hábitos de consumo de la población a partir de la información provista por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo).
Para determinar la CBT, se amplía la CBA utilizando un coeficiente que mide la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales observados en la población de referencia.
En lo que va del año, la CBT y el IPC treparon en la misma proporción (+12,3%). Con más énfasis, la CBA avanzó 12,8%.
Deudas familiares: se cuadruplicaron los créditos irrecuperables
El deterioro en la cadena de pagos volvió a encender señales de alerta dentro del sistema financiero argentino, especialmente en el segmento del crédito no bancario, que involucra a la deuda con billeteras virtuales y otros proveedores. En marzo, los préstamos considerados “irrecuperables” alcanzaron el 10,8% del total de la cartera de financiamiento no bancario, el nivel más alto de los últimos años y cuatro veces superior al que tenía solo un año atrás.
Según un informe elaborado por Eco Go, el dato refleja el creciente estrés financiero que atraviesan los hogares, en un contexto marcado por desaceleración del consumo, caída del crédito real y pérdida de dinamismo económico.
De acuerdo con el relevamiento, el crédito no bancario acumuló dos meses consecutivos de caída en términos reales y se ubicó en $14,2 billones en marzo.
Al mismo tiempo, la irregularidad total de las carteras trepó al 27,5%, muy por encima del sistema bancario tradicional. La cifra implica que más de uno de cada cuatro pesos prestados por entidades no bancarias presenta algún tipo de problema de repago.
El informe destaca que la mora del sector ya supera en más de cuatro veces la irregularidad del crédito total del sistema financiero y es 2,4 veces superior a la mora registrada en el crédito bancario destinado al consumo de familias.
El crecimiento de los créditos “irrecuperables”
Dentro del deterioro general, el dato más preocupante es el avance de la categoría “irrecuperable”, es decir, préstamos con altísimas probabilidades de no ser cobrados.
Según Eco Go, el stock de créditos catalogados bajo esta situación pasó de $177.000 millones en diciembre de 2024 a $1,54 billones en marzo de 2026. En apenas quince meses, la participación de esta categoría sobre el total de la cartera saltó desde 2,4% hasta 10,8%.
A su vez, los créditos considerados de “riesgo alto” también mostraron una fuerte expansión y ya representan el 9,9% del total, mientras que los préstamos en situación “normal” descendieron al 66,7%, cuando a fines de 2023 explicaban el 86% de la cartera.
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