VIERNES 30 de Enero de 2026
 
 
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Tribunales piquenses 

Imputaron por "homicidio en grado de tentativa" al hombre que disparó contra una autoridad policial

Un hombre identificado como Segundo Alfonso fue imputado por amenazas agravadas, "tentativa de homicidio" contra un efectivo policial y tenencia ilegal de armas, tras un violento hecho que el miércoles protagonizó en la localidad de Quemú Quemú.

Un grave episodio de violencia fue abordado este jueves en los Tribunales de General Pico durante una audiencia de formalización realizada en la Sala de Audiencias Nº 4.

El acto judicial estuvo encabezado por la jueza Jimena Cardoso y contó con la participación del fiscal Guillermo Komarofky, el defensor Walter Vaccaro y el imputado Segundo Alfonso, quien arribó detenido.

Según detalló el fiscal, los hechos ocurrieron el pasado 20 de enero de 2026, cerca de las 22 horas, en el domicilio de Alfonso, ubicado en Azcuénaga 217 de la localidad de Quemú Quemú. Todo se inició a partir de una discusión familiar entre el acusado y su hija, Sandra Soledad Alfonso, a quien habría intentado retener por la fuerza. Al intervenir su hijo Jorge, se produjo un forcejeo que continuó fuera de la vivienda.

De acuerdo a la acusación, el imputado intentó nuevamente agredir a su hija, lo que motivó que su hijo lo arrojara al suelo por temor a que extrajera un arma de fuego. Ante la situación, la joven se dirigió junto a su pareja, Gustavo Luis, a la comisaría local para alertar sobre el riesgo, advirtiendo que su padre podría estar armado.

Cuando el personal policial se presentó en el domicilio e intentó entablar diálogo, la situación escaló de manera extrema. Según relató Komarofky, Alfonso tomó del brazo al subcomisario Julio Martínez, lo hizo ingresar a la vivienda y, llevándose la otra mano a la cintura, extrajo un revólver calibre 38 largo con el que apuntó al torso y a la cabeza del efectivo. El arma estaba percutada, por lo que el disparo no se efectuó, aunque la amenaza fue calificada como real e inminente.

Ante el peligro, el subinspector Nicolás Guzmán efectuó disparos con postas de goma a las piernas del imputado, logrando reducirlo y evitar un desenlace fatal. Posteriormente, Alfonso fue trasladado al hospital local y luego derivado a General Pico.

Durante el operativo, la policía secuestró tres armas que el acusado poseía sin autorización: un revólver calibre 38 largo, un fusil Mauser y una carabina calibre 22.

Las pericias de la Agencia de Investigación Científica confirmaron que el revólver contenía una bala percutada y que el disparo no se produjo por un desperfecto en el percutor, lo que no disminuye -según el fiscal- la gravedad del hecho.

Por estos acontecimientos, Alfonso fue imputado por amenazas agravadas por el uso de arma de fuego, homicidio doblemente agravado en grado de tentativa por tratarse de un ataque contra un miembro de la fuerza policial y tenencia ilegal de armas de guerra y de uso civil.

Durante la audiencia, el acusado reconoció la existencia de una discusión familiar, aunque negó haber intentado agredir directamente con el arma. Sin embargo, la Fiscalía sostuvo que los testimonios de sus hijos, su pareja, los efectivos policiales y vecinos lo ubican como autor de los hechos.

Finalmente, el fiscal solicitó que la detención se convierta en prisión preventiva por el plazo de seis meses, argumentando el riesgo procesal y la peligrosidad del imputado, además de requerir un examen psiquiátrico obligatorio.

La jueza dispuso que Alfonso continúe detenido mientras avanza la investigación y se incorporan nuevas pruebas a la causa.

La defensa

El defensor oficial Walter Vaccaro sostuvo que su cliente nunca apuntó ni intentó disparar contra el subcomisario Julio Martínez y afirmó que la versión de los hechos difiere sustancialmente de la planteada por la Fiscalía.

Vaccaro asumió la defensa de Alfonso por encontrarse de turno durante la feria judicial. Según el relato de su defendido, Alfonso niega haber intentado efectuar un disparo contra el subcomisario Julio Martínez, asegurando que en ningún momento apuntó el arma hacia los efectivos policiales. Si bien Alfonso admitió tener un arma en la cintura, según su versión, nunca llegó a extraerla ni a apuntarla contra el personal policial. Sino que habría realizado apenas un ademán, un gesto de intención de sacar el arma, pero sin llegar a concretarlo.

Mientras la Justicia avanza con la investigación para esclarecer lo ocurrido, la defensa insiste en que no existió la intención de disparar contra la policía, planteando una versión de los hechos que difiere de la reconstrucción realizada por la Fiscalía y que será analizada en el ámbito judicial.
 

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