Rosario Central derrotó 2-0 a Newell’s Old Boys en el estadio Marcelo Bielsa y sumó su sexta victoria consecutiva en el clásico rosarino. El conjunto de Jorge Almirón fue oportuno y efectivo en los momentos clave de la tarde dominguera.
El encuentro comenzó con intensidad, pierna fuerte y el clima habitual que envuelve a este tipo de compromisos. La Lepra insinuó en los primeros minutos, incluso con un remate de Walter Núñez que se estrelló contra el poste, pero el Canalla respondió con personalidad y empezó a emparejar el trámite a partir de la movilidad de sus volantes y la experiencia de su capitán.
En el primer tiempo hubo aproximaciones de ambos lados, aunque sin precisión en los metros finales. Central avisó con pelota parada y algunas incursiones por las bandas, mientras que el local buscó profundidad con envíos largos y segundas jugadas. El descanso encontró el marcador en blanco, pero con la sensación de que cualquier detalle podía inclinar la balanza.
Ese detalle llegó en el inicio del complemento. A los cinco minutos, Di María apareció donde suelen aparecer los distintos. Pese a una molestia en el aductor izquierdo que condicionó parte de su movilidad, el Fideo definió con categoría para abrir el marcador y silenciar el estadio. Fue un golpe anímico para el dueño de casa y un impulso determinante para la visita.
A partir de la ventaja, el equipo de Jorge Almirón manejó los tiempos con inteligencia. Cerró espacios, presionó en sectores estratégicos y apostó a la velocidad para lastimar de contragolpe. La Lepra intentó reaccionar con variantes desde el banco, pero chocó con una defensa firme y con la seguridad de Jeremías Ledesma bajo los tres palos.
Cuando el partido ingresaba en su tramo decisivo y el local se adelantaba en busca del empate, llegó la estocada final. A los 35 minutos del segundo tiempo, Copetti capitalizó una jugada colectiva y definió con determinación para establecer el 2-0. El tanto terminó de desatar el festejo visitante y sentenció una historia que ya tenía dueño.
El cierre mostró a Central ordenado, administrando la diferencia y dejando correr el reloj ante un rival que, empujado por su gente, no encontró los caminos. El pitazo final desató la celebración auriazul y confirmó una tendencia que se consolida: el Canalla volvió a festejar en el clásico y estiró su racha positiva ante su eterno adversario.
Más allá del resultado, la figura excluyente fue Di María. Jugó condicionado físicamente, asumió la responsabilidad en el momento más delicado y marcó el rumbo. En partidos de esta magnitud, la jerarquía suele inclinar la balanza. Y esta vez, tuvo nombre y apellido.
Central celebró en territorio ajeno, reafirmó su supremacía reciente en el clásico rosarino y sumó tres puntos que lo mantienen expectante en el Torneo Apertura. En Rosario, otra vez, la alegría fue auriazul.
Newell’s 0 - Rosario Central 2
Estadio: Coloso Marcelo Bielsa
Árbitro: Falcon Pérez. Var: Héctor Palettaa.
Newell’s: Williams Barlasina; Armando Méndez, Saúl Salcedo, Nicolás Goitea, Gabriel Risso Patrón; Rodrigo Herrera, Luca Regiardo; Valentino Acuña, Luciano Herrera, Walter Núñez; Juan Ignacio Ramírez. DT: Frank Kudelka.
Rosario Central: Jeremías Ledesma; Emanuel Coronel, Ignacio Ovando, Gastón Ávila, Agustín Sández; Enzo Giménez, Franco Ibarra, Vicente Pizarro; Ángel Di María, Alejo Véliz, Julián Fernández. DT: Jorge Almirón.
Goles: 50’ST Di María (R), 35’ST Copetti (R).




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