Vale la afirmación cuando desde las estructuras gubernamentales se elaboran planes y ponen en marcha estrategias que son cuestionadas desde diferentes sectores y algunos se animan a expresar que el presidente Javier Milei está vendiendo la soberanía nacional por seguir manteniéndose en la presidencia en un segundo mandato.
El misterio rodeó a la “cadena nacional” que el presidente libertario protagonizó el jueves, durante la cual se estimaba se podrían producir anuncios trascendentes que tenían como eje central la gestión diplomática y los efectos de un posible apoyo de los EEUU, para lograr que las Malvinas sean devueltas a
En una aparatosa y evidente proyección electoralista, el libertario presidente expuso en un bien elaborado e inteligente discurso que: “Ahora sí se hará frente a las contingencias de un avance sobre las Malvinas y plataforma submarina que la rodea, objeto de una futura explotación petrolífera con raíces en empresas del Reino Unido e Israel”.
A lo largo de casi 30 minutos, Milei sacó a relucir que había indagado y que existían normas legales que podían ser utilizadas para impedir que potencias extranjeras “invadieran”, con fines económicos, tierras que pertenecen a
Tras ese intento de mostrar “argentinismo al palo”, dejó claramente en evidencia que detrás de todo este movimiento secretísimo -porque, según Milei, se está dando un giro histórico-, se escondía un intento por recuperar el protagonismo perdido y elaborar una estrategia que señaló el presidente Donald Trump debería operarse, ante los roces que el mandatario estadounidense mantiene con el Reino Unido, al que no puede doblegar a su antojo.
Nadie, a esta altura, puede poner en tela de juicio ni dudar de la habilidad del político republicano, ya demostrada en su crecimiento empresario y que hoy la refleja como presidente norteamericano. Desafía, amenaza y retrocede para ver los resultados y las reacciones que surgen de sus “apretadas”.
Javier Milei, socio incondicional, está aprendiendo y pretende armar una estructura similar a la que hoy tiene montada Trump. Pero es evidente que está no solamente lejos, sino que no “le da el piné” para lograrlo y allí residen los errores, los furcios que comete, los enojos que lo desbordan y desequilibran, así como las formas de encontrar sus enemigos en todos los ámbitos donde pretende tener siempre la razón.
De esta manera se desarrolló su exposición que luego fue refrendada con aclaraciones “diplomáticas” del canciller Pablo Quirno, que habló de “negociaciones” que datan de hace seis meses y que mantienen representantes argentinos con iguales del Reino Unido y los EEUU.
Fueron expresiones muy cautas, que en ningún momento materializaron que se habían allanado las posibilidades de acordar con los ingleses, y mucho menos de contar con el visto bueno de los habitantes que el presidente Milei, por primera vez, reconoce como “isleños que son una población implantada”.
La cadena nacional sirvió para poner en evidencia, con innumerables datos surgidos de los sectores que criticaron, algunos muy agresivamente, e ironías varias, que el tema -que no deja de ser importante- recién ha comenzado a preocupar al presidente, cuando Trump quiere pelear la hegemonía en el Atlántico Sur, utilizando a su “socio” estratégico-geopolítico, para lograrlo. Dijo que el Reino Unido se porta mal con Argentina, expresión que fue una orden clara y precisa para establecer los parámetros del manejo que EEUU ha establecido para evitar la intromisión del gigante asiático en esta área y Antártida.
Nadie puede poner en duda que la defensa de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas es parte del sentimiento de cada uno de los argentinos que vive en este país. Trump hoy procura ventajas que le permitan asentarse definitivamente como el líder del Atlántico Sur y sectores de
Generar este movimiento es armar el esquema del futuro ataque que ya debe estar consensuado con su “circulo rojo”, fundamentalmente por Marco Rubio -quien ya logró el dominio absoluto de la cuenca petrolera más importante del mundo ubicada en Venezuela, instalando un gobierno paralelo- y hoy apunta a otros sectores estratégicos que le brinden a los EEUU el poder que están procurando al reconstruir el nuevo orden mundial, con el trípode EEUU, Rusia y China, y la sumatoria de
Por de pronto ya está en el escenario principal y es motivo de que los presidentes que se sienten parte comiencen a expresar la voluntad de participar, inclinando la balanza hacia el estado norteamericano.
Argentina ya expresó que defenderá diplomáticamente sus derechos e informó sobre la afectación de fondos para instalar un base naval en el punto más austral del país y comenzar a manejar los derechos que le asiste al país cuando otra potencia intenta subvertirlos.
Hasta este punto hemos llegado, con la sola existencia de expresiones de buenos deseos y voluntad por cumplir los puntos señalados en la “cadena nacional”.
Por ahora son solo palabras, no hechos. Y la ratificación que Donald Trump sigue ganando terreno a expensas de nuestra entrega territorial.



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